Grecia vivió el jueves 5 de noviembre una nueva jornada de movilizaciones estudiantiles y docentes contra el deterioro de la educación pública y el encarecimiento de la vida. Miles de jóvenes y trabajadores de la enseñanza salieron a las calles de Atenas, Salónica y otras ciudades para exigir más inversión, contrataciones estables, edificios seguros y medidas que permitan estudiar sin quedar atrapados entre alquileres desorbitados y salarios insuficientes.
En Atenas, la protesta comenzó a las once de la mañana ante la sede histórica de la Universidad, en los Propileos, y recorrió el centro hasta las inmediaciones del Parlamento. Las pancartas reclamaban enseñanza pública y gratuita, aulas en condiciones y derechos para un alumnado que soporta gastos cada vez mayores de vivienda, alimentación y transporte. Los manifestantes trasladaron escombros hasta la zona parlamentaria para denunciar el deterioro de numerosos edificios escolares.
La Federación de Profesores de Enseñanza Secundaria (OLME) respaldó la movilización con un paro de cuatro horas, de diez de la mañana a dos de la tarde, para facilitar la participación del personal docente. Sus reivindicaciones incluyen la contratación de profesorado, la reducción del número de alumnos por aula, la mejora de los salarios y mayores partidas presupuestarias para educación, sanidad e investigación pública.

Las organizaciones convocantes denuncian que la falta de inversión se traduce en centros con problemas de mantenimiento, escasez de personal y una presión económica creciente sobre las familias. Los estudiantes que deben desplazarse de sus localidades de origen se enfrentan, además, a un mercado de alquileres que dificulta seriamente continuar sus estudios. Las demandas incluyen ampliar las residencias y comedores públicos y aliviar el coste de la vivienda.
La protesta no se quedó en Atenas. En Salónica, estudiantes, docentes y colectivos sociales recorrieron también las calles pese a la lluvia. Allí se sumaron las reclamaciones contra la carestía y por mejores servicios de apoyo al alumnado. Durante las concentraciones, participantes expresaron su solidaridad con las movilizaciones estudiantiles y laborales de Francia, vinculando los problemas de la enseñanza griega con los conflictos sociales que se suceden en otros países europeos.
Las organizaciones estudiantiles cuestionan igualmente las reformas educativas impulsadas por el Gobierno conservador de Kyriakos Mitsotakis, incluida la propuesta de modificar el artículo 16 de la Constitución, que protege la enseñanza universitaria pública, y los cambios en el sistema de exámenes. Para los sindicatos docentes, el debate va más allá del modelo educativo: se trata de garantizar una educación accesible con recursos suficientes y sin trasladar sus costes a hogares cada vez más endeudados.
En el transcurso de la marcha se desplegó un dispositivo policial en los alrededores del Parlamento, se produjeron restricciones de tráfico y cerró temporalmente la estación de metro de Panepistimio. La movilización de Salónica concluyó sin incidentes destacados. Las cifras de participación difundidas por la policía fueron discutidas por los organizadores, que sostienen que la protesta refleja un descontento social más amplio.
Las manifestaciones del 5 de noviembre dan continuidad a la jornada del 21 de octubre, cuando una huelga del profesorado de primaria y numerosas concentraciones reunieron a estudiantes y trabajadores de la enseñanza en decenas de ciudades. Las organizaciones convocantes relacionan la falta de recursos escolares con los salarios del profesorado y el coste de la vivienda para estudiantes y familias.
Los colectivos estudiantiles han anunciado nuevas movilizaciones para el 17 de noviembre, coincidiendo con la conmemoración del levantamiento de la Politécnica de Atenas de 1973 contra la dictadura militar. La cita conserva un fuerte significado en la memoria de las luchas estudiantiles y democráticas del país, y este año llega marcada por las reivindicaciones sobre financiación pública, trabajo docente y derecho a estudiar sin quedar excluido por motivos económicos.





