CGT denuncia un nuevo desahucio en Barcelona y llama a reforzar la huelga general del 11-N por la vivienda

CGT denuncia el desahucio de una mujer con un menor en el barrio del Clot y cuestiona la eficacia de las leyes de vivienda. El sindicato llama a la movilización del 11-N.
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La Confederación General del Trabajo (CGT) ha denunciado el desahucio de Ghariba, una mujer que vivía con un menor a su cargo en el barrio del Clot, en Barcelona. El sindicato presenta este caso como un ejemplo de las insuficiencias de la legislación de vivienda para proteger a personas en situación de vulnerabilidad y vuelve a llamar a la movilización obrera de cara a la huelga general del próximo 11 de noviembre.

Según el comunicado difundido por el Secretariado Permanente del Comité Confederal de CGT, Ghariba llevaba dos años viviendo en la vivienda y abonaba el alquiler a una persona que la había subarrendado. Esta última tenía el contrato con la empresa propietaria, RAMBERT 2001 S. L., pero, de acuerdo con la versión trasladada por la organización sindical, no entregaba al arrendador las cantidades recibidas. La falta de pago habría desembocado en el procedimiento que terminó con la expulsión de la mujer y el menor.

La denuncia pone sobre la mesa una situación especialmente delicada: la de quienes cumplen con los pagos exigidos por la persona que les alquila una habitación o una vivienda, pero pueden quedar desprotegidos cuando surgen incumplimientos entre otros participantes en la relación contractual. CGT sostiene que la situación de vulnerabilidad de Ghariba y del menor debería haber sido determinante para evitar el desahucio.

La organización sitúa el caso apenas unas semanas después de la muerte de Maricarmen y de las medidas anunciadas por el Gobierno de Pedro Sánchez en materia de vivienda. Para la confederación anarcosindicalista, la sucesión de estos acontecimientos evidencia que las reformas legales no han logrado impedir que personas con dificultades económicas pierdan su hogar.

CGT dirige también sus críticas al negocio inmobiliario y al peso que los alquileres tienen sobre los salarios. La organización rechaza que el acceso a una necesidad básica dependa de la capacidad de obtener rentabilidad de una vivienda y reclama una respuesta colectiva ante el encarecimiento del alojamiento, la precariedad laboral y el aumento de los desahucios.

El comunicado no se limita a denunciar una resolución judicial concreta. CGT cuestiona la actuación de las instituciones y sostiene que las políticas de vivienda siguen dejando a amplios sectores de la clase trabajadora expuestos a la inseguridad residencial. Esta interpretación corresponde al sindicato; el texto difundido no incorpora una resolución judicial completa ni la versión de la propiedad, elementos que serían necesarios para reconstruir todos los aspectos jurídicos del procedimiento.

La organización enlaza esta denuncia con la convocatoria de huelga general del 11 de noviembre, que reúne reivindicaciones sobre vivienda, salarios y derechos laborales. CGT considera que los problemas para pagar un alquiler no pueden separarse de los bajos salarios y de las condiciones de empleo. Por ello, insiste en organizar movilizaciones en los centros de trabajo y en las calles para reclamar una vida digna.

El caso de Ghariba vuelve a colocar en el debate público la distancia entre las medidas legislativas anunciadas y las dificultades que experimentan quienes viven de alquiler en condiciones precarias. Mientras CGT reclama reforzar la respuesta sindical y social, queda pendiente conocer todos los detalles del procedimiento judicial y de las medidas de protección que pudieron solicitarse o aplicarse.

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