Esta semana el territorio es amplio: una huelga general con fecha marcada, varios frentes abiertos en servicios públicos y empresas, y los derechos laborales cuando llegan a los juzgados. Empecemos por el once de noviembre.
La huelga general que une vivienda y salarios
El núcleo de este segmento es una pregunta que la convocatoria del 11-N convierte en política sindical: ¿puede separarse el precio de la vivienda de lo que vale el trabajo?
La Redacción de Sindicalismo.org recoge la respuesta de Alicia del Río, portavoz del Sindicato de Inquilinas, en la rueda de prensa de presentación: «La huelga no pertenece a ningún sindicato. La huelga es del pueblo, es por y para el pueblo y vamos a hacer todo lo que esté en nuestra mano para construirla.»
Lo que eso significa en la práctica es que la convocatoria apunta a los centros de trabajo, no solo a las plazas. La Confederación de Sindicatos de Inquilinas, CGT, Co.Bas, Solidaridad Obrera, CCOO y UGT han firmado una huelga de 24 horas para el miércoles once de noviembre, la primera con los dos sindicatos mayoritarios desde 2012.
Y la primera con unas elecciones generales ya convocadas, detalle que la CEOE no ha dejado pasar: la patronal ha cuestionado su legalidad y ha anunciado que revisará el cumplimiento de los requisitos formales cuando esté registrada la convocatoria.
Mesa Conflictos detalla las cinco exigencias concretas de CGT para el 11-N: límites reales al precio del alquiler, recuperación de viviendas en manos de fondos especulativos, regulación de los alquileres de temporada y por habitaciones, moratoria de desahucios sin alternativa habitacional y salarios ligados al IPC teniendo en cuenta el peso real de la vivienda.. La rueda de prensa estuvo marcada por la muerte de Maricarmen Abascal, de 87 años, fallecida el 7 de octubre tras haber sido desahuciada el 23 de septiembre de la vivienda en Retiro donde había vivido durante décadas. El Sindicato de Inquilinas reivindicó su memoria y llamó a movilizarse para que no haya «una Maricarmen más.»
Co.Bas y Solidaridad Obrera insisten en que la huelga tiene que construirse desde los comités y las asambleas. El reto no es la firma entre cúpulas, sino llevar la convocatoria tajo a tajo.





