La jornada de movilizaciones del 31 de octubre volvió a llevar a cientos de miles de personas a las calles francesas. El Ministerio del Interior contabilizó 320.000 participantes en 291 concentraciones, mientras las organizaciones convocantes elevaron la asistencia a cerca de 500.000. En París, las cifras oscilaron entre los 70.000 asistentes reconocidos oficialmente y los 200.000 calculados por los convocantes.
El balance difundido este domingo 1 de noviembre eleva a 779 las detenciones acumuladas durante el sábado y la noche de Halloween. Conviene distinguir ambas fases: a las 21.00 horas del sábado se habían producido 565 detenciones, y otras 214 se registraron después, durante las actuaciones policiales nocturnas. No todas corresponden, por tanto, a las manifestaciones.
Tres sábados consecutivos de protesta
La jornada fue la tercera de una serie de grandes movilizaciones iniciada el 17 de octubre. Según el recuento oficial, aquel día participaron 550.000 personas en 441 acciones; el 24 de octubre fueron 410.000 en 289 convocatorias y este último sábado, 320.000 en 291. La participación ha descendido, aunque el número de concentraciones se ha mantenido prácticamente estable respecto a la semana anterior.
El encarecimiento de la vida, las dificultades para acceder a una vivienda, la pérdida de poder adquisitivo y el deterioro de los servicios públicos se encuentran entre los motivos de protesta. Las organizaciones juveniles denuncian también las desigualdades educativas y cuestionan el sistema de acceso a la enseñanza superior, Parcoursup. En las marchas han participado sindicatos, estudiantes y colectivos de chalecos amarillos.
De París a Marsella: marchas y enfrentamientos
Hubo movilizaciones en París, Marsella, Lyon, Toulouse, Nantes, Rennes, Burdeos y Grenoble, entre otras ciudades. En Lyon, la prefectura contabilizó 19.000 participantes; en Burdeos, la policía cifró la asistencia en 11.000 y los sindicatos en 70.000. En Marsella, las autoridades calcularon 10.000.
Aunque buena parte de los recorridos transcurrieron con normalidad, al término de algunas marchas hubo enfrentamientos. En Marsella y Grenoble se registraron cargas y uso de gases lacrimógenos; en París se abrió una investigación tras el lanzamiento de un cóctel molotov que hirió a un agente. La sucesión de incidentes reabre el debate sobre la actuación policial y las restricciones impuestas a las concentraciones.
El Ministerio del Interior informó de 116 miembros de las fuerzas de seguridad heridos hasta las 21.00 horas y otros 43 en la noche posterior. También contabilizó 36 establecimientos dañados, tres saqueados y 515 intervenciones relacionadas con incendios. No se ha ofrecido un balance nacional comparable de manifestantes heridos.
La huelga del 5 de noviembre, próxima cita
La mirada se dirige ahora al jueves 5 de noviembre, cuando organizaciones sindicales y estudiantiles preparan una nueva jornada de huelga y movilización. Los salarios, el empleo, la defensa de los servicios públicos y la educación forman parte de las reivindicaciones. Organizaciones juveniles han llamado además a bloqueos en centros de enseñanza al comienzo de la semana.
Más allá del contraste entre los balances de participación, las protestas evidencian un malestar social sostenido. El siguiente desafío del movimiento será trasladar la movilización de las calles a los centros de trabajo y mantener la coordinación entre reivindicaciones laborales y estudiantiles.





