CGT y Sindicato Ferroviario exigen una auditoría independiente de la línea Madrid-Sevilla tras el accidente de Urda

Los sindicatos piden investigar la renovación de la infraestructura, comprobar las inversiones y revisar el cumplimiento de los compromisos de seguridad ferroviaria tras Adamuz.
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El Sector Federal Ferroviario de CGT y el Sindicato Ferroviario reclaman una investigación rigurosa del accidente de Urda (Toledo) y una auditoría independiente de la renovación de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla. Las organizaciones exigen conocer el estado real de la infraestructura, el alcance de las inversiones y las medidas de seguridad aplicadas antes de la tragedia.

La colisión de dos trenes de alta velocidad ocurrida el 28 de octubre en las proximidades de Urda ha vuelto a situar la seguridad ferroviaria en el centro del debate. Las primeras informaciones apuntan a al menos 68 personas fallecidas, un balance provisional cuya evolución depende de los trabajos de identificación y de la información oficial. Los sindicatos han expresado su solidaridad con las víctimas, sus familiares y los trabajadores afectados.

CGT reclama que las investigaciones examinen todo el funcionamiento del sistema ferroviario, desde la infraestructura y los sistemas de circulación hasta el material rodante, el mantenimiento, la organización del trabajo y la dotación de personal. Considera que centrarse de forma prematura en errores individuales impediría evaluar posibles deficiencias estructurales.

Una auditoría fuera del Ministerio y de Adif

El Sindicato Ferroviario pide una revisión exhaustiva y verdaderamente independiente de los trabajos de modernización de la línea Madrid-Sevilla. Su secretario general, Rafael Escudero, ha cuestionado cómo se han destinado las inversiones anunciadas para la infraestructura y ha reiterado que el estado de este corredor requería una atención prioritaria.

La petición no equivale a señalar una causa concreta del accidente. Ambas organizaciones insisten en que deben esclarecerse los hechos con pruebas técnicas y sin anticipar culpabilidades. La auditoría debería permitir conocer qué trabajos se ejecutaron, qué incidencias se detectaron, cómo se resolvieron y qué controles verificaron la seguridad de las instalaciones.

Advertencias anteriores sobre mantenimiento y plantillas

Los problemas que denuncian las organizaciones no comenzaron esta semana. En agosto de 2025, el sindicato de maquinistas SEMAF alertó de vibraciones e inestabilidades de rodadura en diversos corredores de alta velocidad, incluido el que conecta Madrid con Sevilla. También planteó medidas de reducción de velocidad y refuerzo del mantenimiento.

Otros representantes ferroviarios vienen denunciando limitaciones temporales de velocidad, carencias de personal, dificultades en los talleres y una creciente externalización de tareas. Esas advertencias deben investigarse y contrastarse con los registros técnicos, sin asumir automáticamente que expliquen lo sucedido en Urda.

Los compromisos anunciados tras Adamuz

Después de la tragedia de Adamuz, ocurrida en enero, el Ministerio de Transportes alcanzó el 9 de febrero un acuerdo con CCOO, UGT y SEMAF que incluía compromisos de inversión de 1.800 millones de euros para mantenimiento hasta 2030 y la incorporación prevista de 2.400 puestos en Adif, 1.200 en Renfe y 50 en la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria.

CGT y Sindicato Ferroviario cuestionaron entonces su exclusión de la negociación y mantuvieron las movilizaciones. Ahora reclaman datos concretos: qué parte de las inversiones se ha ejecutado, cuántas plazas se han cubierto realmente y qué actuaciones de seguridad estaban operativas antes del choque. SEMAF sostiene que existen bloqueos administrativos en el cumplimiento de los acuerdos; Renfe, por su parte, afirma haber atendido los compromisos que son de su competencia.

Una huelga de maquinistas en plena conmoción

La huelga de 24 horas convocada por SEMAF para este jueves 29 de octubre en el grupo Renfe se mantiene pese al accidente. El paro, anunciado previamente, exige mejoras estructurales de seguridad y el cumplimiento de los acuerdos. La convocatoria puede provocar importantes alteraciones en la circulación ferroviaria.

Las organizaciones ferroviarias reclaman prudencia ante las hipótesis sobre el origen de la colisión y piden que las responsabilidades, si las hubiera, se determinen tras una investigación completa. Para CGT y Sindicato Ferroviario, la respuesta no debería agotarse en identificar lo ocurrido en un punto de la línea, sino servir para examinar si los medios humanos, técnicos y económicos de la red permiten prestar el servicio con garantías.

La exigencia sindical se resume en una cuestión verificable: conocer qué se prometió para mejorar la seguridad ferroviaria, qué se hizo realmente y qué queda pendiente.