Victoria anarcosindicalista en Suecia: recuperan 15 millones en salarios impagados en las obras de Microsoft

Solidariska byggare, sindicato de la SAC sueca, consigue un convenio colectivo, mejores salarios y 15 millones de coronas en pagos pendientes e indemnizaciones para trabajadores de las obras de Microsoft.
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La organización sindical de trabajadores migrantes en Suecia ha conseguido una victoria de gran alcance. Solidariska byggare, sindicato integrado en la central anarcosindicalista SAC, ha firmado un convenio colectivo con Benbau, una de las empresas que construyen centros de datos para Microsoft en Gävle y Sandviken. El acuerdo contempla 15 millones de coronas suecas en salarios pendientes e indemnizaciones, además de mejoras salariales y laborales.

Detrás de la cifra hay meses de reuniones, afiliación y negociaciones. El conflicto afecta a trabajadores de Benbau que participan en la construcción de las instalaciones tecnológicas de Microsoft en Suecia. En una obra donde otras organizaciones sindicales habían tenido dificultades para llegar a la plantilla migrante, Solidariska byggare logró abrirse paso a partir de una premisa sencilla: organizar a los trabajadores en las condiciones reales en que viven y trabajan.

Quince millones de coronas que no eran una concesión

Benbau deberá abonar 15 millones de coronas suecas por diferencias salariales y compensaciones derivadas de pagos incorrectos. Pelle Sunvisson, organizador de trabajadores migrantes en Solidariska byggare, calcula que la cantidad equivale, de media, a unas 100.000 coronas por persona beneficiaria. La suma no es una prima extraordinaria: corresponde a cantidades que los trabajadores debían haber percibido y a indemnizaciones.

El acuerdo incorpora además una subida salarial del 15 %, según la información difundida por la televisión pública sueca SVT. La nueva referencia salarial acordada se sitúa en 260 coronas por hora, de acuerdo con la información publicada por el periódico obrero Arbetaren. La mejora no se limita al dinero: el convenio establece una bolsa de tiempo que facilita periodos más largos de descanso para viajar al país de origen y permite reforzar la representación en materia de seguridad y salud laboral.

Los trabajadores eligieron también a siete delegados de prevención. Es un avance concreto en un sector como la construcción, donde las condiciones de seguridad no pueden quedar al margen de la negociación colectiva.

De cinco trabajadores a una organización capaz de negociar

La experiencia comenzó a tomar forma este año. Cinco empleados de Benbau asistieron a una primera reunión informativa en la Casa Joe Hill de Gävle, un lugar ligado a la memoria del sindicalismo revolucionario. La reunión fue el punto de partida de un crecimiento que cambió la relación de fuerzas dentro de la empresa.

Cuando concluyeron las negociaciones, Sunvisson cifraba en 78 los afiliados de Solidariska byggare en Benbau, según declaraciones recogidas por SVT. Arbetaren informó posteriormente de una afiliación próxima al centenar y de que el convenio abarca también a trabajadores no afiliados. Las cifras sobre la plantilla total de las obras difieren entre las publicaciones, pero coinciden en lo esencial: una parte muy significativa de los empleados decidió organizarse.

El 25 de octubre, alrededor de medio centenar de trabajadores se reunieron en la Casa Joe Hill para votar la propuesta negociada. El resultado fue un apoyo unánime, según explicó el sindicato. El convenio no llegó como un acuerdo firmado a espaldas de la plantilla: pasó por una decisión colectiva de quienes habían sostenido las negociaciones.

El idioma no puede ser una barrera para defender los derechos

Una de las claves del proceso ha sido el carácter multilingüe de Solidariska byggare. Los trabajadores pueden asistir a sus actividades y participar en la organización incluso sin hablar sueco o inglés. Para un trabajador desplazado, poder comprender lo que se negocia, intervenir y decidir sobre sus propias condiciones laborales es mucho más que una cuestión de traducción.

Sunvisson explica que el sindicato ha adaptado su funcionamiento a las necesidades específicas de los migrantes: personas que trabajan en Suecia mientras mantienen a sus familias en otros países, que necesitan periodos más largos para regresar a casa y que pueden encontrarse en una situación de especial dependencia de las empresas contratistas.

La organización asegura que también cuenta con afiliados en otras empresas presentes en las obras de Microsoft. Por razones vinculadas a negociaciones todavía abiertas, no ha dado más detalles sobre esa implantación.

Un convenio que puede abrir camino

Las negociaciones con Benbau no fueron sencillas. Durante semanas las posiciones estuvieron alejadas, y en varias ocasiones las conversaciones se acercaron a la ruptura. Finalmente se alcanzó un acuerdo sin que, según Sunvisson, se produjeran represalias contra los trabajadores que hicieron pública su afiliación.

Para Solidariska byggare, el convenio tiene además un valor que trasciende estas obras. La organización lo presenta como el primer convenio colectivo sueco redactado por y para trabajadores migrantes, con cláusulas pensadas expresamente para quienes tienen su empleo en un país y su vida familiar en otro.

Que el conflicto se produzca en proyectos vinculados a Microsoft no es un detalle menor. Los grandes centros de datos suelen presentarse como símbolos de la economía del futuro, pero necesitan miles de horas de trabajo material: excavación, estructuras, electricidad, instalaciones, transporte y mantenimiento. Y detrás de esos trabajos hay cadenas de contratistas y subcontratistas en las que las condiciones laborales pueden quedar lejos del brillo de las marcas tecnológicas.

La experiencia de Suecia muestra que esa distancia se puede acortar cuando los trabajadores construyen una organización propia. De una primera reunión de cinco empleados se ha pasado a un convenio votado por la plantilla, salarios corregidos y millones recuperados. La victoria no elimina los problemas de la subcontratación ni de la movilidad laboral, pero deja algo más valioso que una promesa: un resultado concreto de la acción colectiva.

Más información: El acuerdo de Suecia se produce en un contexto de denuncias sobre accidentes, jornadas prolongadas y salarios impagados en las obras de centros de datos europeos. Lee nuestro reportaje sobre la investigación internacional de las condiciones laborales en las obras de Microsoft y Google.

Quince millones de coronas, mejores salarios y un convenio colectivo. En las obras de Microsoft, la solidaridad obrera ha pasado de las palabras a los hechos.