El 25 de agosto de 1944 las tropas alemanas que ocupaban París capitularon después de varios días de insurrección popular, barricadas y combates. La derrota de la ocupación fue posible por el avance de fuerzas francesas y aliadas, pero también por la acción de los resistentes dentro de la ciudad. Entre ellos había ferroviarios, empleados públicos, obreros de los servicios urbanos y militantes sindicales que habían sostenido la oposición clandestina bajo el régimen de ocupación.
Durante cuatro años, la población de París había sufrido racionamiento, detenciones, persecución antisemita, censura y deportaciones. La policía francesa y la administración colaboracionista habían participado en la represión. En las fábricas y estaciones, la ocupación condicionaba salarios, movilidad, materias primas y producción. Los sindicatos libres estaban perseguidos, pero subsistían contactos clandestinos y redes de solidaridad que permitieron preparar huelgas y sabotajes.
Las huelgas abrieron el camino a la insurrección
La huelga ferroviaria iniciada el 10 de agosto paralizó servicios y dificultó la logística alemana. El 15 de agosto la policía parisina dejó de trabajar y el 18 la insurrección adquirió una dimensión abierta con llamamientos de las Fuerzas Francesas del Interior. El 19 comenzaron enfrentamientos y se ocuparon instalaciones de la administración. Los comités de liberación y organizaciones de la Resistencia impulsaron el levantamiento, mientras en los barrios se levantaban barricadas con adoquines, vehículos y materiales recuperados.
Los combates no tuvieron un único mando ni una evolución regular. Los resistentes contaban con armas desiguales y una presencia militar alemana todavía significativa. Las fuerzas de ocupación respondieron con disparos y detenciones mientras se intentaban treguas locales. Las barricadas, que en ocasiones tenían más valor de protección y control de calles que utilidad militar sostenida, expresaban también la participación directa de vecinos y trabajadores.
La Nueve y la entrada de las fuerzas liberadoras
La noche del 24 de agosto llegaron al centro de París vehículos de la 9.ª compañía del Regimiento de Marcha del Chad, conocida como La Nueve, integrada en la 2.ª División Blindada del general Leclerc. Entre sus integrantes había numerosos republicanos españoles exiliados tras la derrota de 1939. Varios de sus blindados llevaban nombres vinculados a la guerra española. Su presencia recuerda que la liberación no fue únicamente una historia francesa: también participaron combatientes que habían luchado contra el fascismo en España.
El 25 de agosto la división de Leclerc y fuerzas aliadas entraron en los principales puntos de la capital. El general alemán Dietrich von Choltitz fue capturado y firmó la capitulación. En la prefectura de policía estuvo presente Henri Rol-Tanguy, dirigente de las Fuerzas Francesas del Interior y antiguo combatiente de las Brigadas Internacionales en España. Ese mismo día Charles de Gaulle proclamó la liberación de París; el desfile multitudinario por los Campos Elíseos tuvo lugar el 26, no el 25.
La ciudad libre y las tareas que quedaban
Los parisinos salieron a las calles, aunque en ciertos barrios todavía se registraban disparos y situaciones peligrosas. La recuperación de hospitales, transportes y suministros no podía esperar: había que atender heridos, restablecer la alimentación y preparar la administración de una ciudad sometida a años de ocupación. Para los trabajadores se abría además la tarea de reconstruir sus sindicatos y exigir responsabilidades por la colaboración empresarial y estatal con la represión.
La liberación fue una victoria militar, pero tuvo también una dimensión social que conviene no borrar. Ferrocarriles detenidos por la huelga, servicios públicos paralizados, redes de resistencia en talleres y barrios y miles de personas que levantaron barricadas hicieron posible la insurrección. Las tropas francesas y aliadas completaron la liberación el 25 de agosto; los trabajadores parisinos habían contribuido a cambiar el curso de la ciudad durante los días anteriores.




