El XX Congreso Confederal de CGT termina con una organización prácticamente dividida en dos. Miguel Fadrique consigue 689 votos frente a los 639 de Nuria Negro, pero la candidatura alternativa recibe el respaldo de 90 sindicatos frente a los 84 del secretario general reelegido. El resultado llega después del fuerte rechazo que recibió la gestión del Secretariado Permanente saliente durante el propio Congreso.
Una victoria por apenas 50 votos
Miguel Fadrique Sanz continuará al frente de CGT después de imponerse en una de las votaciones más ajustadas del XX Congreso Confederal. Fadrique obtuvo 689 votos, mientras que Nuria Isabel Negro Blanco alcanzó 639. Solo 50 votos separaron a las dos candidaturas. Sobre un total de 1.328 votos repartidos entre ambas opciones, Fadrique consiguió aproximadamente el 51,9 % y Negro el 48,1 %. Una diferencia de apenas 3,8 puntos que deja lejos cualquier imagen de una mayoría incontestable.
Pero el resultado contiene otro dato especialmente significativo. Los 689 votos de Fadrique procedieron de 84 sindicatos, mientras que los 639 de Negro correspondieron a 90 sindicatos. El secretario general gana, por tanto, en número de votos, mientras que su alternativa consigue el respaldo de seis sindicatos más. La explicación está en el sistema de representación congresual, en el que los sindicatos no disponen necesariamente del mismo número de votos y su peso depende de la representación que les corresponde.

Fadrique gana en votos; Negro, en número de sindicatos
La diferencia permite dos lecturas que no son contradictorias. Miguel Fadrique gana legítimamente la votación y renueva la Secretaría General, pero Nuria Negro consigue extender su candidatura entre un número mayor de sindicatos. 689 frente a 639 votos y 84 frente a 90 sindicatos muestran dos bloques con un peso muy parecido dentro de la organización.
El dato resulta todavía más relevante porque la votación no se produce en un Congreso tranquilo. CGT llegó a Parla con fuertes debates internos acumulados durante los últimos años y las diferencias quedaron expuestas desde las primeras sesiones. La candidatura de Negro representaba precisamente una alternativa a la continuidad del Secretariado encabezado por Fadrique.
La reelección llega después del rechazo a su gestión
El resultado debe leerse también junto a lo ocurrido el día anterior. Como informó Sindicalismo.org, la gestión del Secretariado Permanente saliente encabezado por Miguel Fadrique recibió un fuerte rechazo durante el XX Congreso. Una parte importante de las delegaciones cuestionó la gestión realizada durante los últimos cuatro años, dejando una situación poco habitual: el secretario general consigue posteriormente renovar su mandato, pero lo hace después de que su etapa anterior haya recibido una contestación considerable dentro del propio Congreso.
Son, en cualquier caso, dos votaciones diferentes. Una valoraba la gestión desarrollada por el Secretariado Permanente durante el mandato que terminaba y otra decidía quién debía dirigir la organización durante los próximos cuatro años. Confundir ambas sería incorrecto, pero políticamente resulta imposible analizarlas como si no tuvieran relación. La combinación de ambos resultados muestra una organización donde existe un cuestionamiento importante de la dirección saliente y, al mismo tiempo, una mayoría suficiente para que Fadrique continúe.
Un Congreso marcado por las acreditaciones y las críticas internas
Las tensiones tampoco se limitaron a las votaciones. Durante el Congreso diferentes delegaciones denunciaron problemas relacionados con las acreditaciones, el acceso al plenario y los turnos de palabra. Según fuentes de los sindicatos afectados, algunas delegaciones inicialmente excluidas consiguieron finalmente entrar, aunque continuaron las críticas sobre el procedimiento seguido y las posibilidades de intervención de determinados sindicatos.
Estas denuncias proceden de los sectores afectados y críticos con la organización del Congreso y deben diferenciarse de los resultados oficiales de las votaciones. Sin embargo, forman parte del contexto en el que se produjo la elección del nuevo Secretariado y ayudan a explicar el elevado nivel de enfrentamiento vivido durante las sesiones.
Una CGT prácticamente dividida en dos
La fotografía que deja la elección resulta difícil de interpretar como un respaldo masivo a una única orientación. Fadrique obtiene 50 votos más, mientras Negro consigue el apoyo de seis sindicatos más. Ninguna candidatura desaparece frente a la otra y ninguna puede ignorar el peso que representa la posición contraria.
Formalmente, el resultado es claro: Miguel Fadrique ha ganado y continuará como secretario general. Políticamente, sin embargo, el XX Congreso deja una CGT con dos sensibilidades de dimensiones muy similares. Cerca de la mitad de los votos emitidos apoyaron una alternativa y, contado por organizaciones, fueron más los sindicatos que respaldaron a Negro.
La nueva dirección tendrá por delante algo más complejo que aplicar los acuerdos aprobados en el Congreso. Tendrá que gestionar una organización donde una parte muy importante de sus estructuras ha expresado su voluntad de cambio y donde las diferencias acumuladas durante los últimos años no desaparecen con una votación.
La vivienda, primera gran prueba después del Congreso
El nuevo mandato comienza además en un momento de creciente movilización social. CGT ha situado entre sus horizontes inmediatos la posibilidad de avanzar hacia una huelga general vinculada a la crisis de la vivienda, conectando el encarecimiento de los alquileres y los desahucios con los salarios y las condiciones de vida de la clase trabajadora.
Ese escenario puede convertirse en una de las primeras pruebas para la dirección reelegida. Después de un Congreso tan dividido, la capacidad para trasladar los acuerdos a la calle y reconstruir espacios comunes dentro de la organización será tan importante como el resultado de las votaciones.
El XX Congreso deja así dos hechos que deben contarse conjuntamente: Miguel Fadrique continúa como secretario general de CGT, pero lo hace por apenas 50 votos de diferencia, mientras Nuria Negro obtiene el respaldo de un mayor número de sindicatos. Hay un ganador de la votación, pero también un mensaje interno difícil de ignorar.

Miguel Fadrique Sanz: 689 votos y 84 sindicatos. Nuria Isabel Negro Blanco: 639 votos y 90 sindicatos. Diferencia: 50 votos a favor de Fadrique y seis sindicatos más a favor de Negro. Abstenciones: 0.
Nota final: los sindicatos que no han sido acreditados y no han podido votar, seria, 35 votos aproximadamente, el sindicato de transportes desfederado de Madrid hubieran aportado unos 50 Votos, esto significa que el el resultado del congreso podría a ver sido bien distinto.





