Las movilizaciones del personal del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) han abierto una crisis salarial y sindical que ya ha obligado a la dirección del organismo a sentarse a negociar. Trabajadores de hospitales y centros sanitarios mantienen plantones en Ciudad de México, han llevado las protestas a las carreteras y preparan otra marcha para el 21 de octubre. La disputa parte del rechazo al incremento del 2,9 % aplicado al sueldo tabular, pero alcanza también al desabastecimiento de materiales, la falta de personal y las condiciones de jubilación.
La protesta se hizo visible el 13 de octubre con una marcha en la capital y continuó el viernes 16 con bloqueos intermitentes de la carretera federal México-Pachuca, a la altura de Tecámac, frente al Hospital General Regional 200. En paralelo se mantienen campamentos ante oficinas del IMSS en Paseo de la Reforma y en dependencias sindicales. Los trabajadores denuncian carencias de medicamentos, gasas, material de curación, mobiliario y profesionales suficientes para atender a los pacientes. La reivindicación salarial y la defensa de la atención pública aparecen así unidas en las mismas concentraciones.
Una consulta tumba la propuesta salarial
El Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), dirigido por Rafael Olivos Hernández, había acordado en septiembre un incremento global del 6,8 %, repartido entre el 2,9 % para el sueldo tabular y un 3,9 % vinculado al llamado Concepto 11, una ayuda para vivienda. La disidencia considera insuficiente esa distribución porque exige un aumento directo del 10 % sobre el salario base y no acepta que buena parte del incremento anunciado quede fuera de ese concepto salarial.
La presión llevó a la dirigencia a convocar una consulta entre más de 476.000 trabajadores. El resultado fue el rechazo de la propuesta por la mayoría de quienes votaron, con una participación cercana al 60 % del censo, unas 282.000 personas, repartidas en centenares de centros de votación. Conviene distinguir las cifras: ese 60 % se refiere a la participación, no al porcentaje de votos contrarios. Olivos reconoció el resultado y anunció la apertura de mesas para revisar el acuerdo.
El Gobierno y el sindicato abren conversaciones
El director general del IMSS, Zoé Robledo, ha comunicado que trabajará con el SNTSS en alternativas salariales. La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció el viernes que se evalúa un programa más amplio que incluye posibles mejoras retributivas y regularización de plazas, aunque subrayó que las decisiones dependerán de los recursos disponibles. Por ahora no existe un nuevo porcentaje pactado ni garantías sobre las fechas de aplicación. Ese es uno de los puntos que los manifestantes quieren despejar antes de desmovilizarse.
El malestar no se dirige únicamente a las autoridades sanitarias. Parte del personal exige la salida de Rafael Olivos Hernández y cuestiona la manera en que se negoció y anunció el incremento. También reclama revisar el sistema de jubilación y recuperar condiciones de retiro que considera deterioradas. La disputa refleja una tensión antigua entre las direcciones sindicales y las bases cuando los acuerdos colectivos llegan sin suficiente consenso.
Nueva movilización para el 21 de octubre
Los portavoces del movimiento han fijado una segunda movilización de alcance nacional para el 21 de octubre y no descartan repetir marchas periódicas si las conversaciones no avanzan. Los bloqueos y plantones, de distinta intensidad y duración, son un medio de presión, pero no deben confundirse con una huelga general del sistema sanitario: las informaciones consultadas no acreditan una paralización nacional de todos los servicios.
Para la plantilla, cobrar mejor y disponer de medios suficientes son asuntos inseparables. Una enfermera sin material, un camillero desbordado o un equipo que cubre turnos con vacantes no solo trabaja en peores condiciones; tiene menos capacidad de cuidar. Las conversaciones abiertas tras la consulta serán la primera prueba de si la dirección del IMSS y el SNTSS atienden la protesta o se limitan a aplazarla.
Seguimiento internacional: consulta el Observatorio de conflictos laborales y nuestra crónica de las luchas laborales y sociales en Bangladés, Bélgica y Albania. Las movilizaciones tienen causas y calendarios diferentes.




