Italia llena las calles en una huelga general contra la carestía, los recortes y el rearme

Trabajadores y estudiantes se movilizaron el 30 de octubre en decenas de ciudades italianas por salarios, vivienda y servicios públicos y contra el rearme.
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La huelga general del 30 de octubre reunió a trabajadores, estudiantes y colectivos sociales en decenas de ciudades italianas. Salarios, vivienda, servicios públicos y rechazo al rearme confluyeron en una protesta que también alcanzó los muelles de Génova.

Italia vivió el viernes una jornada de movilización de alcance estatal convocada por la Unione Sindacale di Base (USB). El lema «Bajad las armas, subid los salarios» condensó un malestar que va mucho más allá de una reivindicación sectorial: la pérdida de poder adquisitivo, el precio de la vivienda y la decisión del Gobierno de Giorgia Meloni de aumentar el gasto militar fueron el hilo conductor de las manifestaciones.

Los convocantes cifraron la participación entre uno y un millón y medio de personas, una estimación sindical para la que no se difundió un recuento oficial equivalente. Hubo marchas en más de cuarenta ciudades y movilizaciones especialmente numerosas en Roma, Milán, Bolonia, Turín, Nápoles y Génova.

Una protesta obrera y estudiantil

La jornada reunió a empleados públicos, estibadores, estudiantes y movimientos por el derecho a la vivienda. Las reivindicaciones de las aulas —más financiación para la enseñanza pública y mejores condiciones para estudiar— se encontraron con las de los centros de trabajo, donde el encarecimiento de los productos básicos erosiona salarios que llevan años perdiendo capacidad de compra.

En Roma, la manifestación recorrió el centro histórico junto al Coliseo. En Milán y Bolonia, parte de los manifestantes ocuparon vías de circunvalación, interrumpiendo el tráfico. En Turín se registraron cargas y el uso de cañones de agua contra participantes que intentaban aproximarse a edificios oficiales. También hubo incidentes aislados en Roma y Vicenza. La mayor parte de las marchas transcurrió sin enfrentamientos.

Génova: el puerto entra en la huelga

Uno de los episodios más significativos se produjo en Génova, donde miles de personas, entre ellas trabajadores portuarios y estudiantes, accedieron al área del puerto. La protesta conectó con la jornada internacional de los estibadores contra los cargamentos de armas: quienes mueven las mercancías reclaman no verse obligados a sostener con su trabajo las cadenas logísticas de la guerra.

La coordinación entre sindicatos y colectivos sociales permitió que la huelga no quedara encerrada en los centros de trabajo. Los puertos, las universidades y las calles fueron escenarios de una misma discusión: quién paga la crisis del coste de la vida y qué prioridades presupuestarias se imponen mientras se reclaman sacrificios a la población.

El conflicto continúa

Las protestas llegan después de semanas de movilización juvenil, ocupaciones de centros educativos y manifestaciones en distintas regiones. La jornada del 30 de octubre no cierra el conflicto. Para el 20 de noviembre está anunciada otra huelga general, esta vez convocada por la CGIL, lo que anticipa nuevas semanas de tensión social.

La protesta italiana deja una imagen difícil de ignorar: estudiantes, trabajadores y organizaciones de barrio han encontrado reivindicaciones comunes frente a salarios insuficientes, servicios públicos debilitados y políticas de rearme. Esa confluencia es, por ahora, el dato político y sindical más relevante de la jornada.