CCOO de Euskadi ha denunciado ante la Inspección de Trabajo de Bizkaia a Glovo y a la empresa subcontratista Fliits por mantener presuntamente a repartidores trabajando durante las lluvias torrenciales que inundaron varias calles de Bilbao el 3 de octubre. La organización sindical reclama que se investigue qué instrucciones recibió la plantilla, qué protocolos de seguridad estaban vigentes y por qué se produjeron desplazamientos en bicicleta mientras permanecían activas las alertas meteorológicas.
La denuncia, comunicada el 21 de octubre por la Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO, se apoya en imágenes que muestran a trabajadores con mochilas de reparto cruzando calles anegadas del Casco Viejo. Aquella tarde las fuertes precipitaciones provocaron alrededor de 150 incidencias en Bizkaia, con numerosos bajos comerciales inundados y dificultades para circular. Para los repartidores en bicicleta, el agua acumulada y la falta de visibilidad podían convertir un trayecto de pocos minutos en una situación de peligro.
Uno de los afectados, identificado con el nombre ficticio de Pablo en declaraciones a Radio Bilbao, relató que los trabajadores comenzaron a alertar de los problemas desde las seis de la tarde y que no recibieron instrucciones claras de interrumpir los servicios. Según su testimonio, algunos repartos continuaron pese a que el agua alcanzaba los pedales de las bicicletas. El relato forma parte de las denuncias formuladas por trabajadores y debe ser investigado; no constituye por sí mismo una resolución de la Inspección de Trabajo.
Glovo ofreció una versión diferente tras la difusión de los vídeos: aseguró a la Cadena SER que sus servicios en Bilbao se cerraron antes de las ocho de la tarde y apuntó que algunos de los repartidores filmados podrían estar terminando una entrega o trabajando para otras empresas. La grabación de escenas entre las 19.20 y las 20.30 y las declaraciones de los trabajadores hacen especialmente relevante que la investigación determine cuándo se adoptó la orden de suspensión, cómo se transmitió a cada persona y qué ocurrió con quienes ya estaban en ruta.
CCOO también pide examinar la actuación de Fliits como subcontratista y recuerda que recurrir a otra empresa para organizar el reparto no elimina las obligaciones de prevención. El sindicato exige protocolos para detener o adaptar el servicio ante emergencias meteorológicas y garantías de que nadie sea penalizado por rechazar una entrega cuando exista un riesgo para su integridad. Las alertas oficiales deben tener consecuencias concretas sobre la organización del trabajo, no quedar reducidas a recomendaciones que cada repartidor deba interpretar mientras circula.
El conflicto no se limita a la lluvia de un día. En el reparto a domicilio, las decisiones sobre horarios, aceptación de pedidos y continuidad del servicio pueden estar condicionadas por la necesidad de mantener ingresos. Esas circunstancias hacen fundamental conocer si los empleados recibieron instrucciones preventivas efectivas y si dispusieron de medios para detenerse sin sufrir consecuencias laborales. La Inspección de Trabajo deberá determinar ahora si hubo incumplimientos y, en su caso, qué medidas corresponden. Por el momento existe una denuncia sindical, no una sanción firme contra las empresas.





