Francia afronta este sábado 7 de noviembre otra jornada de movilizaciones contra la pérdida de poder adquisitivo y el deterioro de los servicios públicos. Dos días después de la huelga interprofesional, organizaciones estudiantiles y sindicatos han convocado marchas en París y otras ciudades. Las prohibiciones de concentraciones y el despliegue anunciado de 70.000 policías y gendarmes vuelven a situar el derecho de manifestación en el centro del conflicto.
En París, Union étudiante, Fage, Unef y USL, junto a estructuras regionales de CGT, FO, FSU, Solidaires y CFDT, han convocado una manifestación autorizada desde la plaza de la República hasta la plaza de la Nación por el boulevard Voltaire. La concentración está prevista a las 13.00 y la marcha a las 14.00. Por separado, la coordinación de los chalecos amarillos ha llamado a concentrarse en la plaza de la Concordia, una convocatoria no autorizada por las autoridades.
Las reivindicaciones que confluyen en las calles
La protesta mantiene demandas distintas pero relacionadas: subidas salariales, mejores pensiones, financiación de la enseñanza y la sanidad públicas, medidas frente al coste de la vivienda y garantías para quienes participan en movilizaciones. El movimiento estudiantil comenzó en septiembre con denuncias por falta de medios en los centros educativos. Desde entonces, profesores, sanitarios, ferroviarios y otros trabajadores han ido incorporando sus propias condiciones laborales a las jornadas de protesta.
La huelga del jueves 5 de noviembre ofreció una medida de la extensión del malestar. El Ministerio del Interior registró 575.000 participantes en 193 acciones; la CGT elevó el recuento a 1.573.000 en 207 ciudades. Son estimaciones de procedencia y método distintos, no una cifra única confirmada. La central sindical habló de más de 2.000 paros en empresas de metal, agroalimentación, construcción, comercio, química, puertos y servicios postales. Según sus datos, uno de cada tres ferroviarios secundó la huelga. Estas cifras corresponden al jueves, no a las movilizaciones de hoy.
La disputa salarial explica parte de la convergencia. Las organizaciones sindicales reclaman negociaciones efectivas sobre los sueldos en un contexto de encarecimiento de los gastos corrientes. En el sector público se añade la falta de personal en educación y sanidad; en actividades industriales y servicios preocupa la pérdida de puestos de trabajo. No todos los sindicatos comparten exactamente la misma estrategia, pero coinciden en reclamar una respuesta concreta a esas demandas.
Itinerarios autorizados y concentraciones prohibidas
La prefectura parisina autorizó el recorrido entre República y Nación el viernes, después de semanas en las que las grandes marchas se habían desarrollado por vías periféricas. Al mismo tiempo mantiene restricciones a reuniones no declaradas en otros puntos de la capital. La RATP anunció cierres de estaciones de metro y RER y posibles alteraciones en las líneas 6 y 11.
En Lille, CGT y Solidaires comunicaron una marcha desde las 14.30 por un recorrido pactado con la prefectura. En Marsella se autorizó una movilización a las 14.00 desde el boulevard des Réformés hasta la Porte d’Aix, fuera de parte del centro urbano; otras convocatorias quedaron prohibidas. En Clermont-Ferrand estaba prevista una salida a las 10.00 desde la plaza Delille. Se han anunciado acciones también en ciudades como Rennes, Dijon o Montpellier, algunas sin autorización administrativa.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, comunicó la continuidad del dispositivo de 70.000 policías y gendarmes para el conjunto del país. Las restricciones se justifican oficialmente por incidentes registrados en semanas anteriores. Varias organizaciones sindicales consideran que las prohibiciones amplias y las cargas policiales disuaden de ejercer derechos colectivos. El 5 de noviembre hubo centenares de detenciones y denuncias de personas heridas durante intervenciones policiales. Investigar esos episodios sin generalizaciones es indispensable para distinguir los actos violentos individuales de la participación pacífica mayoritaria.
La negociación del lunes, bajo presión
La jornada del sábado precede a una conferencia social convocada para el lunes 9 de noviembre en Matignon entre representantes gubernamentales, sindicatos y patronales. También están previstas reuniones con organizaciones de estudiantes. La discusión llega después de varias semanas de movilizaciones y sin un acuerdo general sobre salarios, empleo y financiación de los servicios públicos.
La reclamación sindical no se limita a ser recibida en una mesa. Las centrales quieren compromisos medibles: apertura de negociaciones salariales, inversión en plantillas y servicios, y garantías de que el ejercicio del derecho de huelga o manifestación no se traduce en represalias. La ausencia de resultados podría prolongar un calendario de protestas que comenzó antes de la huelga del jueves.
Al cierre de esta información, las manifestaciones principales de la tarde aún estaban convocadas y no existía un balance nacional definitivo de asistencia del 7 de noviembre. Atribuirles cifras de participación ahora supondría confundirlas con el paro del día 5. La evolución de las movilizaciones y de la reunión del lunes determinará los próximos pasos sindicales.





