Portugal plantea sumarse a la huelga del 11-N y convertir la movilización por la vivienda en una huelga ibérica

Portugal propone una huelga ibérica el 11 de noviembre: acampadas en Lisboa y Oporto, 55 detenidos en Lisboa, movilizaciones de la CGTP y contactos con el Sindicato de Inquilinas de Madrid.
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Las asambleas por el derecho a la vivienda de Lisboa y Oporto buscan extender a Portugal la huelga del 11 de noviembre convocada en España. La propuesta de huelga ibérica coincide con manifestaciones por los salarios y el coste de la vida, el desalojo de las acampadas y contactos entre organizaciones de inquilinas y la CGTP portuguesa.

El movimiento por el derecho a la vivienda en Portugal pretende convertir el 11 de noviembre en una jornada de movilización a ambos lados de la frontera. La iniciativa surgió de las acampadas de Lisboa y Oporto, donde las asambleas populares han planteado pedir a las centrales sindicales que convoquen una huelga general ibérica. No se trata todavía de una huelga general formalmente convocada en Portugal, sino de un llamamiento que busca sumar a las organizaciones sindicales y a otros sectores sociales.

La propuesta tomó cuerpo el domingo 18 de octubre en el Rossio, la céntrica plaza Dom Pedro IV de Lisboa. Tras numerosas intervenciones, una asamblea aprobó por unanimidad pedir a las centrales sindicales que impulsaran una huelga para el 11 de noviembre, coincidiendo con la convocatoria española. Entre las decisiones de aquella reunión figuraban también la continuidad de la acampada, la celebración de asambleas diarias a las 19.00 horas y la coordinación con el movimiento de Oporto.

Dos ciudades acampadas frente a la crisis de la vivienda

Las protestas comenzaron en Oporto, donde los manifestantes instalaron tiendas en la plaza Dom João I el 10 de octubre. El campamento se convirtió en un punto de reunión abierto para discutir alquileres, salarios y dificultades para vivir en la ciudad. Los organizadores prolongaron el aviso de manifestación hasta finales de año, aunque eso no garantiza la permanencia física de las tiendas.

En Lisboa, la acampada llegó al Rossio el sábado 17 de octubre, tras las movilizaciones por el derecho a la vivienda y contra el aumento del coste de la vida. Durante los días siguientes se organizaron comidas compartidas, espacios de encuentro y asambleas. La protesta reunió a vecinos, inquilinos y jóvenes que denuncian que el precio de la vivienda crece mucho más deprisa que sus ingresos.

Entre las principales demandas figuran alquileres accesibles, una ampliación sustancial de la vivienda pública y medidas urgentes contra la expulsión de residentes por el encarecimiento de los barrios. Los colectivos movilizados también rechazan las modificaciones legales que, según denuncian, facilitarían los desahucios y reducirían las limitaciones sobre los alquileres en los nuevos contratos.

El desalojo policial deja 55 detenidos en Lisboa

En la madrugada del martes 20 de octubre, la Policía de Seguridad Pública (PSP) intervino para poner fin a las acampadas de Lisboa y Oporto. En el Rossio, el operativo terminó con 55 personas detenidas por desobediencia y dos heridos, según la información difundida por la televisión pública portuguesa. Los participantes denunciaron una intervención agresiva, mientras los responsables policiales defendieron que el dispositivo había sido proporcionado.

La situación fue distinta en Oporto. Allí, después de las advertencias policiales, los manifestantes desmontaron sus tiendas en la plaza Dom João I. No se comunicaron detenciones durante aquella retirada. La diferencia entre ambas actuaciones resulta relevante: las 55 detenciones se refieren a Lisboa y no deben atribuirse de forma indistinta a los dos desalojos.

Lejos de dar por terminada la protesta, los colectivos convocaron nuevas concentraciones para la tarde del 20 de octubre. En Lisboa, algunos participantes se desplazaron inicialmente a la plaza da Figueira y anunciaron una nueva reunión en el Rossio. La reivindicación por la vivienda seguía abierta pese a la retirada de las tiendas.

La CGTP sale a la calle por salarios, pensiones y servicios públicos

La movilización por la vivienda no es el único conflicto social de estos días en Portugal. El sábado 17 de octubre, miles de personas participaron en manifestaciones de la Confederación General de los Trabajadores Portugueses-Intersindical Nacional (CGTP-IN) en Lisboa, Oporto y Coimbra. La central reivindicó mejores salarios y pensiones, defensa de los servicios públicos y respuestas al elevado coste de la vida, con la vivienda como una de las preocupaciones centrales.

Estas movilizaciones sindicales y las acampadas comparten problemas de fondo, aunque son iniciativas diferentes y no deben presentarse como una convocatoria única. La conexión que buscan las asambleas es precisamente pasar de protestas simultáneas a una respuesta coordinada, con capacidad para incorporar a los centros de trabajo.

Contactos con el movimiento de inquilinas de Madrid

La propuesta portuguesa ha encontrado respuesta al otro lado de la frontera. El Sindicato de Inquilinas de Madrid ha recibido favorablemente el llamamiento a una huelga ibérica y ha confirmado conversaciones con la CGTP. Es un paso para explorar una coordinación, pero no supone que la central portuguesa haya anunciado ya una huelga general para el 11 de noviembre.

La iniciativa parte de una constatación compartida por los movimientos de vivienda: tener empleo ya no asegura poder pagar una casa. Por eso plantean reunir en una misma jornada el conflicto laboral y el de los alquileres, sin separar el salario que se cobra de la cantidad que se destina cada mes a mantener un techo.

Qué está convocado y qué sigue pendiente para el 11-N

En España existe una convocatoria de huelga para el 11 de noviembre impulsada por organizaciones sindicales y el movimiento de inquilinas. En Portugal, a fecha de 20 de octubre, lo que está confirmado es el llamamiento aprobado en asamblea y las conversaciones para impulsar una movilización de alcance ibérico. No consta una convocatoria formal de huelga general nacional de la CGTP ni de otras centrales portuguesas para ese día.

Las asambleas portuguesas también habían planteado una concentración ante el Parlamento el 27 de octubre, otra fecha a seguir en el calendario de movilizaciones. El desarrollo de esa protesta y las decisiones de las centrales sindicales determinarán el alcance real de la coordinación que ahora se propone.

El 11 de noviembre se perfila así como una fecha de referencia para los colectivos portugueses por la vivienda, pero todavía no como un paro general confirmado en todo Portugal. La diferencia importa: la solidaridad expresada en las calles y las conversaciones entre organizaciones son hechos, mientras que una huelga de alcance nacional requiere una convocatoria efectiva.

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