Francia prepara nuevas huelgas el 5 de noviembre: la CGT llama a extender los paros por salarios y servicios públicos

La CGT francesa reclama aumentar un 10 % el SMIC y llama a extender la huelga del 5 de noviembre. Tras la reunión con Lecornu, la CFDT confirma un preaviso para el sector público.
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ACTUALIZACIÓN, 23 DE OCTUBRE DE 2026. La Unión syndicale Solidaires se suma a los llamamientos a participar en las movilizaciones de los sábados 24 y 31 de octubre y a preparar la huelga interprofesional del 5 de noviembre, con posibilidad de prolongar los paros mediante decisiones de las asambleas. El sindicato reclama que los salarios aumenten al ritmo de los precios, gravar los beneficios extraordinarios, redistribuir la riqueza y destinar más recursos a la enseñanza pública. También pide asambleas conjuntas de estudiantes y plantillas y cajas de resistencia para sostener las huelgas. Este llamamiento complementa los comunicados de la CGT y CNT-SO; no significa que exista ya una huelga general indefinida acordada por todas las organizaciones.

Francia prepara una nueva jornada interprofesional de huelgas y manifestaciones para el jueves 5 de noviembre. La convocatoria, respaldada por CGT, CFDT, FO, UNSA y FSU, afecta al sector público y al privado y reclama mejoras salariales, defensa del empleo y de la industria y más recursos para los servicios públicos. Tras las protestas del 17 de octubre, la Confederación General del Trabajo (CGT) ha llamado a celebrar asambleas en los centros de trabajo para ampliar los paros y mantener la movilización después de esa fecha.

La decisión fue reforzada el miércoles 21 de octubre tras una reunión de unas dos horas y media en Matignon entre el primer ministro Sébastien Lecornu y representantes de las principales centrales sindicales. El encuentro, convocado también para abordar las condiciones del derecho de manifestación después de los incidentes del 17 de octubre, no produjo los compromisos económicos que esperaban las organizaciones. Al salir, Sophie Binet, secretaria general de la CGT, declaró que el Ejecutivo no había anunciado ninguna medida concreta en respuesta a sus reivindicaciones.

La cuestión salarial es uno de los ejes del conflicto. La CGT exige una subida del 10 % del salario mínimo interprofesional francés (SMIC), la indexación de los salarios a la evolución de los precios, incrementos para el personal funcionario y mayores dotaciones para los servicios públicos. La organización viene desarrollando una campaña bajo el lema «Tout augmente, sauf nos salaires», que en castellano significa «Todo sube, menos nuestros salarios». Denuncia que el encarecimiento de los alimentos, los alquileres, la energía y los combustibles continúa deteriorando la capacidad de compra de las familias trabajadoras.

Las reclamaciones se dirigen también contra los proyectos presupuestarios del Estado y de la Seguridad Social para 2027. Las cinco organizaciones que respaldan la convocatoria cuestionan que los ajustes repercutan sobre trabajadores, pensionistas y personas enfermas mientras se reclama más financiación para la protección social y los servicios públicos. La intersindical ha situado asimismo la defensa del empleo industrial entre los motivos de la protesta, ante los planes de reducción de plantillas y la incertidumbre que afecta a varias actividades productivas.

No todos los sindicatos han valorado del mismo modo las conversaciones con el Gobierno. Marylise Léon, secretaria general de la CFDT, insistió en la necesidad de respuestas sociales antes del 5 de noviembre y advirtió de la insuficiencia del ritmo de negociación. La CFTC señaló que el Ejecutivo había abierto la posibilidad de debatir sobre el salario mínimo, aunque también consideró decepcionante el encuentro. El desacuerdo principal persiste: las centrales reclaman compromisos verificables y el Gobierno propone continuar el diálogo.

En la función pública, la movilización ya cuenta con una cobertura formal específica. La federación CFDT de funcionarios ha presentado un preaviso de huelga de 24 horas para el 5 de noviembre que abarca a los empleados de las administraciones estatal, territorial y hospitalaria. Pide mejoras generales de remuneración, revalorización de carreras profesionales y medios adecuados para los servicios públicos. Esto no significa que todo el personal vaya a secundar el paro: la participación deberá conocerse durante la jornada.

El conflicto tiene un importante componente juvenil. Durante las protestas del 17 de octubre confluyeron reivindicaciones estudiantiles y demandas de la población trabajadora. Aquella jornada estuvo acompañada de disturbios y de intervenciones policiales en distintas ciudades. La CGT denunció actuaciones represivas y condenó los daños y agresiones registrados. Según los datos comunicados por el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, unas 2.500 personas pasaron por custodia policial y se produjeron 174 encarcelamientos; esas cifras oficiales no equivalen a condenas judiciales firmes.

Antes de la huelga de noviembre, el sábado 24 de octubre está anunciada una nueva jornada de manifestaciones. La CGT ha comunicado que participará o prestará apoyo allí donde existan las condiciones organizativas necesarias, con el objetivo declarado de facilitar protestas pacíficas. La central reclama al Estado garantías para ejercer el derecho de manifestación y cambios en la estrategia de mantenimiento del orden público. En París se ha anunciado una movilización con salida desde la plaza de la Bastilla, aunque el recorrido y los dispositivos pueden experimentar modificaciones.

El llamamiento de la CGT va más allá de una concentración simbólica. Sophie Binet ha pedido reuniones de plantilla en todos los centros laborales para decidir la extensión de los paros el 5 de noviembre y durante los días posteriores, si así lo acuerdan los trabajadores. El objetivo sindical es transformar el malestar por el coste de la vida y las decisiones presupuestarias en una respuesta coordinada entre sectores. Aun así, no se ha confirmado una huelga indefinida general ni el cierre de todas las actividades: el alcance de los paros dependerá de las convocatorias concretas y del seguimiento.

En los últimos días han aparecido iniciativas de coordinación entre centros de trabajo y universidades. Según la crónica publicada el 21 de octubre por Révolution Permanente y reproducida en castellano por Izquierda Diario, el martes se celebró en el barrio universitario de Mirail, en Toulouse, una asamblea interprofesional con participación de trabajadores de Airbus, docentes, personal de servicios sociales y estudiantes. Esa misma cobertura describe una salida conjunta a la manifestación del 17 de octubre organizada por ferroviarios del centro de mantenimiento de SNCF en Châtillon, junto con estudiantes y trabajadores vinculados a sectores energéticos y al transporte metropolitano parisino. Son ejemplos presentados por ese medio y no equivalen a un seguimiento generalizado de la huelga todavía por celebrar.

El movimiento universitario también busca articularse con las plantillas. Izquierda Diario informa de asambleas de aproximadamente 2.000 estudiantes en los campus de Derecho y Ciencias de Burdeos, de unas 1.000 personas entre estudiantes y trabajadores de la universidad de Mirail, y de una reunión de 500 estudiantes en París 8, en Saint-Denis. Allí, según esa información, se votó impulsar una asamblea interprofesional con trabajadores de la zona. Las cifras corresponden a las estimaciones publicadas por ese medio sobre convocatorias locales y no a un recuento oficial nacional.

La lectura de este proceso no es unánime. El artículo de Révolution Permanente interpreta que la amplitud de las movilizaciones del 17 de octubre presionó a la dirección de la CGT para llamar ahora a extender los paros, y defiende una coordinación desde las asambleas de base. La CGT, por su parte, presenta oficialmente el llamamiento del 5 de noviembre como una decisión adoptada tras analizar la situación social y la falta de respuestas del Gobierno: invita a las plantillas a debatir la generalización de la huelga y reitera su respaldo a movilizaciones pacíficas. Ambas posiciones coinciden en la importancia de las asambleas, pero difieren en su valoración de la estrategia sindical anterior.

La jornada del 5 de noviembre será, por tanto, una prueba para la capacidad de coordinación de las organizaciones sindicales francesas y para la respuesta del Gobierno ante las demandas salariales y sociales. Entre tanto, las reuniones en los centros de trabajo, los preavisos sectoriales y las convocatorias locales permitirán precisar el mapa de movilizaciones.