La huelga indefinida del metal de la Región de Murcia cumple este martes 3 de noviembre su primera semana sin un acuerdo que permita levantar los paros. Después de doce horas de negociación con la patronal FREMM, CCOO considera que la última propuesta merece ser consultada con sus afiliados y delegados, mientras UGT y USO la rechazan. La diferencia no está solo en cuánto subirán los salarios, sino en cuánto de esa subida llegará realmente al bolsillo de las plantillas.
La reunión celebrada el lunes en la Oficina de Mediación y Arbitraje Laboral no cerró el convenio. La patronal presentó una nueva oferta para un sector que reúne a unos 35.000 trabajadores en alrededor de 8.000 empresas, con especial incidencia en Cartagena, las auxiliares de Navantia y el tejido industrial del Valle de Escombreras. La huelga, iniciada el 27 de octubre, sigue convocada mientras se prepara una nueva cita de mediación para el miércoles 4 de noviembre.
Quince por ciento en cuatro años, pero la letra pequeña sigue dividiendo
La propuesta de la FREMM contempla incrementos de las tablas salariales del 4,5 %, 4 %, 3,5 % y 3 % durante cuatro años. La suma de esas tasas es del 15 %, a la que se añade una cláusula de revisión vinculada al IPC. También se ha retirado la modificación del complemento por incapacidad temporal que había provocado un fuerte rechazo sindical: las condiciones actuales de cobertura durante las bajas se mantendrían. CCOO valora estos avances, así como la retroactividad de los incrementos desde el 1 de enero de 2026 y determinadas mejoras en dietas, jornada y complementos.
Para UGT y USO, sin embargo, permanece sin resolver uno de los principales motivos de la huelga: la compensación y absorción salarial. Si una empresa puede descontar la subida pactada de otros complementos que ya abona, una mejora de las tablas del convenio no tiene por qué traducirse en el mismo aumento de la nómina final. Es ahí donde los sindicatos sitúan la exigencia de salarios efectivos, no porcentajes que puedan diluirse al aplicar el convenio.
Los pluses industriales y de astillero, otro punto de ruptura
La disputa también alcanza a las cantidades que perciben quienes trabajan en instalaciones petroquímicas, paradas industriales y astilleros. La oferta incluye nuevos complementos, entre ellos un plus industrial de seis euros en determinadas instalaciones y uno específico de astillero, pero las cuantías y sus condiciones de aplicación quedan lejos de las reclamaciones de UGT y USO. Ambas organizaciones consideran insuficientes las garantías para que esos pluses sean consolidados y no resulten absorbidos por otros conceptos.
El conflicto tiene una dimensión especialmente sensible en las empresas auxiliares. La subrogación cuando cambia una contrata, la protección de los ingresos durante una enfermedad y las diferencias salariales entre compañías que trabajan para una misma instalación forman parte de las reivindicaciones que han sostenido piquetes y manifestaciones desde el comienzo del paro. No se trata únicamente de revisar cifras: las plantillas reclaman que el nuevo convenio cambie condiciones que llevan años denunciando.
El miércoles, consulta sindical y nueva mediación
CCOO ha anunciado que someterá la propuesta a consulta entre su afiliación y representación sindical. Sus responsables insisten en que no han firmado un preacuerdo definitivo y que la decisión sobre mantener o retirar su participación en la huelga dependerá de esa consulta. UGT y USO, por su parte, mantienen el rechazo a la oferta y el llamamiento a continuar las movilizaciones.
La siguiente reunión de mediación está prevista para el miércoles 4 de noviembre por la mañana. Hasta que se alcance y ratifique un acuerdo, la huelga indefinida continúa. Tras una semana de movilizaciones, el interrogante central sigue abierto: si el convenio garantizará mejoras salariales reales para quienes sostienen la industria murciana o dejará intactos los mecanismos que, según los sindicatos críticos, pueden neutralizarlas.





