Francia mantiene la protesta estudiantil y mira a las huelgas: educación, salarios y vivienda cruzan las movilizaciones europeas

Las organizaciones juveniles francesas mantienen las citas del 31 de octubre y el 5 de noviembre. Italia prepara el paro del 30 de octubre y en España avanza la organización del 11-N.
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Los manifestantes ondean una bandera mientras se reúnen para protestar contra las malas condiciones educativas en las escuelas de París, el jueves 22 de octubre de 2026. [Foto AP/Teresa Suárez]

Las promesas del Gobierno francés no han cerrado la crisis educativa. A 28 de octubre, las organizaciones estudiantiles mantienen las próximas jornadas de protesta y preparan su encuentro con las movilizaciones de trabajadores. La discusión sobre las aulas, las becas y el acceso a la universidad empieza a compartir calendario con la defensa de los salarios y los servicios públicos.

Francia concentra buena parte de esa tensión. Tras las reuniones del lunes 26 con el Ejecutivo, las organizaciones juveniles reconocieron que la presión había arrancado respuestas, pero rechazaron dar por satisfechas sus reivindicaciones. El martes 27, Les Lycéens! llamó a retomar los bloqueos de institutos con la vuelta a las clases del 2 de noviembre.

Francia: la protesta continúa después de los anuncios

Antes de esa vuelta, el sábado 31 de octubre será otra jornada de movilización. La siguiente cita destacada llegará el jueves 5 de noviembre, cuando el movimiento estudiantil pretende salir junto a los trabajadores. Son convocatorias pendientes: su alcance dependerá de la participación y de las decisiones que se tomen en centros y asambleas.

El Gobierno plantea sustituir Parcoursup en 2028 y hacer más transparentes las admisiones desde 2027. También ha anunciado 15.000 plazas adicionales en la enseñanza superior, un límite de 28 alumnos en las clases de seconde y la actualización de las becas universitarias conforme al coste de la vida desde el curso 2027. Buena parte de las respuestas, por tanto, queda emplazada a los próximos cursos.

Ahí persiste el desacuerdo. La intersindical juvenil reclama un plan de diez medidas, valorado en 10.000 millones de euros, que incluya rehabilitación de centros, contratación de personal educativo, sanitario y de orientación, además de mejores becas. El conflicto abarca tanto las condiciones para estudiar hoy como las posibilidades de continuar mañana.

El profesorado tampoco considera resuelto el problema. Las objeciones incluyen la falta de personal para acompañar la orientación de los alumnos: cambiar una plataforma de admisión no cubre por sí solo esa necesidad. Mientras el Ejecutivo pide recuperar la actividad lectiva, las organizaciones preparan la siguiente fase de presión.

Italia: estudiantes y trabajadores citados el 30 de octubre

En Italia, USB ha convocado una huelga general para el viernes 30 de octubre contra el encarecimiento de la vida y la economía de guerra. La organización llama a movilizarse en numerosas ciudades y vincula la jornada con las acciones portuarias contra el transporte de armas.

En las escuelas, USB Scuola y la organización estudiantil OSA defienden la participación conjunta de alumnado y plantillas. Sus reivindicaciones incluyen empleo estable, edificios seguros y rechazo a los recortes y a la presencia de la industria militar en la formación. Ese llamamiento expresa una voluntad concreta de unir conflictos que comparten el mismo espacio: quienes estudian y quienes sostienen a diario los centros educativos.

España: la vivienda entra en los centros de trabajo

En España, CGT registró el 19 de octubre el preaviso de huelga general para el 11 de noviembre. La convocatoria relaciona salarios, pensiones y prestaciones con el coste de la vida y de la vivienda, e incluye la exigencia de introducir ayudas para el acceso a una casa en la negociación colectiva.

La preparación ya tiene expresión local. El 27 de octubre, una asamblea de CGT València reunió a delegadas y delegados con el Sindicato de Inquilinas y los equipos jurídicos de la organización. El objetivo fue preparar el paro desde las empresas y conectar la lucha laboral con la vivienda.

Estas convocatorias tienen organizaciones, ritmos y reivindicaciones propias. No constituyen una huelga europea unificada. Pero sus agendas muestran puntos de encuentro: el coste de estudiar, pagar un alquiler o llegar a fin de mes, y la disputa por los recursos destinados a servicios públicos.

Los próximos días permitirán comprobar hasta dónde llega ese acercamiento entre juventud y movimiento obrero. En Francia, la primera respuesta ya está tomada: los anuncios del Gobierno no han desconvocado las protestas.