Un análisis de los barómetros del CIS apunta a una marcada inclinación hacia la derecha entre policías y militares. PP, Vox y Se Acabó La Fiesta reunirían el 81,2 % de las preferencias declaradas en ese colectivo. La investigación plantea preguntas sobre la neutralidad institucional, aunque las preferencias electorales individuales no prueban actuaciones parciales.
En plena campaña para las elecciones generales del 29 de noviembre, una investigación publicada el 4 de noviembre examina las preferencias políticas de policías y militares españoles. El análisis agrupa datos de los barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) del último año y presenta un escenario hipotético: qué distribución de votos habría si únicamente participaran los integrantes de ambos colectivos.
El resultado más destacado es el peso conjunto de Vox, Partido Popular y Se Acabó La Fiesta, que suman un 81,2 % de los apoyos recogidos. La investigación, elaborada por Adriana Rodríguez Bueno y publicada en El Salto, parte de 568 entrevistas a policías y militares. Ese tamaño de muestra aconseja cautela: no es un recuento electoral ni permite adjudicar una ideología a cada agente.
Las diferencias entre generaciones
Los resultados muestran diferencias llamativas según la edad. En el segmento de policías de 18 a 34 años, la intención de voto a Vox se aproxima al 70 %. En cambio, entre los de 50 a 64 años, el Partido Popular concentra alrededor de la mitad de las preferencias y las formaciones de izquierda obtienen también sus mejores registros relativos dentro de ese grupo.
El estudio señala además cambios respecto al recuerdo de voto de 2023. Entre quienes declaran haber votado entonces al PSOE, un 16,3 % se inclinaría ahora por el PP y un 10,6 % por Vox. Entre los antiguos votantes populares, el 12,2 % manifiesta una preferencia actual por Vox. Son movimientos declarados en encuesta, no votos observados en las urnas.
Las valoraciones de dirigentes también difieren
En la valoración de líderes políticos, Santiago Abascal recibe un 4,6 sobre diez entre policías y militares, frente al 2,94 del conjunto de la muestra del CIS. Alberto Núñez Feijóo obtiene un 3,8, y Pedro Sánchez un 2,15. Ninguno alcanza el aprobado, pero la distancia respecto a las medias generales es significativa para comprender el perfil de las respuestas.
Qué indican las mesas cercanas a bases militares
La investigación incluye otra comparación: los resultados de las elecciones de 2023 en mesas situadas alrededor de doce instalaciones militares. El PP fue la formación más votada en once de esos entornos. La excepción fue la zona próxima a la Base Aérea de Morón, donde se impuso el PSOE.
En el País Valencià, las mesas cercanas a la Base Jaime I de Bétera registraron un 21,1 % para Vox y un 18,1 % para el PSOE. En el entorno de El Goloso, en Madrid, las cifras fueron del 23,4 % y el 20,6 %, respectivamente. Estos porcentajes describen a los votantes de esas zonas, no exclusivamente al personal militar: el sufragio es secreto y las mesas incluyen a vecinos de muy distintas ocupaciones.
La neutralidad política no puede quedarse en una declaración
El artículo 5 de la Ley Orgánica 2/1986 exige a las fuerzas y cuerpos de seguridad actuar con neutralidad política e imparcialidad y sin discriminación por opiniones. La libertad ideológica de sus integrantes y su obligación de intervenir profesionalmente son cuestiones distintas. Tener una preferencia electoral no demuestra por sí solo una actuación partidista.
El debate, sin embargo, afecta directamente a quienes participan en huelgas, piquetes, concentraciones estudiantiles, protestas por la vivienda o movilizaciones antifascistas. En esos escenarios, los derechos de reunión, manifestación y protesta deben quedar garantizados al margen de las simpatías políticas de los agentes desplegados.
También existen controversias públicas sobre las organizaciones representativas del sector. El Sindicato Unificado de Policía firmó en 2024 un acuerdo de formación con Desokupa que generó críticas; determinadas posiciones de JUPOL y su relación con figuras posteriormente vinculadas a Vox han suscitado igualmente debate. Estas circunstancias no convierten a toda la plantilla ni a cada persona afiliada en seguidora de una formación.
Una pregunta que va más allá del 29N
Los datos revelan una concentración de preferencias conservadoras en el colectivo encuestado, pero no prueban que exista una actuación política coordinada dentro de la Policía o las Fuerzas Armadas. La cuestión de fondo es cómo asegurar controles efectivos, transparencia y rendición de cuentas cuando una institución está facultada para emplear la fuerza.
Para el movimiento obrero y los movimientos sociales, esa discusión tiene consecuencias concretas. La protección de una huelga, de una concentración vecinal o de una protesta estudiantil no puede depender del partido al que vote quien lleva el uniforme. La neutralidad debe poder comprobarse en los hechos.
Redacción Sindicalismo.org





