Joaquín Sanchis Serrano (1889-1957), conocido como Finezas, fue uno de los grandes testigos fotográficos de la retaguardia republicana valenciana. Trabajó para la prensa confederal vinculada a la CNT y dejó un archivo excepcional de la vida cotidiana durante la Guerra Civil: mujeres organizadas, campos de cultivo, hospitales, refugios, mítines, combatientes y barrios afectados por los bombardeos. Mientras otras cámaras apuntaban a la línea de fuego, la suya documentó también a quienes sostenían la vida lejos del frente.
De Antella a la fotografía profesional

Finezas nació en Antella en 1889 y desarrolló buena parte de su vida profesional en València. Su apodo procedía del ambiente taurino: comenzó vinculado a ese mundo y a los reportajes gráficos sobre corridas y toreros, antes de ampliar sus temas a acontecimientos urbanos, retratos y actualidad. Fue el iniciador de una saga de fotógrafos valencianos que continuaron su hijo Manuel y su nieto José Manuel. Esa experiencia en el reportaje le permitió registrar con rapidez sucesos que, pocos años después, adquirieron una extraordinaria importancia histórica.
Rostros y gestos: la vida antes que la consigna
FZAS-E-28 retrata a dos mujeres y una criatura. Su fuerza no reside en un acontecimiento espectacular, sino en la cercanía física de los cuerpos, los pliegues de la ropa y la expresión de los rostros. Es un testimonio de generaciones que vivieron la guerra desde la cotidianidad. Sus identidades no constan en la reproducción: inventar sus nombres o sus circunstancias quitaría valor documental a la imagen.

En E-27, la figura se recorta contra el campo abierto. El bastón, la indumentaria y la profundidad del paisaje aportan información visual sobre el entorno rural. Desde el punto de vista artístico, el aislamiento del personaje concentra la mirada y transforma un retrato ordinario en una composición sobre la presencia humana en el territorio.
La cámara de la prensa confederal

Su actividad tuvo nombres de cabeceras y circuitos de difusión precisos: entre 1936 y 1939 trabajó para Fragua Social, Nosotros y la revista gráfica Umbral, surgida en València en julio de 1937, además de colaborar en murales, carteles y publicaciones de propaganda libertaria. La investigación sobre la fotografía valenciana atribuye a Umbral una parte especialmente importante de sus reportajes. El destino de estas imágenes explica su lenguaje visual: debían documentar acontecimientos, mostrar las actividades de las organizaciones y circular entre lectores que no estaban en los lugares fotografiados.
Su trabajo tampoco se limitó a València. Recorrió puntos del frente de Teruel, entre ellos Torrebaja, Libros y Chelva, para fotografiar combatientes y heridos, y viajó a la retaguardia andaluza y murciana para registrar experiencias de colectivización agraria. En esos desplazamientos empleó distintos equipos, entre ellos cámaras Leica y Contax de pequeño formato. La movilidad le permitió producir un archivo que une frente, propaganda sindical y vida civil.
Durante la Guerra Civil, Sanchis colaboró con publicaciones de la CNT y el Comité Regional de Levante, especialmente en tareas de prensa y propaganda. Su obra no debe confundirse con una mirada neutral y ajena a los acontecimientos: trabajaba para organizaciones comprometidas con la defensa de la República y con la revolución social. Precisamente por eso sus fotografías permiten reconocer sujetos y espacios que no ocupaban habitualmente el centro del relato oficial: trabajadores de los oficios, colectividades, mujeres militantes, servicios sanitarios, campesinado y organizaciones de ayuda.
La fotografía valenciana de los años treinta vivía además una profunda transformación técnica y profesional. Las cámaras ligeras de 35 milímetros, como la Leica empleada por Finezas según el libro dedicado a su obra, facilitaron un tipo de fotoperiodismo más móvil, apto para seguir manifestaciones y retratar gestos espontáneos. El interés de sus imágenes está tanto en los grandes actos políticos como en las escenas ordinarias: una calle, un taller, una reunión o una tarea agrícola.
Propaganda: cuando toda la ciudad era una página impresa
Las fotografías urbanas de Finezas conservan algo que rara vez sobrevive: la escala real de los mensajes políticos. Paredes, plazas, tranvías y fachadas se convirtieron en soportes de grandes diseños y consignas. La tipografía se mezclaba con la arquitectura y se dirigía a quienes recorrían diariamente la ciudad.

Las imágenes H-10, H-11 y H-15 reúnen formas distintas de comunicación visual. H-10 registra una instalación publicitaria juvenil libertaria; H-11 sitúa otra estructura ante el Hotel Venecia; H-15 registra un tranvía convertido en soporte de propaganda, en la antigua plaza de Emilio Castelar. La cámara conserva el diálogo entre arte gráfico, transporte público y movilización social.
La retaguardia también era un campo de batalla

Algunas series concretas permiten reconstruir la amplitud de sus encargos. El catálogo digital describe un reportaje sobre la socialización del campo andaluz, vinculada a la UGT de Levante, y fotografías del Consejo Levantino Unificado de Exportación Agrícola (CLUEA), entre ellas la figura de Manuel Sala Pérez. No son simples paisajes rurales: documentan los intentos de reorganizar la producción y la comercialización agraria durante la guerra. Consultar ficha del CLUEA.
Otros negativos conservan escenas que ayudan a completar la experiencia civil: jóvenes trabajando en talleres de confección de uniformes, refugiados asturianos, peluquerías socializadas, mítines y edificios afectados por los bombardeos. Son aspectos de la guerra que no suelen aparecer en los partes militares y permiten observar el papel de los oficios, los cuidados y los servicios colectivos.
València acogió al Gobierno de la República desde noviembre de 1936 hasta octubre de 1937 y se convirtió en un centro político, sindical, logístico y cultural decisivo. Por ella pasaron refugiados, funcionarios, milicianos y delegaciones internacionales. La ciudad y sus poblados marítimos sufrieron bombardeos, mientras las organizaciones populares movilizaban recursos para la asistencia social y la defensa. Finezas fotografió esa convivencia entre organización y amenaza: actos públicos, trabajo, asistencia, destrucción y supervivencia.

Las series de su archivo sobre el campo muestran que la guerra también se libraba en la producción de alimentos y en el mantenimiento de infraestructuras. La población rural, incluidas numerosas mujeres, afrontaba la escasez de trabajadores y la necesidad de asegurar cosechas para abastecer a la zona republicana. Otra parte de sus fotografías registra las campañas de ayuda al Madrid sitiado, las actividades de Solidaridad Internacional Antifascista y el movimiento en las sedes confederales.
La tierra: paisaje, trabajo y esfuerzo
La fotografía E-26 muestra una sucesión de animales de tiro bajo un cielo abierto. Su amplitud y la repetición de las figuras crean un ritmo visual casi pictórico; al mismo tiempo, la imagen documenta las técnicas y el esfuerzo que sostenían la producción agraria durante la guerra.

E-43 se acerca al gesto de guiar un arado tirado por un animal. En ella importan el movimiento, la postura del trabajador y la herramienta, no solo el paisaje. Es una fotografía de trabajo que enseña, sin necesidad de un discurso heroico, cuánto dependía la vida diaria de las manos y los animales.

E-40 documenta un grupo de personas y animales ante una edificación. Permite estudiar el espacio y los medios de trabajo, pero no prueba por sí sola el régimen de propiedad de aquella explotación. Las colectivizaciones y transformaciones agrarias forman parte del contexto republicano; para identificar una finca concreta como colectivizada se necesita información adicional.
Mujeres Libres y la política vista desde abajo

Uno de los conjuntos más valiosos de la Biblioteca Valenciana es el dedicado a un acto de Mujeres Libres vinculado a las Juventudes Libertarias. Su descripción archivística identifica imágenes de asistentes y participantes como Antonio Alorda y una militante citada como F. Vidal. Las fotografías son testimonio de la organización pública de las mujeres libertarias, que disputaban su lugar tanto en la sociedad como dentro del propio movimiento obrero. El valor de estos negativos va más allá de la ilustración de un mitin: permiten estudiar presencia, organización y protagonismo femenino.
Tres momentos de una tribuna libertaria
Las tomas O-81, O-82 y O-84 pertenecen al mismo conjunto archivístico: un acto de Mujeres Libres vinculado a la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias. Reunidas, funcionan como una pequeña secuencia histórica. Revelan la disposición de la mesa, los turnos de palabra y una escenografía con rostros de gran tamaño y los lemas «libertad», «cultura» y «progreso».

En O-81, el catálogo identifica al orador como Antonio Alorda. Su gesto ocupa el primer plano, mientras la mesa y la escenografía dan contexto a la intervención. La composición une a una persona concreta con una acción política colectiva.

En O-84 aparece F. Vidal, identificada así por la Biblioteca Valenciana. La oradora se alza ante un gran rostro dibujado. Es una imagen visualmente poderosa: dialogan el gesto humano y la representación artística de la emancipación. Por su fuerza gráfica y por el protagonismo de una mujer libertaria, esta es la fotografía escogida para la portada.
Un archivo recuperado

La supervivencia de sus fotografías también forma parte de su historia. Según la investigación del historiador Albert Girona recogida por Ferran Bono en 2005, ante la derrota republicana Finezas arrojó los negativos en placas de cristal a una acequia, pero ocultó los negativos de su Leica en el porche de su casa. Años después, su hijo Manuel los recuperó, identificó y fechó. El resultado conservado alcanza 973 negativos del período bélico: un conjunto extraordinario, aunque necesariamente parcial respecto de todo lo que fotografió.
Su actividad profesional continuó bajo el franquismo. Un reportaje de 1949 sobre el afeitado de los cuernos de los toros le dio notoriedad incluso fuera de España, con reproducciones en revistas internacionales. La exposición Manolete visto por Finezas también permitió recuperar otra vertiente de su producción. La coexistencia de esos trabajos con su archivo confederal revela cómo la trayectoria pública de un fotógrafo podía alejarse de las imágenes que conservaba escondidas.
La Biblioteca Valenciana incorporó el fondo en 1992 y comenzó a ponerlo a disposición del público mediante su biblioteca digital. En 2005, el libro Joaquín Sanchis «Finezas». Fotografía de guerra (Valencia, 1937-1938) reunió una selección y un estudio de su trabajo; editado por Pentagraf y la Biblioteca Valenciana, cuenta con 224 páginas. La identificación familiar de los negativos y su posterior catalogación fueron fundamentales para conservar nombres, lugares y fechas.
Una selección documental de sus fotografías
Mujeres Libres en un acto público. Serie O, negativos Fzas/81-84. Entre 1936 y 1939. Fotografía: Joaquín Sanchis Serrano «Finezas». Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu. Ver las fotografías en el archivo original.
Gentes del campo. Serie E, negativos Fzas/61-97. Fotografías del trabajo rural valenciano durante la guerra, incluidas escenas de cultivo, alimentación y reparación de infraestructuras. Fotografía: Finezas. Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu. Ver la serie fotográfica.
Arte y cultura entre los combatientes. Serie I, negativos Fzas/1-36. Reúne escenas de actividades artísticas y conmemoraciones, entre ellas la exposición del aniversario de julio de 1938 en los Viveros de València. Fotografía: Finezas. Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu. Ver las fotografías.
Bombardeos sobre València y sus poblados marítimos. Serie conservada en el Fondo Finezas. Fotografía: Finezas. Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu. Consultar la colección y localizar la serie.
La memoria obrera también se conserva en imágenes
Las fotografías de Finezas ofrecen una historia de la guerra menos concentrada en generales y batallas. En sus encuadres aparecen personas que fabricaban, cultivaban, curaban, organizaban y sobrevivían. Por eso su obra pertenece de lleno a la cultura obrera: registra no solo el conflicto armado, sino también las formas de solidaridad, representación y vida colectiva que hicieron posible la resistencia cotidiana. Conservar y describir estos negativos es también recuperar nombres y gestos que de otro modo habrían quedado fuera de la historia.
Arte fotográfico y documento social: dos valores inseparables
Finezas trabajaba para la prensa, no para una galería. Sus composiciones responden a la urgencia de informar, a la posibilidad de acercarse a una escena y a los cambios técnicos de los años treinta. El gran plano del campo, el retrato intimista, la vista frontal de un cartel y la fotografía de un discurso obedecen a necesidades distintas. Sin embargo, todos ellos conservan decisiones de encuadre, escala y ritmo que permiten estudiarlos también como obra artística.
La experiencia gráfica republicana estuvo marcada por fotomontajes, carteles de fuerte impacto y nuevas formas de impresión y circulación. Fotografiar una instalación propagandística no era solo copiar su mensaje: era dejar constancia de cómo el arte se integraba en las calles y alcanzaba a los vecinos. Del mismo modo, fotografiar un acto de Mujeres Libres ofrecía testimonio de una organización y, a la vez, registraba su puesta en escena, sus símbolos y su manera de ocupar el espacio público.
Las fotografías de trabajo rural aportan otro registro visual. Algunas tienen un fuerte sentido de la composición y de la luz, pero remiten a labores concretas: arar, preparar el terreno, reunir animales y trabajadores. Mirarlas con atención permite reconocer tecnologías y ritmos productivos que desaparecieron o cambiaron profundamente. Su valor no depende de convertirlas en estampas nostálgicas, sino de entenderlas como documentos de relaciones sociales y materiales.
Lo que el archivo muestra y también lo que calla
Esta selección de doce imágenes reúne signaturas E, H y O, pero no representa por sí sola toda la Valencia de la Guerra Civil. Hay decisiones del fotógrafo, encargos de sus publicaciones y límites en la conservación. No sabemos siempre la fecha exacta, el lugar o la identidad de las personas fotografiadas. Por eso las fichas archivísticas, los periódicos donde circularon y los testimonios escritos son imprescindibles para interpretar cada escena sin inventar detalles.
El hecho de que estos negativos hayan llegado hasta el presente también tiene una dimensión política: una parte de la memoria de la vida obrera, de la propaganda libertaria y de la participación pública de las mujeres sobrevivió a la derrota republicana. Hoy podemos estudiarla no como una ilustración decorativa, sino como una fuente histórica que requiere cuidado y espíritu crítico.
Nota editorial: las doce reproducciones de este reportaje proceden de la Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu, Fondo Finezas, facilitadas con autorización para su difusión y con la obligación de indicar su autoría. Las imágenes se presentan sin manipulación de contenido; los pies distinguen lo visible de las identificaciones recogidas en el catálogo.
Documentación
Biblioteca Valenciana Digital, catálogo de fotografías de Finezas; Fundación Anselmo Lorenzo, Archivo Fotográfico de la Guerra Civil; Joaquín Sanchis «Finezas». Fotografía de guerra (Valencia, 1937-1938), Pentagraf/Biblioteca Valenciana, 2005; Ferran Bono, «La guerra según Finezas», El País, 17 de abril de 2005. Las fotografías archivadas están sujetas a las condiciones de reutilización indicadas por la Biblioteca Valenciana; los enlaces conducen a los registros originales.
Investigaciones complementarias: Albert Girona Albuixech, «Imatge i compromís: la fotografia de guerra de Joaquín Sanchis “Finezas”», en Joaquín Sanchis Finezas. Fotografía de guerra (Valencia 1937-1938), 2005; Ferran Bono, «La guerra según Finezas», El País, 17 de abril de 2005; estudios de los cronistas oficiales sobre fotografía de prensa valenciana; fichas originales del Fondo Finezas, Biblioteca Valenciana Digital.

Realiza artículos de investigación y divulgación histórica en Sindicalismo.org, con especial atención al movimiento obrero y la memoria de las luchas sociales. Sus trabajos se apoyan en testimonios, documentación, archivo e historiografía para recuperar protagonistas de la historia social.
Ha sido miembro de JJ.LL, CNT- CGT, así como colaborador de radios libres, prensa confederal y ateneos.





