Sindicalismo.org esta semana: huelgas registradas, ferroviarios que construyeron escuelas y un camarero de Reus que acabó de ministro. El menú habitual. El episodio recorre tres territorios: la convocatoria del once de noviembre y la presión policial sobre la protesta, la cultura asociativa del movimiento ferroviario, y la figura de Juan García Oliver entre las milicias y el teatro. Empezamos por la huelga.
La huelga del once de noviembre: trabajo, vivienda y represión
El once de noviembre tiene ya registro formal ante el Ministerio de Trabajo. La pregunta que plantea la convocatoria es directa: ¿de qué sirve negociar el salario si una parte creciente de la nómina se va directamente al casero o al fondo de inversión?
Agencias Confederales lo formula así en el artículo sobre la huelga general: «¿De qué sirve una subida salarial si una parte creciente de la nómina acaba directamente en manos de propietarios, entidades financieras o fondos de inversión?»
Eso convierte la vivienda en una cuestión salarial, no urbanística. El conflicto ya no cabe solo en la mesa de negociación colectiva.
La convocatoria reúne a UGT, CCOO, CGT, CNT, Co.Bas, Intersindical y la Confederación de Sindicatos de Inquilinas. CCOO defiende subidas de entre el cuatro y el siete por ciento; UGT pide medidas de control del alquiler; la Confederación de Inquilinas exige intervenciones más profundas frente a los grandes propietarios. La portavoz Valeria Racu reclamó que los barrios se conviertan en espacios de preparación de la huelga.





