
Lucy Parsons dedicó más de seis décadas a organizar a quienes vivían de su trabajo, a denunciar la represión y a mantener viva la memoria de los Mártires de Chicago. Su nombre suele aparecer unido al de Albert Parsons, uno de los ejecutados tras el caso Haymarket de 1886. Sin embargo, reducir su historia a la de una viuda que defendió a su marido sería ocultar su propia trayectoria: periodista, oradora, organizadora de mujeres trabajadoras y participante en la fundación de los Industrial Workers of the World (IWW).
De Texas al Chicago industrial
En Goddess of Anarchy: The Life and Times of Lucy Parsons, American Radical (2017), la historiadora Jacqueline Jones reconstruye con documentación de la esclavitud la infancia de Lucy como Lucia Carter, nacida en Virginia en 1851. Su madre, Charlotte, y sus hermanos Tanner y Webster estuvieron esclavizados por Thomas J. Taliaferro; la familia pasó después a Texas. La investigación matiza relatos anteriores en los que aparecía como Lucy González, de ascendencia exclusivamente mexicana o indígena. El origen que ella reivindicaba públicamente y el que permiten rastrear los archivos no coinciden necesariamente.
El encuentro con Albert Parsons se produjo durante los años de Reconstrucción posteriores a la Guerra de Secesión. La pareja abandonó Texas para establecerse en Chicago en 1873, en un contexto de hostilidad racial hacia las uniones interraciales y de expansión industrial en el Medio Oeste. Esa ciudad concentraba inmigrantes alemanes, irlandeses y de Europa oriental, grandes talleres de maquinaria y una conflictividad laboral que marcó su vida.
Los primeros años de Lucy Parsons están rodeados de incertidumbre. La reconstrucción archivística más reciente sitúa su nacimiento en Virginia en 1851 y documenta su infancia posterior en Texas, aunque algunos relatos biográficos anteriores ofrecen fechas y orígenes distintos. Ella se presentó en distintas ocasiones como descendiente de mexicanos e indígenas, mientras historiadores han estudiado la posibilidad de ascendencia afroamericana en una sociedad marcada por la esclavitud y la segregación. No corresponde convertir esas hipótesis en una identidad documental indiscutible.
En la década de 1870 se trasladó a Chicago con Albert Parsons, antiguo soldado confederado que había roto con ese mundo y participado en el republicanismo radical del período de Reconstrucción. La ciudad crecía al ritmo de los ferrocarriles, los mataderos y las fábricas; también lo hacían la pobreza, los salarios insuficientes y las jornadas interminables. La crisis económica de 1873 intensificó los conflictos sociales, y la huelga ferroviaria de 1877 mostró la amplitud de la protesta obrera y la violencia de su represión.
La organización de las mujeres trabajadoras
En Chicago, la militancia femenina debía abrirse paso entre sindicatos de oficio que no siempre admitían a costureras, empleadas domésticas o trabajadoras ocasionales. Parsons participó en la Chicago Working Women’s Union, activa en los primeros años de la década de 1880. Su trabajo en la confección y los encuentros organizados en torno a los talleres unían la supervivencia económica con la discusión política. La demanda de igual remuneración convivía con el problema de quién asumía el trabajo doméstico no pagado.
Su defensa de la organización obrera no fue idéntica a la de las feministas sufragistas. Consideró que el derecho al voto, sin un cambio en las relaciones económicas, no liberaría por sí solo a las trabajadoras. Este desacuerdo permite comprender por qué su trayectoria no se ajusta a una historia lineal del feminismo: compartió reivindicaciones concretas con otras mujeres y discrepó de sus prioridades políticas.
Cuando Albert sufrió represalias profesionales por su militancia, Lucy abrió un pequeño negocio de confección para mantener a la familia. Conocía así de primera mano los problemas de costureras y trabajadoras del hogar. Participó en la organización de la Working Women’s Union, que reunió a mujeres de oficios frecuentemente excluidos de los espacios sindicales dominados por hombres. Entre sus reivindicaciones estuvieron el salario igual por trabajo igual y la defensa de los derechos laborales de quienes trabajaban en los servicios y en sus casas.
En una época en la que las mujeres tenían un acceso muy limitado a tribunas políticas y organizaciones, Parsons intervino en mítines, escribió para la prensa obrera y discutió abiertamente sobre explotación y desigualdad. Su pensamiento no permaneció fijo: combinó posiciones anarquistas, socialistas y sindicalistas, con frecuentes desencuentros con otras figuras de la izquierda de su tiempo.
1886: ocho horas de trabajo y la tragedia de Haymarket
La Federación de Organizaciones Sindicales y Gremiales había fijado el 1 de mayo de 1886 como fecha para exigir las ocho horas. Chicago fue uno de los principales centros de la campaña. El 3 de mayo, una concentración cerca de la fábrica McCormick terminó con disparos policiales; August Spies convocó la protesta del día siguiente en Haymarket. La explosión y el posterior juicio se desarrollaron en un clima de criminalización de inmigrantes, socialistas y anarquistas.
Tras las ejecuciones de 1887, Lucy viajó por distintas ciudades estadounidenses dando conferencias y vendiendo folletos para financiar la defensa y preservar la memoria de los condenados. La decisión del gobernador John Peter Altgeld, en 1893, de indultar a los tres supervivientes se convirtió en un documento fundamental para denunciar el juicio. La reivindicación internacional de los Mártires de Chicago se entrelazó con el origen de las conmemoraciones obreras del Primero de Mayo.
El movimiento por la jornada de ocho horas convocó una gran movilización en Estados Unidos el 1 de mayo de 1886. En Chicago, el conflicto se agravó tras la muerte de trabajadores a manos de la policía durante una protesta junto a la fábrica McCormick. El 4 de mayo, una concentración en Haymarket Square terminó en tragedia cuando una bomba estalló durante la intervención policial y se produjo un tiroteo que causó muertos entre agentes y civiles. Nunca se identificó de forma concluyente al autor de la bomba.
Ocho dirigentes obreros y anarquistas fueron procesados en un juicio cuya imparcialidad quedó profundamente cuestionada. Albert Parsons y otros tres condenados —August Spies, Adolph Fischer y George Engel— fueron ejecutados el 11 de noviembre de 1887. Louis Lingg había muerto en prisión el día anterior. Otros tres hombres recibieron penas de cárcel y fueron indultados en 1893 por el gobernador de Illinois, John Peter Altgeld, que denunció irregularidades en el procedimiento.
Lucy no abandonó la actividad pública después de la ejecución. Recorrió reuniones y actos obreros defendiendo a los condenados, denunciando la persecución del anarquismo y vinculando aquella historia con la lucha internacional por la jornada de ocho horas. Su insistencia contribuyó a que Haymarket no quedara reducido a un expediente judicial: se convirtió en una referencia duradera del movimiento obrero.
Periodismo, organización y conflicto social
En The Alarm, periódico vinculado a la International Working People’s Association desde 1884, Parsons publicó intervenciones sobre pobreza y conflicto social. Su texto «To Tramps» iba dirigido a quienes sufrían desempleo y miseria. Tras Haymarket editó Freedom: A Revolutionary Anarchist-Communist Monthly entre 1890 y 1892 y, más tarde, The Liberator entre 1905 y 1906. La brevedad de algunas publicaciones muestra también las dificultades materiales de sostener una prensa militante.
Jacqueline Jones destaca una tensión importante en su pensamiento: Parsons defendía los derechos de los trabajadores en términos de clase, pero raramente colocó en el centro de sus campañas la violencia racista ejercida contra la población negra, pese a su propia procedencia familiar. Su enfrentamiento con Emma Goldman sobre sexualidad y emancipación individual tampoco fue un simple desacuerdo personal, sino una divergencia sobre los objetivos del movimiento anarquista.
Parsons trabajó en la difusión de ideas mediante periódicos, panfletos y conferencias. Participó en medios como The Alarm y defendió la necesidad de una prensa que respondiera a las experiencias reales de los trabajadores. La circulación de esas publicaciones fue perseguida repetidamente por las autoridades, especialmente durante los períodos de intensa represión antirradical.
Su posición sobre la acción política era exigente con el sindicalismo: desconfiaba de las salidas puramente electorales y defendía la organización colectiva y la huelga como instrumentos de transformación social. Esas convicciones no eliminaron las tensiones entre corrientes revolucionarias. Parsons polemizó con dirigentes socialistas y con otras anarquistas, entre ellas Emma Goldman, sobre cuestiones de estrategia, libertad personal y organización.
1905: nace la IWW
El congreso fundacional de la IWW tuvo lugar en Chicago entre el 27 de junio y el 8 de julio de 1905. La organización reunió a militantes de distintas corrientes bajo la idea de agrupar a los trabajadores por industria y no solo por oficio. La presencia de Parsons enlazó las luchas de la década de 1880 con la nueva generación de sindicalistas revolucionarios. La colaboración entre corrientes fue desde el principio difícil: sus debates trataron de acción política, huelga general, dirección sindical y autonomía respecto de los partidos.
En su actividad de esos años, Parsons defendió también la libertad de divorcio y el acceso a la anticoncepción. Desde The Liberator publicó textos históricos y reflexiones sobre la condición de las mujeres. Aunque la IWW amplió el horizonte organizativo de su sindicalismo, no toda su trayectoria posterior discurrió dentro de esa entidad.
En junio de 1905 Lucy Parsons participó en Chicago en el congreso fundacional de los Industrial Workers of the World (IWW), una organización que aspiraba a unir a trabajadores de distintos oficios, nacionalidades y sectores frente a la fragmentación sindical. En aquella experiencia coincidieron sindicalistas revolucionarios y socialistas de tendencias diversas. Entre las figuras más conocidas estuvieron Big Bill Haywood, Eugene V. Debs y Mother Jones.
La nueva organización defendía la solidaridad industrial frente a las divisiones entre categorías profesionales y planteaba una unidad de clase que incluyera a los sectores peor remunerados. Parsons destacó la huelga y la acción directa como medios de organización. También intervino en publicaciones asociadas al sindicalismo industrial, donde trató cuestiones de trabajo femenino y autonomía personal.
Hambre, desempleo y represión
Durante la crisis de 1907-1908, Parsons participó en campañas de desempleados que denunciaban la ausencia de ingresos y exigían trabajo y asistencia. Las movilizaciones se produjeron en ciudades muy distintas, desde Chicago hasta San Francisco, y dieron lugar a contactos entre sindicatos, comités de parados y organizaciones vecinales.
El 17 de enero de 1915 fue arrestada en Chicago después de una reunión de personas desempleadas; Jane Addams, vinculada a Hull House, contribuyó a pagar su fianza. La agitación continuó con convocatorias contra el hambre durante las semanas siguientes. En los años veinte Parsons también se aproximó a organizaciones comunistas, un giro que obliga a estudiar su vida más allá de una única etiqueta ideológica.
La crisis y el paro fueron asuntos centrales de sus últimas décadas de militancia. Participó en convocatorias de personas desempleadas y en campañas contra la miseria urbana. En enero de 1915 fue detenida tras intervenir en una reunión de desempleados en Chicago; Jane Addams, referente del reformismo social y de Hull House, colaboró para sufragar su fianza. La cooperación en ese episodio no significaba acuerdo entre todas sus ideas, pero muestra la amplitud de las redes que podían surgir ante la represión.
El control de publicaciones, las detenciones y la vigilancia policial acompañaron su vida. En sus últimos años se vinculó a campañas de defensa de presos políticos y a movimientos organizados en torno al sindicalismo y la izquierda estadounidense. Continuó interviniendo públicamente incluso cuando su salud y edad hacían cada vez más difíciles los desplazamientos.
La muerte y el legado de Lucy Parsons
La biografía de Jacqueline Jones documenta además pérdidas personales que marcaron su vida: su hija Lulu murió en 1888 y su hijo Albert Jr. pasó largos años internado en una institución de Elgin, Illinois, donde falleció en 1919. Estos episodios no explican por sí solos sus opciones políticas, pero muestran el coste personal de una trayectoria atravesada por la persecución y la precariedad.
Las investigaciones recientes han renovado el conocimiento de Lucy Parsons. Junto a la biografía de Jacqueline Jones (Basic Books, 2017), editada en alemán en 2023, destaca la antología española Lucy Parsons. Antología de una anarquista olvidada (Editorial Imperdible, 2022). La recuperación de sus artículos y discursos permite estudiarla como autora, no únicamente como protagonista de las luchas obreras.
Lucy Parsons murió el 7 de marzo de 1942 en un incendio en su vivienda de Chicago. George Markstall, que intentó ayudarla, falleció por las lesiones sufridas. La pérdida de parte de sus papeles y biblioteca dificultó posteriormente reconstruir su obra y favoreció que muchos aspectos de su biografía quedaran sujetos a relatos contradictorios.
Su importancia para la cultura obrera reside tanto en los acontecimientos en los que participó como en la persistencia de su trabajo durante generaciones distintas: los conflictos del último tercio del siglo XIX, Haymarket, el sindicalismo industrial de la IWW y las movilizaciones contra el desempleo del siglo XX. Fue una militante con posiciones cambiantes y controversias reales, no un personaje sin contradicciones; precisamente por eso su historia permite estudiar cómo se construían las organizaciones de la clase trabajadora.
Fuentes y documentación
Chicago History Museum, «Lucy Parsons: A Fighter for Workers’ Rights»; Industrial Workers of the World, «Lucy Parsons: Woman of Will»; Texas State Historical Association, entrada biográfica de Lucy Parsons; Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, retrato de Lucy Parsons, colección Bain.
Bibliografía reciente para esta ampliación: Jacqueline Jones, Goddess of Anarchy: The Life and Times of Lucy Parsons, American Radical (Basic Books, 2017); biografía de Lucy Parsons por Jacqueline Jones; Lucy Parsons. Antología de una anarquista olvidada (2022); Texas State Historical Association, ficha revisada de Lucy Parsons.

Mujer con conciencia de clase, sindicalista y libertaria. Forma parte de la mesa de redacción de sindicalismo,org





