La huelga general del 11 de noviembre también se organiza en el Pirineo aragonés. El colectivo Vivienda Digna Viello Aragón participa en los preparativos del paro para denunciar una situación que conocen bien los habitantes de las comarcas turísticas: pueblos donde crece el negocio inmobiliario mientras encontrar una vivienda para residir todo el año se convierte en una auténtica carrera de obstáculos.
La movilización quiere trasladar a los centros de trabajo una contradicción cada vez más evidente. El turismo necesita camareros, personal de limpieza, trabajadores del comercio, mantenimiento y servicios públicos, pero una parte de esas mismas plantillas encuentra enormes dificultades para alquilar una casa cerca de su empleo.
La expansión de los alojamientos turísticos, los alquileres de temporada y el encarecimiento de los inmuebles han contribuido a reducir las posibilidades de encontrar una vivienda estable. Es una situación que afecta también a jóvenes que quieren independizarse, familias que llevan generaciones viviendo en la zona y personas que necesitan trasladarse por motivos laborales.
Del problema de la vivienda a la organización de la huelga
Vivienda Digna Viello Aragón forma parte de los colectivos que respaldan la convocatoria de 24 horas del 11-N en Aragón. La huelga ha sido registrada por el Sindicato de Inquilinas de Zaragoza, CGT, CNT y OSTA, con el apoyo de CUT, Intersindical, SOA y organizaciones sociales de distintos territorios.
En el Pirineo, los preparativos se han articulado también en torno a Sabiñánigo, donde el movimiento por la vivienda ha impulsado espacios de encuentro para organizar la jornada de protesta.
La participación de estos colectivos pone de relieve que la crisis habitacional no es exclusiva de las grandes ciudades. En los municipios de montaña, la presión turística puede convivir con salarios modestos, empleos estacionales y una oferta muy limitada de alquiler residencial.
Para quienes trabajan en la hostelería, el comercio o los servicios, disponer de un contrato laboral no garantiza poder establecerse en la localidad. Y cuando una parte importante del salario termina destinada al alquiler, las mejoras salariales obtenidas en los convenios pueden quedar prácticamente anuladas.
Viviendas para vivir, no solo para hacer negocio
Entre las reivindicaciones de la huelga figuran la reducción de los alquileres, la ampliación del parque público de vivienda, la expropiación de inmuebles de grandes tenedores, los contratos indefinidos y el fin de los desahucios.
Las organizaciones convocantes también reclaman subidas salariales y una reducción de la jornada laboral sin pérdida de sueldo. Su planteamiento conecta dos problemas que a menudo se tratan por separado: cuánto cobran quienes trabajan y cuánto tienen que pagar para disponer de un hogar.
En el Alto Aragón, esa relación adquiere una dimensión particular. La vivienda se ha convertido en un recurso sometido a la rentabilidad turística, mientras las necesidades de la población residente quedan en segundo plano. El resultado es una tensión creciente entre la actividad económica que atrae visitantes y las condiciones de vida de quienes mantienen abiertos los pueblos durante todo el año.
El 11-N también se construye desde los pueblos
La incorporación de Vivienda Digna Viello Aragón a la huelga general amplía el alcance territorial de una movilización que se prepara mediante asambleas, comités y encuentros en barrios y centros de trabajo.
En Aragón, la convocatoria también cuenta con organización propia en Zaragoza y Teruel. El objetivo es que la protesta no se limite a las capitales y que los problemas de vivienda de las zonas rurales y de montaña formen parte de las reivindicaciones compartidas.
El 11 de noviembre, el Pirineo tendrá así motivos propios para movilizarse: defender el derecho a permanecer en sus pueblos, acceder a alquileres asequibles y trabajar sin que el coste de la vivienda absorba buena parte del salario.
Porque un territorio puede recibir miles de visitantes y, al mismo tiempo, resultar cada vez menos habitable para quienes lo sostienen con su trabajo.





