Francia llega al 5 de noviembre con una huelga interprofesional convocada en todo el país, universidades y liceos bloqueados y nuevos conflictos abiertos en los servicios públicos. La movilización, que reclama salarios capaces de hacer frente a la carestía, recursos para la enseñanza y la sanidad y un cambio en la política presupuestaria, ha tenido este martes 3 de noviembre una jornada especialmente intensa. El Gobierno reconoce alteraciones en 51 centros de enseñanza superior; las organizaciones estudiantiles hablan de más de 50 campus bloqueados y denuncian una respuesta policial que intenta frenar las protestas.
La convocatoria sindical para el jueves pretende reunir a trabajadores del sector privado y público, jóvenes, pensionistas y personas desempleadas. La CGT reclama subidas salariales y de las pensiones, más financiación para la Seguridad Social y los servicios públicos y un presupuesto distinto para 2027. Las federaciones ferroviarias se han sumado a los paros y otras organizaciones de la función pública han registrado preavisos. Después de semanas de manifestaciones y movilización estudiantil, el jueves será una prueba del alcance que puede adquirir la protesta en los centros de trabajo.
Universidades bloqueadas y cifras enfrentadas sobre la protesta
Los bloqueos han alcanzado universidades y campus de Estrasburgo, Montpellier, Lyon, Rennes, París y otras ciudades. Según el Ministerio de Enseñanza Superior, 51 de los 184 establecimientos del sistema registraron perturbaciones este martes, algo más de una cuarta parte. Union Étudiante sostiene que más de 50 campus estaban bloqueados a mediodía y que una de cada dos universidades había sufrido alteraciones. Las cifras no describen exactamente lo mismo: el ministerio cuenta establecimientos afectados y la organización estudiantil contabiliza también campus o sedes de una misma universidad.
La situación se ha extendido a secundaria. El Ministerio de Educación informó de 48 liceos bloqueados por la mañana, frente a unos 500 que afirma haber contabilizado la Union syndicale lycéenne (USL). El desacuerdo sobre el número de centros refleja el enfrentamiento entre las autoridades y las organizaciones de estudiantes acerca de la extensión del movimiento. En algunos campus, además, las direcciones decretaron cierres administrativos preventivos, una medida distinta de los bloqueos organizados por el alumnado.
Los estudiantes denuncian falta de profesorado, instalaciones deterioradas, grupos masificados y dificultades para acceder y permanecer en la educación superior. También cuestionan el sistema de acceso Parcoursup y consideran insuficientes las medidas anunciadas por el Ejecutivo. Para las organizaciones convocantes, el problema no se limita a una reforma concreta: la enseñanza pública arrastra años de falta de inversión y exige respuestas que vayan más allá de promesas parciales.
París impide la marcha estudiantil hacia la sede patronal
La tensión ha sido particularmente visible en París. El colectivo Interfac Île-de-France había comunicado un recorrido para la manifestación del 3 de noviembre desde la plaza del Panteón hasta la sede de la patronal Medef, en la avenida Bosquet. La Prefectura de Policía prohibió ese itinerario y propuso otro por los bulevares de la periferia, entre Porte de Charenton y Porte de Montreuil. La organización estudiantil anunció que recurriría la prohibición ante la justicia administrativa.
El desacuerdo no es solo sobre el lugar por el que puede pasar una manifestación. Las organizaciones juveniles interpretan las restricciones y los despliegues policiales como una forma de desgastar la protesta antes de la huelga del jueves; las autoridades defienden sus decisiones en el marco de la gestión del orden público. Mientras tanto, estudiantes de distintas ciudades preparan asambleas y nuevos bloqueos con el objetivo de llegar al 5 de noviembre junto a las plantillas movilizadas.
Los cuatro sindicatos ferroviarios convocan a la SNCF
CGT-Cheminots, UNSA-Ferroviaire, SUD-Rail y CFDT-Cheminots han llamado conjuntamente a la huelga del 5 de noviembre. Su preaviso cubre desde la tarde del día 4 hasta la mañana del 6 y afecta a las distintas categorías del grupo SNCF. Los sindicatos reclaman negociar salarios y condiciones de trabajo, reforzar las plantillas y preservar los derechos colectivos frente a la política de austeridad. También piden garantizar suficientes efectivos en las tareas ferroviarias para desarrollar el servicio con seguridad.
La movilización ferroviaria coincide con las protestas de otros sectores de la función pública y con la exigencia general de más inversión social. Las posibles alteraciones del tráfico dependerán de la participación efectiva y de los planes de servicio que anuncien las operadoras; la convocatoria no equivale por sí sola a la paralización total de los trenes. Para los trabajadores, el debate de fondo sigue siendo quién soporta las restricciones presupuestarias y qué consecuencias tienen sobre el empleo y los servicios cotidianos.
Saint-Brieuc: huelga indefinida de los médicos de urgencias
A la jornada nacional se suma un conflicto sanitario propio. Los médicos de urgencias del hospital Yves Le Foll de Saint-Brieuc, en Bretaña, iniciaron el lunes 2 de noviembre una huelga de duración indefinida, después de que la Association des Médecins Urgentistes de France (AMUF) presentara un preaviso que afecta a urgencias hospitalarias, el SAMU-Centre 15, el servicio móvil de emergencias y las unidades vinculadas.
Los profesionales denuncian una sobrecarga estructural que, según explican, se agrava cuando el sistema de urgencias debe asumir llamadas y demandas de medicina general que tendrían que ser atendidas por otros circuitos asistenciales. El antiguo responsable de urgencias Christian Brice, que dimitió de la jefatura del servicio en octubre, advirtió de retrasos en la atención urgente durante el verano y defendió la necesidad de separar funciones y recursos. La protesta pone de relieve las dificultades de mantener una respuesta rápida y segura con una organización que, según las plantillas, funciona al límite.
El 5 de noviembre, una cita común para conflictos distintos
Las huelgas ferroviarias, los bloqueos educativos y el paro de urgencias no responden a una única negociación. Cada sector arrastra problemas y reivindicaciones propias. Sin embargo, comparten una denuncia: los salarios pierden capacidad de compra, las plantillas resultan insuficientes y el deterioro de servicios públicos termina repercutiendo tanto en quienes trabajan como en quienes los necesitan.
La CGT y otras organizaciones sindicales quieren que la protesta del 5 de noviembre transforme ese malestar disperso en una jornada de huelga y manifestaciones de alcance nacional. Todavía no se conoce el seguimiento que tendrá. Lo que ya es visible, antes de que llegue el jueves, es la confluencia entre una juventud que lleva semanas saliendo a la calle y trabajadores que preparan sus propios paros. La respuesta del Gobierno y las decisiones que adopten las asambleas y sindicatos después de la jornada determinarán si este ciclo de movilizaciones continúa.





