Alemania: IG Metall extiende los paros en la industria del metal ante una oferta salarial del 1,3 % para 2028

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La industria alemana del metal y la electricidad ha iniciado noviembre con una oleada de paros de advertencia. Desde la madrugada del domingo, tras terminar el periodo de paz laboral, trabajadores de distintos centros han interrumpido su actividad para presionar en la negociación del convenio. IG Metall prevé acciones en más de 2.000 empresas a lo largo de la semana, en una movilización que llega en medio de la incertidumbre industrial y el encarecimiento acumulado de la vida.

En la noche del domingo al lunes se sumó a las movilizaciones personal de Siemens Energy en Berlín. También se han anunciado acciones en empresas de Brandeburgo y Sajonia. El sindicato plantea un incremento salarial del 5 % para doce meses y rechaza una propuesta empresarial que, según explica, dejaría congeladas las tablas en 2027, ofrecería una pequeña paga única y retrasaría hasta julio de 2028 una subida del 1,3 %.

Una propuesta que no recupera poder adquisitivo

La distancia entre las posiciones es considerable. IG Metall considera que posponer cualquier mejora estable de salario hasta 2028 supondría otra pérdida de poder de compra para quienes trabajan en fábricas, talleres y centros de ingeniería. Para las organizaciones empresariales, la negociación se produce en una coyuntura de presión sobre los costes, debilidad de la demanda y transformación del tejido industrial, especialmente en el sector de automoción y sus proveedores.

La negociación no se limita a la nómina. En los estados orientales de Berlín, Brandeburgo y Sajonia, el sindicato plantea garantías de empleo y continuidad de centros productivos, mecanismos de participación en beneficios y una mejora específica para los grupos salariales más bajos. También reclama mejoras para aprendices, cuyo futuro depende en buena medida de que la transición tecnológica no se traduzca en menos formación y empleo estable.

De la negociación a las puertas de fábrica

Las huelgas de advertencia alemanas son interrupciones limitadas del trabajo que buscan aumentar la presión antes de un conflicto de mayor duración. Las primeras concentraciones arrancaron al finalizar el compromiso de no realizar paros durante la negociación. El 2 de noviembre, IG Metall de Berlín-Brandeburgo-Sajonia informó de la participación de trabajadores de Siemens Energy Global y de nuevas acciones en numerosas plantas de la región.

El dirigente regional Jan Otto defendió que las plantillas necesitan aumentos mensuales perceptibles y advirtió de que los sindicatos mantendrán la presión hasta recibir una oferta negociable. El calendario anunciado prevé ampliar las movilizaciones en los próximos días.

El trasfondo: industria, salarios y empleo

El conflicto atraviesa una economía industrial marcada por la reconversión de la automoción, la competencia internacional y decisiones de inversión que condicionan miles de puestos de trabajo. Las empresas apelan a esa situación para limitar los costes laborales; los sindicatos responden que no puede utilizarse la crisis como argumento permanente para devaluar los salarios y debilitar los convenios.

Los paros de esta semana medirán la capacidad de movilización en un sector con una larga tradición de negociación colectiva. La cuestión inmediata es si la patronal revisará su oferta. La de fondo es quién asume el coste de la transformación industrial alemana.