La Rioja: 15.700 trabajadores con convenios caducados, salarios estancados y un otoño de movilizaciones

UGT cifra en 15.700 los trabajadores riojanos pendientes de siete convenios. El bloqueo afecta al campo, el champiñón, el vino, la restauración y el transporte; el sector vinícola se reúne el 21 de octubre.
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Mesa de Conflictos. Logroño, 16 de octubre de 2026. Miles de personas siguen trabajando en La Rioja con convenios colectivos vencidos mientras sus salarios y condiciones laborales continúan pendientes de negociación. Según la radiografía difundida por UGT La Rioja, unos 15.700 trabajadores están afectados por siete convenios sectoriales sin renovar. Algunos conflictos llevan años enquistados y otros acaban de entrar en una fase decisiva. El sindicato advierte de movilizaciones si las patronales no avanzan en los acuerdos.

Detrás de esa cifra hay trabajadores de la viña, el champiñón, la restauración y el transporte de mercancías; profesiones distintas que comparten una misma dificultad: cuando llega el momento de actualizar salarios, jornadas y pluses, la negociación se atasca mientras los precios siguen subiendo. La inflación interanual alcanzó el 4,9 % en septiembre, una referencia que agrava el conflicto entre las pretensiones empresariales y las mejoras exigidas por las plantillas.

El campo y el champiñón: entre el salario mínimo y las jornadas de lunes a domingo

Las negociaciones que se anticipan más difíciles afectan a los sectores agropecuario, del champiñón y vinícola. Juntos agrupan alrededor de 5.000 trabajadores, según las estimaciones sindicales. En el convenio agropecuario, que afecta aproximadamente a un millar de personas, UGT denuncia que la patronal lleva cerca de un año sin reunirse con los sindicatos. Las organizaciones reclaman incrementos salariales en una horquilla del 2,5 al 3 %, mientras buena parte de las retribuciones del sector se sitúan en el entorno del salario mínimo.

En el cultivo del champiñón, con unos 1.150 empleados, la discrepancia no se limita al sueldo. Antes del verano de 2025 llegó a plantearse un preacuerdo que no prosperó por la intención de la patronal de extender la jornada ordinaria de lunes a domingo. Las organizaciones sindicales sostienen que las necesidades de recogida de un producto perecedero no pueden convertirse en una disponibilidad permanente sin el correspondiente pago de trabajo extraordinario y respeto a los descansos. La negociación sigue sin resolverse.

Estas discusiones afectan a tareas especialmente exigentes y sujetas a campañas, ritmos de producción y necesidades de recogida. Regular adecuadamente horarios, descansos y compensaciones no es una cuestión secundaria: determina cuánto tiempo de vida queda fuera del tajo y en qué condiciones se trabaja durante los periodos de máxima actividad.

La industria del vino tiene fecha: reunión el 21 de octubre

La negociación del sector vinícola es la que ofrece alguna posibilidad inmediata de avance. Tras el final de la vendimia se ha fijado una reunión con las organizaciones sindicales para el 21 de octubre. La parte social plantea un convenio de dos años, con una subida del 2 % anual y una cláusula de revisión vinculada a la evolución del IPC. La oferta patronal comunicada hasta ahora se sitúa en torno al 1,5 %, con una posible revisión adicional limitada al 0,5 %.

El secretario general de Industria de CCOO en La Rioja, Miguel Rello, ha advertido de que una actualización salarial inferior a la inflación consolidaría una nueva pérdida de poder adquisitivo. La cifra de septiembre explica el desacuerdo: si los precios se encarecen un 4,9 % en un año y los salarios crecen sensiblemente menos, el resultado se nota en la compra, la vivienda y el resto de gastos de cualquier familia trabajadora. Los sindicatos esperan comprobar en la reunión si la patronal modifica su posición.

Transportistas: el convenio anterior vuelve tras anularse el de 2016

Uno de los casos más singulares se encuentra en el transporte de mercancías por carretera. Unos 2.500 trabajadores siguen sujetos al marco del convenio suscrito para 2012-2015, después de que la justicia declarase nulo el acuerdo de 2016-2020 por problemas de legitimación de los representantes empresariales que lo firmaron. La decisión judicial no creó un convenio nuevo: devolvió la referencia aplicable a un texto anterior y dejó pendiente la negociación de unas condiciones actualizadas.

La falta de un convenio reciente no significa que desaparezcan todos los derechos laborales ni que se pueda pagar por debajo de los mínimos legales. Significa que una parte relevante de la regulación colectiva continúa ligada a condiciones negociadas hace muchos años y que la salida requiere resolver el bloqueo de representación empresarial y constituir una mesa válida. UGT ha señalado que está examinando vías jurídicas para reabrir las conversaciones.

La restauración espera desde abril y otros convenios están a punto de vencer

En restauración y hostelería, unos 8.000 trabajadores aguardan la reactivación de una negociación cuya mesa, según los sindicatos, no se ha reunido desde abril. Entre las reivindicaciones figuran una subida salarial del 5 % para el primer año y del 4,5 % para los dos siguientes, la reducción de horas anuales de trabajo y la mejora de los complementos de nocturnidad y transporte. UGT cree posible alcanzar un acuerdo más rápido que en los sectores agrarios, pero insiste en que es necesario sentarse a negociar.

La situación puede ampliarse en los próximos meses: durante 2026 vencen además los marcos colectivos de ayuda a domicilio, edificación y obras públicas, y limpieza de edificios y locales. Entre los tres abarcan a unos 8.700 empleados, según los datos citados por UGT. Es importante distinguir estos próximos vencimientos de los siete convenios que ya están pendientes: no forman parte automáticamente de la cifra actual de 15.700 afectados.

Del bloqueo en las mesas a las movilizaciones

El secretario general de UGT La Rioja, Jesús Izquierdo, lleva semanas reclamando a las organizaciones empresariales que asuman su responsabilidad en la renovación de los convenios. En septiembre ya habló de un otoño de protestas si la negociación seguía paralizada. La advertencia adquiere ahora una dimensión mayor con la huelga general convocada para el 11 de noviembre, en la que también estarán presentes las reivindicaciones por salarios, precios y vivienda.

No hay una huelga sectorial convocada de forma conjunta en todos estos ámbitos, y tampoco se puede presentar la próxima reunión del vino como un fracaso antes de que se celebre. Lo que existe es un mapa de negociación colectiva atascada, con conflictos distintos, plazos abiertos y sindicatos que preparan nuevas medidas de presión. La primera fecha para comprobar si alguna patronal se mueve es el 21 de octubre.

Mientras tanto, los turnos continúan, los camiones salen a carretera, los restaurantes abren y las cosechas no esperan. La actividad sigue produciendo riqueza; la cuestión que afrontan miles de trabajadores riojanos es cuánto de esa riqueza llega a quienes hacen posible cada jornada.

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