La huelga indefinida de la educación pública no universitaria de Madrid entra en noviembre sin un acuerdo que permita desconvocarla. El profesorado y las organizaciones convocantes reclaman a la Consejería de Educación que abra una negociación efectiva sobre las condiciones laborales y los recursos de los centros. Tras la suspensión de parte de los actos de protesta de la última semana de octubre por el luto tras el accidente ferroviario de Urda, el movimiento docente prepara la reanudación de las movilizaciones. Este lunes 2 de noviembre es festivo en la Comunidad de Madrid; los próximos paros parciales anunciados por CSIF son el martes 3 y el jueves 5.
Una huelga que comenzó el 14 de octubre
El conflicto arrancó formalmente el 14 de octubre, después de meses de reuniones, asambleas y reclamaciones del profesorado. La convocatoria indefinida está impulsada por un comité unitario en el que participan CCOO, CGT, CNT, Solidaridad Obrera, STEM y UGT, junto a colectivos como Menos Lectivas, Queremos FP y Educación Especial Digna. CSIF mantiene su propio calendario de movilizaciones y paros parciales.
El movimiento denuncia la falta de respuestas satisfactorias a una tabla reivindicativa debatida en asambleas. Entre las exigencias figuran la reducción de horas lectivas, la disminución de las ratios por aula, el refuerzo de la atención a la diversidad y de los equipos de orientación, la mejora de las instalaciones y una disminución de la burocracia que consume parte de la jornada docente. También se reclama una mejora salarial, que las plataformas han concretado en una subida de 600 euros mensuales.
Los convocantes sostienen que el deterioro de las condiciones de trabajo acaba afectando directamente a la calidad educativa. Un grupo demasiado numeroso o la falta de personal de apoyo no son únicamente cuestiones de organización interna: condicionan el tiempo disponible para atender al alumnado, preparar clases y acompañar a quienes necesitan más recursos.
La negociación, en el centro de las protestas
El comité de huelga reclama reunirse con la consejera Mercedes Zarzalejo y denuncia que no se ha abierto un proceso negociador que aborde el conjunto de reivindicaciones. El Gobierno autonómico, por su parte, ha cuestionado la motivación de las movilizaciones y sostiene su propia posición sobre las medidas educativas y salariales. Los sindicatos consideran que las decisiones ya adoptadas son insuficientes.
El 26 de octubre, durante una movilización de docentes en Madrid, centenares de personas ocuparon durante cerca de una hora la Gran Vía para reclamar negociación. La jornada terminó con momentos de tensión y cargas policiales. Las imágenes reflejaron una protesta que ya había salido de los centros educativos para hacerse visible en las calles de la capital.
La discusión sobre la huelga también incluye los servicios mínimos. Los convocantes han denunciado que las exigencias establecidas para mantener la actividad educativa pueden limitar de forma desproporcionada el derecho a parar. La Comunidad, como administración responsable, debe garantizar los servicios esenciales, pero las organizaciones sindicales defienden que esa obligación no puede utilizarse para neutralizar una convocatoria legal.
El calendario de noviembre: movilizaciones y paros parciales
El calendario inmediato combina la continuidad de la huelga indefinida convocada por el comité unitario con los paros parciales anunciados por CSIF. Este último sindicato tiene previstas jornadas para el 3 y 5 de noviembre, con franjas de 9:00 a 11:00 y de 17:00 a 19:00. También ha anunciado otros paros para el 11, 13, 16, 20, 24, 26 y 30 de noviembre. Las fechas pueden variar si se produce un acuerdo o una modificación formal de la convocatoria.
El comité unitario había suspendido los actos reivindicativos restantes del 28 al 30 de octubre como muestra de respeto y solidaridad con las víctimas del accidente ferroviario de Urda, en Toledo. Su intención es retomar las concentraciones y actividades públicas durante la semana del 2 de noviembre, aunque a primera hora de este lunes no se disponía de un calendario completo y confirmado de lugares y horarios de todas las acciones. No deben confundirse las fechas de los paros anunciados con convocatorias de manifestaciones cuyo recorrido todavía no se haya formalizado.
El apoyo de las familias y la comunidad educativa
La huelga ha buscado sumar a docentes, familias y alumnado bajo una reivindicación compartida: más medios para la escuela pública. En septiembre, antes del inicio del paro indefinido, miles de personas participaron en una manifestación en Madrid en defensa de la enseñanza pública. Desde entonces, el conflicto ha tenido concentraciones, asambleas y campañas para sostener económicamente las jornadas de huelga.
Las cajas de resistencia, los conciertos solidarios y las actividades de apoyo tienen una función práctica. Una huelga prolongada implica descuentos salariales y, para parte del profesorado, un coste difícil de asumir. La continuidad del paro depende tanto de la organización cotidiana como de la capacidad de abrir interlocución con la Consejería.
Qué está en juego
En la Comunidad de Madrid, la controversia sobre la enseñanza pública excede las nóminas y los horarios. El profesorado reclama plantillas suficientes para la educación especial, la Formación Profesional y las etapas obligatorias, instalaciones adecuadas y capacidad de atender las distintas necesidades del alumnado. Los sindicatos insisten en que la reducción de carga lectiva debe ir acompañada de contrataciones para evitar que el trabajo simplemente se desplace de unas personas a otras.
La nueva semana será una prueba para ambas partes. Las organizaciones convocantes quieren mantener la presión sin perder la participación de los centros. La administración tendrá que decidir si abre una negociación sobre las propuestas planteadas. Por ahora, el conflicto continúa abierto y el profesorado madrileño encara noviembre con el mismo mensaje con el que comenzó la huelga: sentarse a negociar las condiciones de la educación pública.





