ELA y LAB han intensificado los preparativos de la huelga general del 11 de noviembre en Euskal Herria, con un mensaje dirigido tanto a los centros de trabajo como a las instituciones: la crisis de la vivienda y el deterioro del poder adquisitivo requieren medidas concretas, no nuevas declaraciones de intenciones. Las dos centrales llaman a extender los paros y a convertir la jornada en una movilización amplia contra la especulación y el empobrecimiento de las personas trabajadoras.

ELA lleva la convocatoria a las asambleas y señala a los gobiernos
El secretario general de ELA, Mitxel Lakuntza, defendió el 3 de noviembre en Bilbao la necesidad de parar la actividad laboral para exigir un giro en las políticas públicas de vivienda. «Vamos a la huelga para que las instituciones vascas hagan lo que no han hecho hasta ahora», afirmó ante la militancia reunida en el Teatro Campos.
ELA ha desarrollado una ronda de asambleas en Bilbao, Donostia, Azpeitia, Leioa y Santurtzi, tras otras citas en Eibar, Errenteria, Beasain, Arrigorriaga, Gasteiz, Iruña y Tudela. El calendario se completa en Durango. Tras el encuentro de Bilbao, participantes en la movilización se dirigieron a las oficinas de Alquiler Seguro, compañía a la que el sindicato atribuye responsabilidades en el negocio especulativo de la vivienda.
Para Lakuntza, los gobiernos de Imanol Pradales y María Chivite, las diputaciones y los ayuntamientos cuentan con instrumentos suficientes para intervenir. La central denuncia que no se están utilizando con la intensidad necesaria, mientras los alquileres absorben una parte creciente de los salarios y el acceso a una vivienda estable se convierte en un obstáculo para trabajadores, jóvenes y familias.
Desahucios, alquileres y vivienda pública: las exigencias
La plataforma defendida por ELA va más allá de un llamamiento genérico a abaratar la vivienda. Reclama impedir los desahucios cuando no exista una alternativa habitacional, limitar la adquisición de viviendas y suelo residencial por fondos de inversión y sociedades especulativas, y actuar sobre los inmuebles que no cumplen una función social.
Entre sus propuestas figuran también la intervención de los precios del alquiler, la ampliación de las zonas tensionadas a todo Hego Euskal Herria, índices de referencia propios para reducir las rentas y contratos indefinidos o de larga duración. El sindicato plantea ampliar el parque público de alquiler mediante inversión directa, hasta alcanzar inicialmente el 1 % del PIB y avanzar progresivamente hacia el 2 %, además de reformar la fiscalidad para exigir una mayor contribución a los grandes tenedores.
ELA incorpora, además, la defensa de un salario mínimo propio de 1.500 euros y la creación de una banca pública. Son reivindicaciones que conectan la crisis habitacional con el reparto de la riqueza: el encarecimiento de la vivienda reduce el salario disponible, incluso cuando el sueldo nominal aumenta.
LAB llama a vaciar los centros de trabajo y llenar las calles
LAB ha reforzado su llamamiento a las trabajadoras y los trabajadores de Euskal Herria para que el 11 de noviembre dejen vacíos los centros de trabajo y llenen las calles. La central sitúa la vivienda, el incremento de los salarios y el freno al empobrecimiento en el centro de una convocatoria que considera imprescindible para trasladar la presión de las declaraciones a los hechos.
El planteamiento de LAB enlaza la lucha contra la especulación con la defensa de los servicios públicos y la capacidad de decidir las condiciones de vida y de trabajo en Euskal Herria. La movilización busca implicar tanto a las plantillas de la industria y los servicios como al sector público, el ámbito educativo y los colectivos organizados por el derecho a la vivienda.
En educación, LAB, ELA y STEILAS han pedido expresamente la participación de la comunidad educativa. Las tres organizaciones han convocado concentraciones en los centros para el 5 de noviembre como preparación de la jornada de huelga, subrayando que la inseguridad habitacional repercute también en la vida escolar y en las familias.
Una huelga construida desde Euskal Herria
La convocatoria del 11-N en la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra fue registrada conjuntamente por ELA, LAB, ESK, STEILAS, Etxalde, Hiru y organizaciones del movimiento por la vivienda. Su eje compartido es el derecho a una vivienda digna, el rechazo de la especulación, la recuperación del poder adquisitivo y la defensa de unos servicios públicos universales y suficientemente financiados.
La protesta coincide en fecha con las movilizaciones convocadas en otros territorios del Estado, aunque las organizaciones de Euskal Herria han insistido en formular sus propias demandas y dirigirse a las instituciones que tienen competencias para actuar. Lakuntza recordó el historial de huelgas generales impulsadas en Euskal Herria desde 1999 para defender esa capacidad de organización sindical.
Con las asambleas en marcha y los llamamientos extendiéndose por los sectores, ELA y LAB afrontan los días previos al 11 de noviembre con un objetivo concreto: trasladar el malestar por la vivienda y los salarios a una jornada de paro, movilización y exigencia de responsabilidades institucionales. El seguimiento efectivo de la convocatoria se conocerá el propio día de huelga.





