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Historia

La Revolución Cantonal: La AIT y la alianza bakuninista

La Revolución Cantonal fue una insurrección que tuvo lugar durante la Primera República Española entre julio de 1873 y enero de 1874. Sus principales protagonistas fueron los republicanos federales «intransigentes» y los anarquistas de la AIT organizados en torno a la Alianza Bakuninista de la FRE, precursores del anarquismo y del anarcosindicalismo moderno del siglo XX y XXI.

Los Intransigentes querían instaurar inmediatamente la República Federal de abajo hacia arriba sin esperar a que las Cortes Constituyentes elaboraran y aprobaran la nueva Constitución Federal, tal y como defendía el presidente del Poder Ejecutivo de la República Francisco Pi y Margall, apoyado por los sectores «centrista» y «moderado» del Partido Republicano Federal.


La rebelión se inició el 12 de julio de 1873 en Cartagena -aunque tres días antes había estallado la Revolución del Petróleo de Alcoy por iniciativa de la sección española de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT)- extendiéndose en los días siguientes por las regiones de Valencia, Murcia y Andalucía. En estas zonas se formaron cantones, lo que da el nombre a la revolución.
El papel que la clase obrera organizada tuvo para extender la revuelta y mantener la llama revolucionaria fue crucial para contrarrestar las aspiraciones burguesas de los Intransigentes. Fue un momento histórico donde las ideas libertarias y federalistas se encontraban en efervescencia consiguiendo calar en estas ciudades hasta día de hoy.


Pero vayamos directamente al origen. En 1873 Alcoy y Cartagena eran de las pocas ciudades de la península que se habían industrializado. Un tercio de su clase obrera, incluyendo mujeres y niños, trabajaba en la industria.
Sus condiciones de vida eran muy duras, como lo demostraba el hecho de que el 42% de los niños y niñas morían antes de haber cumplido los cinco años. Esto explica en gran medida el extraordinario crecimiento que tuvo allí la Federación Regional Española de la Asociación Internacional de los Trabajadores (FRE-AIT), que a finales de 1872 ya contaba en sus filas con casi la cuarta parte de los obreros de ambas ciudades.


En el Congreso de Córdoba de la FRE-AIT, celebrado entre el 15 de diciembre de 1872 y el 3 de enero de 1873 y en el que se rechazaron las resoluciones «autoritarias» (marxistas) del Congreso de La Haya de 1872 y se aprobaron las «antiautoritarias» (bakuninistas) del Congreso de Saint-Imier, se decidió suprimir el Consejo Federal y sustituirlo por una Comisión de correspondencia y estadística que tendría su sede precisamente en Alcoy y que estaría formada por Severino Albarracín (maestro de primera enseñanza), Francisco Tomás (albañil), Miguel Pino (ajustador, de Ciudad Real) y Vicente Fombuena (fundidor).


Tras la proclamación de la Primera República Española el 11 de febrero de 1873, una asamblea de la FRE-AIT celebrada el 2 de marzo discutió la actitud que se habría de adoptar tras el cambio de régimen, lo que quedó reflejado en las actas de la Comisión federal:​
“Un compañero [posiblemente Severino Albarracín, según Avilés Farré] demostró de manera clara y terminante que el cambio operado en la política de la clase media sólo era en el nombre de las instituciones, pero que éstas en el fondo continuaban siendo las mismas, rémoras constantes del progreso de la libertad y de la justicia. Por lo tanto era necesario activar la propaganda y la organización proclamada por la Asociación Internacional, organizada independientemente de todos los partidos burgueses y la única que puede prestar la fuerza suficiente para destruir cuando se crea oportuno todas las instituciones y los privilegios de la presente sociedad burguesa, y la organización revolucionaria del proletariado fuera de toda organización autoritaria dirigida por los burgueses; o lo que es lo mismo, el armamento de los trabajadores sin pertenecer a las milicias burguesas, a fin de estar dispuestos a lo que pudiera suceder.”
Una gran salva de aplausos demostró la conformidad de la Asamblea con las ideas manifestadas.


El 9 de marzo una manifestación en la que participaron cerca de diez mil personas recorrió las calles de Alcoy y culminó en un mitin celebrado en la plaza de toros, en el que se aprobó por unanimidad pedir un aumento del salario y la disminución de las horas de trabajo.
Los trabajadores de astilleros y campesinos de Cartagena hicieron lo propio llevando una demostración de miles de personas al centro de la ciudad.


La teoría en que se basó el movimiento cantonal fue el federalismo de Francisco Pi y Margall contra cuyo gobierno se alzaron paradójicamente.
Al fracasar la política de Pi y Margall de combinar la persuasión con la represión para poner fin a la insurrección, el gobierno que le sustituyó presidido por el «moderado» Nicolás Salmerón no dudó en emplear al ejército dirigido por los generales Arsenio Martínez Campos y Manuel Pavía para aplastar la rebelión y ahogarla en sangre, política que acentuó el siguiente gobierno del también «moderado» Emilio Castelar, que, tras suspender las sesiones de las Cortes, comenzó el asedio de Cartagena, el último reducto de la rebelión.
La ciudad levantina y levantisca de Cartagena se independizó en la práctica de España durante seis meses y no caería en manos españolas hasta el 12 de enero, una semana después del golpe de Pavía que puso fin a la República Federal dando paso a la dictadura de Serrano.

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