Vallecas se movilizó el miércoles 4 de noviembre para preparar la huelga general del 11-N. Una manifestación multitudinaria recorrió Puente de Vallecas desde la plaza de la Constitución, conocida como plaza Roja, hasta la antigua Junta Municipal de la avenida de la Albufera. El precio de los alquileres, los salarios insuficientes, los desahucios y el deterioro de los servicios públicos confluyeron en una protesta nacida de la organización vecinal.
La marcha, que comenzó a las 19:00, llevó a las calles del distrito un mensaje que va más allá de la reivindicación de vivienda. El encarecimiento de la vida, la precariedad y las dificultades para acceder a una casa se presentaron como problemas inseparables de las condiciones de trabajo. Las personas movilizadas reclamaron respuestas ante una situación en la que tener empleo no siempre permite sostener los gastos básicos.
De la plaza Roja a la avenida de la Albufera
La movilización avanzó por Puente de Vallecas con una pancarta que vinculaba expresamente la protesta al paro general previsto para el 11 de noviembre y a la defensa de los derechos de la clase trabajadora. Durante el recorrido se plantearon reivindicaciones sobre la vivienda, la sanidad pública, los desahucios y la situación de los barrios populares.
La convocatoria no surgió de improviso. Asociaciones vecinales, colectivos de vivienda, sindicatos y personas a título individual han desarrollado reuniones y trabajo informativo para acercar la huelga a quienes viven y trabajan en el distrito. Con esa labor buscan que el 11-N no se limite a un llamamiento general, sino que tenga organización concreta en los barrios.
La huelga se prepara también fuera de los centros de trabajo
Los comités unitarios de barrio llevan semanas organizando asambleas, talleres, mesas informativas, repartos de octavillas y colocación de carteles. Son tareas que permiten explicar las demandas de la huelga, resolver dudas y coordinar la participación de sectores que no siempre tienen una estructura sindical fuerte en sus empleos.
La PAH Vallecas, el Sindicato de Inquilinas, asociaciones vecinales y culturales y distintas organizaciones laborales participan en un espacio donde se relacionan las dificultades para pagar la vivienda con la defensa de salarios dignos, la reducción de la precariedad y la protección de los servicios esenciales. El objetivo compartido es trasladar la movilización a las calles, las comunidades de vecinos y los centros de trabajo.
Ciudad Lineal también salió a la calle el 4 de noviembre
La jornada de preparación del 11-N tuvo otra cita en Ciudad Lineal. A la misma hora, una marcha partió de la estación de metro de El Carmen, recorrió la calle Alcalá y terminó en la plaza de Ciudad Lineal. Allí la organización vecinal también ha articulado comités de zona, con asambleas y acciones informativas durante las semanas anteriores.
En Ciudad Lineal, los colectivos convocantes ligan la vivienda y los salarios con el aumento del gasto militar y los recortes de los presupuestos públicos. Denuncian que los recursos destinados a servicios esenciales no responden a las necesidades sociales, mientras numerosos hogares encuentran cada vez más difícil permanecer en sus barrios.
La crisis de vivienda tiene también dimensión de barrio
El conflicto se suma a una trayectoria de reivindicaciones vecinales en Puente de Vallecas. A finales de octubre, la plataforma Vallekas está Harta presentó más de 10.000 firmas para denunciar problemas de vivienda, limpieza, seguridad y atención social y exigir una intervención pública coordinada. Aunque se trata de una campaña distinta, refleja el malestar acumulado en el distrito.
La preparación de la huelga conecta por tanto con problemas cotidianos: no poder asumir un alquiler, esperar demasiado para recibir atención sanitaria o ver cómo las subidas de precios reducen el valor de la nómina. Las organizaciones movilizadas consideran que responder a esas cuestiones exige continuidad antes y después de la jornada del 11 de noviembre.
El 11-N, una jornada que se construye desde abajo
Con la fecha de la huelga cada vez más próxima, la movilización de Vallecas muestra la importancia que están adquiriendo los comités territoriales. Las asambleas, las redes vecinales y la coordinación con los sindicatos permiten que la protesta llegue a personas empleadas en pequeñas empresas, subcontratas, trabajos precarios o sectores con escasa representación sindical.
La manifestación del 4 de noviembre fue una etapa más de esa preparación. El 11-N pondrá a prueba la capacidad de las organizaciones para trasladar el trabajo desarrollado en los barrios a la jornada de huelga y a las movilizaciones.
Agencias Confederales | Sindicalismo.org





