CGT exige protocolos efectivos ante temporales, inundaciones y calor extremo: la seguridad laboral no puede improvisarse

CGT Catalunya reclama protocolos efectivos ante inundaciones, viento y calor extremo. Qué exige la ley y cuándo deben adaptarse o detenerse los trabajos.
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La seguridad en el trabajo no puede quedar a merced de un aviso meteorológico ni de la decisión improvisada de un encargado. CGT Catalunya reclama que las empresas dispongan de protocolos efectivos ante lluvias torrenciales, inundaciones, fuertes rachas de viento y temperaturas extremas. La exigencia va más allá de redactar un documento: las plantillas deben saber cuándo se modifica una tarea, quién ordena detenerla y qué hacer cuando el desplazamiento o el propio centro de trabajo se convierten en un peligro.

El sindicato advierte de que la prevención tiene que comenzar antes de la emergencia. Evaluar las instalaciones, identificar los puestos más expuestos, establecer vías de comunicación y coordinar a contratas y subcontratas son obligaciones que no pueden dejarse para el momento en que una alerta ya está activa. También exige que la representación de los trabajadores participe en la elaboración y seguimiento de los protocolos, de manera que estos respondan a las condiciones reales de cada actividad.

No basta con entregar un impermeable o recomendar beber agua. En una obra, una cubierta inestable, un andamio expuesto al viento o un terreno anegado pueden obligar a paralizar las tareas. En el reparto y el transporte, el riesgo aparece también durante los trayectos; en la industria y el mantenimiento, las inundaciones y los fallos eléctricos pueden comprometer la seguridad de las instalaciones. La limpieza viaria, la agricultura, los servicios sociales y las emergencias también requieren respuestas adaptadas a sus condiciones de trabajo.

La ley obliga a prevenir y adaptar la actividad

La legislación ya contempla estas situaciones. La Ley de Prevención de Riesgos Laborales obliga a proteger la salud de la plantilla, y el Real Decreto 486/1997, tras su modificación en 2023, exige medidas específicas para los trabajos al aire libre ante fenómenos meteorológicos adversos. Cuando se emiten avisos naranja o rojo y las medidas previstas no bastan para garantizar la protección, debe adaptarse la actividad, incluso mediante la reducción o modificación de la jornada. Si no existe otra forma segura de realizar determinadas tareas, estas deben suspenderse.

La reforma introducida tras la DANA de octubre de 2024 añadió otras garantías laborales. El artículo 85.1 del Estatuto de los Trabajadores establece el deber de negociar protocolos de actuación frente a catástrofes y fenómenos meteorológicos adversos. Por su parte, el artículo 37.3.g reconoce un permiso retribuido de hasta cuatro días cuando no sea posible acceder al centro o circular por las vías necesarias debido a restricciones o recomendaciones de las autoridades, o cuando exista un riesgo grave e inminente. Si esas circunstancias persisten, el permiso puede prolongarse mientras se mantengan, sin perjuicio de las medidas laborales legalmente previstas.

Para CGT Catalunya, el verdadero examen de estos protocolos llega cuando hay que aplicarlos. El sindicato recuerda el fallecimiento de una trabajadora durante un episodio de fuertes vientos en Barcelona en febrero de 2026 y señala el expediente iniciado por la Inspección de Trabajo contra Glovo y empresas subcontratadas por la actividad de reparto durante un episodio de calor extremo en julio. Son situaciones distintas, pero muestran la importancia de anticipar el riesgo y de no reducir la prevención a instrucciones generales.

Protocolos conocidos, negociados y aplicables

La organización plantea que cada empresa identifique quién recibe los avisos oficiales, quién tiene autoridad para detener los trabajos y cómo se informa a quienes están en turnos nocturnos, trabajan en solitario o se desplazan entre centros. También reclama formación práctica, medidas de evacuación o confinamiento cuando correspondan y una comprobación de seguridad antes de reanudar la actividad. Especial atención merecen las personas con mayor vulnerabilidad a la exposición térmica y quienes realizan tareas físicas intensas.

Estas medidas afectan de lleno a sectores donde el riesgo suele normalizarse. Sindicalismo.org ya publicó un protocolo para detener trabajos en la construcción ante fenómenos meteorológicos adversos, una referencia útil para delegados de prevención y comités de empresa. La cuestión decisiva no es si existe una carpeta con el plan de emergencia, sino si una persona trabajadora puede dejar una tarea peligrosa sin quedar abandonada a su suerte.

La prevención no puede medirse por la cantidad de papeles firmados. Se mide en decisiones tomadas a tiempo, en jornadas adaptadas cuando es necesario y, sobre todo, en que cada trabajador regrese a casa con seguridad.

Fotografía de archivo de una obra bajo la lluvia: Amine Charnoubi / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

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