La expansión de los centros de datos que sostienen la inteligencia artificial tiene una cara mucho menos visible que los anuncios de inversión y las promesas tecnológicas. Una investigación internacional de cinco meses, coordinada por Investigate Europe y publicada junto a medios como The Guardian, ha documentado accidentes graves, denuncias de salarios impagados, alojamientos deficientes y dificultades para organizarse sindicalmente entre trabajadores que construyen estas instalaciones en Europa.
La investigación, difundida el 30 de octubre, ha reunido testimonios y documentación en varios países europeos. Sus conclusiones no significan que todas las obras funcionen de la misma manera ni que se haya acreditado judicialmente cada denuncia. Sí muestran un problema estructural: grandes compañías tecnológicas encargan la construcción de instalaciones multimillonarias a contratistas que, a su vez, despliegan extensas cadenas de subcontratación. En los últimos eslabones trabajan miles de personas, muchas de ellas migrantes, con escaso margen para rechazar jornadas excesivas o reclamar lo que se les debe.
Bélgica: un trabajador gravemente quemado durante una prueba eléctrica
Uno de los casos más graves investigados ocurrió en Saint-Ghislain, Bélgica, en una obra vinculada a Google. Un trabajador de 34 años, identificado por los investigadores con el nombre ficticio de Sandu, estaba terminando una jornada de casi diez horas cuando recibió el encargo de realizar dos comprobaciones eléctricas adicionales.
Según su testimonio, se le indicó que las líneas estaban desenergizadas. Sin embargo, durante la segunda prueba se produjo un arco eléctrico de consecuencias devastadoras. La descarga le causó quemaduras en el 12 % del cuerpo, incluidas lesiones de segundo y tercer grado. El trabajador relató que perdió temporalmente la visión y que tuvo que ser ingresado en cuidados intensivos.
Los periodistas de Investigate Europe y The Guardian examinaron documentación hospitalaria relacionada con las lesiones. La investigación laboral sobre el accidente fue cerrada a finales de octubre sin que las autoridades belgas determinaran responsabilidades empresariales. Por su parte, Dornan Engineering, empresa relacionada con la cadena de contratación, aseguró estar comprometida con unas condiciones de trabajo seguras y con el cumplimiento de la legislación.
El caso plantea una cuestión esencial para cualquier oficio industrial: una instalación solo puede considerarse sin tensión después de aplicar y verificar correctamente los procedimientos de seguridad. La presión por terminar una tarea nunca puede sustituir esa comprobación.
Suecia: jornadas de hasta 60 horas y alojamientos denunciados como insalubres
En las obras de Microsoft en Gävle, Suecia, la investigación recogió testimonios de trabajadores migrantes que denunciaban jornadas de hasta 60 horas semanales, horas extraordinarias sin abonar y obstáculos para disfrutar de vacaciones pagadas. Los periodistas revisaron centenares de nóminas facilitadas por más de treinta trabajadores; algunas reflejaban semanas especialmente largas sin el pago extraordinario que los afectados consideraban debido.
La situación no terminaba al salir de la obra. Empleados de una de las contratistas describieron alojamientos proporcionados por la empresa con presencia de roedores, calefacción insuficiente y problemas de ventilación. También se investigaron denuncias sobre la gestión de un caso de tuberculosis. Son testimonios y hechos documentados periodísticamente cuya responsabilidad concreta debe distinguirse de lo que hayan acreditado las autoridades.
Varios trabajadores describieron además un ambiente de intimidación y miedo a denunciar. La combinación de empleo, alojamiento y desplazamiento internacional puede aumentar la dependencia respecto a una misma empresa y dificultar que una persona exija mejores condiciones sin temor a perderlo todo.
Ciento cuarenta y ocho empresas en una misma obra
Uno de los datos más reveladores procede de documentación de la autoridad sueca de medio ambiente laboral. En el proyecto de Gävle, Investigate Europe identificó 148 empresas bajo la contratista principal Collen Construction, entre ellas 28 subcontratistas directas. Por debajo de algunas de estas había nuevas empresas contratadas.
Este entramado hace más difícil identificar quién da las órdenes, quién paga realmente las horas, quién supervisa la seguridad y quién debe responder cuando se produce una infracción. La responsabilidad legal no desaparece porque existan varios escalones de contratación, pero los trabajadores pueden encontrarse ante un laberinto de intermediarios.
Desde 2021, la autoridad sueca ha abierto medio centenar de expedientes relacionados con condiciones de trabajo en obras de centros de datos vinculadas a estos proyectos. Entre los riesgos reseñados se encuentran atropellos por maquinaria y caídas de equipos en excavaciones. En 2021, un supervisor sufrió lesiones en un pie al ser arrollado por una carretilla elevadora en Gävle; necesitó una intervención quirúrgica.
Las tecnológicas defienden sus protocolos
Las compañías señaladas y sus contratistas han respondido a la investigación defendiendo sus sistemas de control. Microsoft sostiene que exige a sus proveedores el cumplimiento de la legislación laboral sueca, las normas de seguridad y los derechos de asociación y negociación colectiva. Collen rechazó que las denuncias fueran compatibles con sus estándares y afirmó que exige condiciones de trabajo seguras y respetuosas en toda su cadena de suministro.
Estas respuestas no eliminan las preguntas abiertas. Al contrario: ponen sobre la mesa la distancia entre los códigos de conducta de las grandes empresas y las condiciones que distintos trabajadores dicen haber vivido en las obras.
El sindicalismo rompe el aislamiento en las obras de Microsoft
La investigación también permite entender mejor la relevancia de lo ocurrido con Benbau, una de las empresas contratistas del proyecto sueco. Después de meses de organización, Solidariska byggare, sindicato integrado en la anarcosindicalista SAC, consiguió un convenio colectivo y un acuerdo de 15 millones de coronas suecas para compensar salarios pendientes e indemnizaciones, además de mejoras salariales.
En Sindicalismo.org contamos esa victoria sindical en una información independiente: «Victoria anarcosindicalista en Suecia: recuperan 15 millones en salarios impagados en las obras de Microsoft». La experiencia muestra qué puede cambiar cuando los trabajadores migrantes se organizan, negocian directamente y construyen una representación capaz de llegar a quienes otros sindicatos no habían logrado incorporar.
La investigación internacional describe las condiciones que denuncian trabajadores de distintas obras. La experiencia de Solidariska byggare aporta una respuesta desde el terreno: afiliación, negociación colectiva, exigencia de salarios pendientes y vigilancia de la seguridad laboral.
El trabajo que sostiene la economía digital
Los centros de datos suelen presentarse como infraestructuras inmateriales, casi invisibles. Pero antes de funcionar necesitan enormes movimientos de tierra, estructuras, kilómetros de cable, cuadros eléctricos, sistemas de refrigeración, redes y equipos. La nube tiene cimientos, y esos cimientos los levantan trabajadores de carne y hueso.
La pregunta que deja esta investigación no es si Europa necesita infraestructuras tecnológicas. Es quién asume el coste humano de construirlas, cómo se vigilan las contratas y qué capacidad real tienen sus plantillas para detener una tarea insegura o reclamar el salario que les corresponde.
Detrás de cada centro de datos hay una obra. Y detrás de cada obra, trabajadores que necesitan salarios dignos, seguridad y organización sindical.
Este artículo se ha elaborado a partir de la investigación transnacional publicada el 30 de octubre de 2026 por Investigate Europe y sus medios colaboradores, entre ellos The Guardian y Follow the Money.





