Denuncian vulneraciones del derecho de huelga en los teatros de Madrid ante el 11-N

CGT y CNT denuncian cambios de programación y descansos impuestos el 11 de noviembre en distintos teatros de Madrid, en vísperas de la huelga general.
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La reprogramación de funciones previstas para el 11 de noviembre en distintos escenarios madrileños ha provocado denuncias sindicales por posibles vulneraciones del derecho de huelga. Los cambios afectan a musicales, obras de teatro y conciertos, y en algunos casos se han acompañado de la asignación del día de huelga como jornada de descanso.

La huelga general del próximo 11 de noviembre también se está haciendo sentir entre las plantillas del sector escénico. CGT y CNT denuncian que distintas empresas han desplazado o cancelado funciones previstas para esa fecha, una decisión que, según sostienen, dificulta que el personal pueda ejercer de forma efectiva su derecho a secundar el paro.

Uno de los casos señalados es el de Stage Entertainment, responsable de El Rey León, en el Teatro Lope de Vega, y El alma al aire, en el Coliseum. Las funciones programadas para el miércoles 11 se habrían trasladado al lunes 9, mientras la jornada de huelga pasaba a figurar como día libre para el personal. Las modificaciones se comunicaron internamente a responsables de departamentos técnicos.

También se han denunciado cambios en Six, en el Teatro Gran Vía, gestionado por Smedia, así como en otros espacios del grupo: el Alcázar, con Un dios salvaje, y el Fígaro, con Victoria. En los Teatros Luchana se habría cancelado la programación de la jornada, concediendo asimismo el día libre a la plantilla.

Los cambios alcanzan a ATG Entertainment. En el Teatro Nuevo Apolo, la representación de Los miserables prevista para el 11 de noviembre se ha desplazado al domingo 8. Otros espectáculos de la misma productora, como Querido Evan Hansen en el Rialto, Wicked en el Nuevo Teatro Alcalá y La función que sale mal en el Amaya, también han visto canceladas sus funciones del día de huelga.

En el Auditorio Nacional de Música, dependiente del Ministerio de Cultura, conciertos previstos para el 11 de noviembre se han reprogramado en otros días de esa misma semana.

Una huelga no puede convertirse en un simple cambio de calendario. El derecho de huelga corresponde a las personas trabajadoras, que deben poder decidir si lo ejercen. La controversia no se limita a las funciones que se celebrarán o dejarán de celebrarse: afecta también a las decisiones organizativas adoptadas antes de la convocatoria y a sus consecuencias sobre la capacidad real de las plantillas para participar en ella. La existencia de una vulneración legal concreta deberá determinarse atendiendo a las circunstancias de cada caso.

Las organizaciones sindicales anuncian piquetes informativos en distintos teatros madrileños durante las próximas semanas. También animan al público que tenía entradas para el 11 de noviembre a rechazar los cambios de fecha y solicitar la devolución del importe, como gesto de apoyo a las plantillas.

El conflicto abre un debate sobre las condiciones laborales del espectáculo, un sector en el que la actividad pública descansa sobre equipos técnicos, personal de sala, intérpretes y numerosos oficios que rara vez ocupan el primer plano. La huelga del 11-N también llegará, por tanto, detrás del telón.