Una canción puede tener más vidas que su autor
En las manifestaciones, en los piquetes y en las reuniones obreras todavía se cantan composiciones cuyo autor casi nadie conoce. «Gallo rojo, gallo negro» y «A la huelga» son dos ejemplos. Ambas pertenecen al repertorio de Chicho Sánchez Ferlosio, uno de los músicos más singulares de la resistencia antifranquista. Su paradoja fue enorme: escribió algunas de las canciones políticas más reconocibles de su tiempo, pero durante años circularon sin su nombre, hasta el punto de que muchos las confundieron con viejas coplas anónimas de la Guerra Civil.
José Antonio Julio Onésimo Sánchez Ferlosio nació en Madrid el 8 de abril de 1940. Era hijo del escritor y dirigente falangista Rafael Sánchez Mazas y hermano del novelista Rafael Sánchez Ferlosio. El entorno familiar, próximo a los vencedores de la guerra, contrasta con la trayectoria que eligió: se incorporó a la oposición a la dictadura, defendió reivindicaciones obreras y desarrolló una obra musical ajena a la propaganda oficial. Estudió distintas carreras universitarias sin concluirlas y cultivó intereses que iban de la literatura a la lingüística, la métrica y la música popular.
Su itinerario político no se deja encerrar fácilmente en una etiqueta única. Participó en el ambiente de la izquierda antifranquista y mantuvo una actitud crítica frente a los aparatos de poder y las ortodoxias. Esa independencia explica su afinidad con sensibilidades libertarias, aunque reducir toda su vida a una adscripción orgánica anarquista sería simplificarla. Lo que permanece en sus canciones es una desconfianza reconocible hacia la obediencia impuesta y una atención constante a quienes soportan la explotación, la violencia y la represión.
Las cintas clandestinas que viajaron hasta Suecia
El verano de 1963, Chicho grabó en Madrid una serie de canciones en condiciones domésticas y clandestinas. En 1964 aparecieron en Suecia, editadas por Clarté con el título «Spanska motståndssånger» («Canciones de la resistencia española»). El nombre del compositor se omitió por razones de seguridad. La circulación internacional de aquel pequeño disco permitió que composiciones nacidas bajo una dictadura franquearan las fronteras que su autor no podía atravesar libremente como artista.
El repertorio incluía «Coplas del tiempo», «Los dos gallos», «Canción de soldados», «La paloma», «Canción de Grimau» y «A la huelga». Cada pieza abordaba una forma distinta de la violencia o la resistencia política. «Canción de Grimau» remitía al dirigente comunista Julián Grimau, ejecutado por el franquismo en abril de 1963; «A la huelga» convertía la solidaridad entre trabajadores en una fórmula musical sencilla y fácil de recordar. «Los dos gallos», popularmente «Gallo rojo, gallo negro», trasladaba el enfrentamiento político al terreno de una narración alegórica.
La eficacia de aquellas canciones no dependía de grandes arreglos. Bastaban una voz, una guitarra, un ritmo comprensible y palabras que pudieran aprenderse y repetirse. Su difusión mediante copias, reuniones y versiones de otros intérpretes hizo que dejaran de pertenecer exclusivamente al disco. El precio de aquella popularidad fue la pérdida del crédito de autoría: durante mucho tiempo circularon atribuidas al pueblo, o incluso a la época de la Guerra Civil, pese a haber sido escritas en los años sesenta.
Su transmisión no terminó con el franquismo. Décadas después, durante las movilizaciones feministas del 8 de marzo de 2018, una versión de «A la huelga» fue cantada multitudinariamente en Bilbao. Que una canción escrita más de medio siglo antes pudiera reaparecer en una huelga contemporánea demuestra algo relevante sobre la cultura obrera: ciertas composiciones sobreviven porque proporcionan a nuevas generaciones un lenguaje para expresar experiencias compartidas.
Un músico contra el pedestal
Chicho no construyó una carrera discográfica convencional. En 1978 publicó «A contratiempo», un álbum que permitió escuchar su repertorio en otro contexto político. Sin embargo, su presencia musical fue mucho más amplia que el número de discos editados a su nombre. Escribió canciones para otros intérpretes, colaboró con músicos y poetas y participó en espacios de canción popular que escapaban a la lógica de las grandes industrias discográficas.
Su relación con Javier Krahe, Joaquín Sabina, Alberto Pérez, Rosa León o Amancio Prada muestra el alcance de esas colaboraciones. Su talento descansaba tanto en la invención melódica como en la precisión con que jugaba con el lenguaje: ironía, copla, sátira política y una forma de contar historias que no necesitaba solemnidad para abordar cuestiones graves. También escribió sobre música y lenguaje, interesado por la manera en que las palabras alteran su sentido al ser cantadas.
Fue un autor conocido y, al mismo tiempo, poco dispuesto a ejercer de celebridad. RTVE ha destacado su rechazo a las etiquetas y su consideración de sí mismo como aficionado a múltiples disciplinas. Esa actitud ayuda a entender por qué su influencia no puede medirse únicamente en ventas, actuaciones o discos firmados. Muchas personas conocieron primero sus canciones y solo después descubrieron quién las había escrito.
En los últimos años de su vida apareció en la película «Soldados de Salamina» de David Trueba. Murió en Madrid el 1 de julio de 2003. Su repertorio, no obstante, siguió vivo en grabaciones, documentales, coros espontáneos y escenarios vinculados a las movilizaciones sociales.
Hablar hoy de Chicho Sánchez Ferlosio en una sección dedicada a la música libertaria no exige convertirlo en un militante de una tradición única. Su valor está precisamente en la libertad con la que transitó por las culturas de oposición: contra el franquismo, junto a la clase trabajadora y lejos del conformismo artístico. Cuando una canción consigue que una multitud la haga suya, su autor deja de ser el único protagonista. Eso le ocurrió a Chicho: escribió melodías capaces de entrar en la memoria colectiva sin pedir permiso a quienes pretendían controlar la palabra y la calle.
Fuentes consultadas: Archivo PARES (Ministerio de Cultura), ficha de Chicho Sánchez Ferlosio; RTVE, «Chicho Sánchez Ferlosio, el singular canto de un gallo rojo» y «Tal día como hoy: Chicho Sánchez Ferlosio» (2026); proyecto documental «Ferlosio 64»; El País, «Canciones para la resistencia de Chicho Sánchez Ferlosio» (2018) y necrológica del 2 de julio de 2003.

Mujer con conciencia de clase, sindicalista y libertaria. Forma parte de la mesa de redacción de sindicalismo,org





