El Sector Federal Ferroviario de CGT ha iniciado los trámites legales para convocar nuevas huelgas tras el accidente de Urda (Toledo). La organización reclama una respuesta que abarque todo el ferrocarril, desde la circulación y el mantenimiento hasta las contratas, y pide al resto de sindicatos que se sumen. Todavía no hay fechas anunciadas.
La seguridad ferroviaria vuelve al centro del conflicto laboral. El SFF-CGT comunicó el 30 de octubre su decisión de preparar nuevas jornadas de huelga, después del grave siniestro ocurrido dos días antes en Urda. El sindicato considera que los problemas denunciados tras los accidentes de Adamuz y Gélida siguen sin una solución suficiente y que las plantillas no pueden continuar soportando, a fuerza de experiencia y sobrecarga, las deficiencias de organización y recursos.
Una convocatoria para todo el sector, no solo para los maquinistas
CGT plantea extender la movilización a las empresas públicas, las operadoras privadas y las compañías auxiliares. Personal de conducción, circulación, infraestructura, estaciones, mantenimiento y servicios a bordo desempeña tareas distintas, pero depende de un sistema común. Separar las responsabilidades por empresas o colectivos, advierte la organización, impide afrontar los problemas de fondo.
El sindicato ya ha trasladado al resto de organizaciones ferroviarias su intención de construir una respuesta conjunta. No ha fijado todavía el calendario de los paros, por lo que el anuncio supone el inicio de los procedimientos de convocatoria y no una huelga con días y horarios cerrados.
Plantillas, mantenimiento y descansos: las exigencias
Entre las reivindicaciones figuran la contratación de personal suficiente y el relevo de trabajadores experimentados, una formación práctica y teórica adecuada, más inversión efectiva en mantenimiento y la recuperación de actividades y cargas de trabajo. CGT señala especialmente la fragmentación derivada de las externalizaciones, que multiplica los actores implicados en tareas esenciales y dispersa las responsabilidades.
También reclama medios para afrontar averías y situaciones de funcionamiento degradado, además de reglas efectivas sobre fatiga, tiempos de actividad y descansos. A juicio del sindicato, no basta con anunciar medidas después de cada accidente: las condiciones que permiten trabajar con seguridad deben garantizarse todos los días, también cuando el servicio sufre incidencias.
De Adamuz y Gélida a Urda: un conflicto sin cerrar
Las movilizaciones de comienzos de año, tras los siniestros de Adamuz y Gélida, ya pusieron sobre la mesa las carencias de personal, mantenimiento y coordinación. CGT sostiene que buena parte de aquellos problemas continúa pendiente. El accidente de Urda ha reabierto el debate sobre las prioridades de inversión, el modelo de gestión ferroviaria y la necesidad de una investigación rigurosa que determine las causas sin señalar prematuramente a trabajadores concretos.
La nueva iniciativa coincide con otro calendario de movilizaciones: SEMAF ha anunciado paros de maquinistas de Renfe para el 10 y el 12 de noviembre. Son convocatorias distintas. La apuesta de CGT es ampliar el conflicto al conjunto del sector, con independencia de la empresa o la categoría profesional.
El mensaje sindical apunta a una cuestión de fondo: un ferrocarril seguro no depende únicamente de la atención de quien conduce o regula la circulación. Requiere infraestructura mantenida, equipos adecuados, plantillas completas, formación y responsabilidades claras. CGT quiere convertir esa exigencia en una movilización común antes de que vuelva a producirse otra tragedia.




