Los trabajadores de Wood Group que prestan servicio en instalaciones marítimas operadas por Harbour Energy han intensificado su conflicto contra los recortes de salarios y condiciones. El sindicato Unite convocó un paro de 48 horas los días 3 y 4 de noviembre y ha confirmado una nueva huelga para el 17 y 18 de noviembre. El enfrentamiento afecta a personal altamente especializado de una industria que depende de su experiencia para mantener plataformas en funcionamiento.
Despedir para imponer peores condiciones
Unite denuncia que la empresa ha enviado a decenas de trabajadores comunicaciones vinculadas a la práctica conocida como fire and rehire: despido y oferta de un nuevo contrato con condiciones inferiores. La disputa no se limita, por tanto, a una negociación ordinaria sobre incrementos de sueldo. Para el sindicato, se trata de impedir que derechos y acuerdos vigentes sean sustituidos unilateralmente.
Entre los trabajadores afectados figuran electricistas, técnicos de instrumentación, especialistas en producción y mantenimiento mecánico. Las instalaciones mencionadas por Unite incluyen Britannia, Jasmine, Judy, Lomond y North Everest, operadas por Harbour Energy. Son puestos de gran responsabilidad técnica, con turnos prolongados y exigencias estrictas en materia de seguridad industrial.
Un calendario de paros que continúa
La huelga comenzó a las 00:01 del 3 de noviembre y terminó al final del día 4. Unite sostiene que el conflicto y la prohibición de horas extraordinarias repercuten en las operaciones. La nueva convocatoria fija otras 48 horas, desde el 17 hasta el 18 de noviembre. Se trata de una continuación del enfrentamiento que ya había dado lugar a otras acciones durante octubre.
En el mar del Norte existe además un conflicto distinto en plataformas de Apache, también con participación del sindicato Unite. No son la misma plantilla, ni las mismas instalaciones o negociaciones. En el caso de Wood Group, los empleados trabajan en activos de Harbour Energy y el punto central es la reducción de condiciones y el uso de avisos de despido y recontratación.
La subcontratación explica parte de la complejidad del conflicto. Harbour Energy opera las instalaciones y Wood Group aporta profesionales que desarrollan tareas de mantenimiento, instrumentación y operación. Para los trabajadores, esa distribución empresarial no reduce los riesgos del puesto ni el valor del trabajo que realizan. Una instalación situada mar adentro depende de equipos especializados capaces de resolver incidencias, coordinar intervenciones y cumplir protocolos de seguridad en circunstancias donde improvisar puede salir muy caro.
La medida denunciada por Unite como despido y recontratación tiene un efecto que va más allá de la cantidad reflejada en la nómina. Si las condiciones pueden sustituirse bajo la amenaza de perder el puesto, los acuerdos laborales dejan de ofrecer estabilidad. Por eso el sindicato ha vinculado la continuidad de las huelgas a la retirada de las comunicaciones de modificación contractual y a la búsqueda de una salida negociada. No se ha confirmado un acuerdo que permita presentar las protestas como desconvocadas.
El calendario de paros escalonados busca sostener la presión sin convertir una sola jornada en el comienzo y final de la disputa. Los trabajadores que viven de turnos en plataformas tienen una relación particular con el tiempo de descanso, los desplazamientos y la disponibilidad. La prohibición de realizar horas extraordinarias añade otra forma de protesta: rechazar que la producción se apoye indefinidamente en prolongaciones de jornada, especialmente cuando se discuten precisamente las condiciones de quienes la hacen posible.
Las diferencias de cifras entre empresa y sindicato requieren cautela. Unite habla de una movilización capaz de afectar a varios activos, mientras la compañía ha minimizado el número de participantes en declaraciones difundidas durante el conflicto. Por ahora, el seguimiento comunicado por cada parte debe atribuirse a su fuente. El siguiente paro anunciado está previsto para los días 17 y 18 de noviembre.
Unite mantiene anunciado un nuevo paro para los días 17 y 18 de noviembre. La empresa defiende sus cambios laborales y el sindicato exige retirarlos. Esas dos jornadas permitirán medir si las posiciones se acercan o si el conflicto sigue escalando en las plataformas.





