Grecia se moviliza: huelga de repartidores y docentes y protestas estudiantiles contra la precariedad

Docentes y estudiantes marcharon el 21 de octubre en Atenas y otras ciudades griegas para exigir más financiación educativa, mejores salarios y respuestas a la crisis de vivienda.
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Grecia encadena dos jornadas de movilización laboral y educativa. Este jueves 22 de octubre los repartidores de plataformas digitales protagonizan un paro de cuatro horas en Atenas, después de que el día 21 miles de docentes y estudiantes salieran a las calles en más de 50 ciudades para reclamar mejores salarios, financiación de la enseñanza pública y medidas frente al encarecimiento de la vivienda.

Repartidores de plataformas: cuatro horas de huelga

El sector del reparto mediante aplicaciones ha convocado un paro de cuatro horas, con una protesta ante el Ministerio de Trabajo en Atenas. Los trabajadores denuncian la inseguridad en sus condiciones de empleo, la presión de las plataformas y los costes que recaen sobre quienes realizan las entregas. Las organizaciones participantes reclaman mejores remuneraciones y garantías efectivas de protección laboral.

La movilización coincide con el debate sobre cómo trasladar a la legislación nacional las nuevas normas europeas relativas al trabajo en plataformas, especialmente en materia de derechos laborales y clasificación de las relaciones de empleo. Para los sindicatos, el uso de una aplicación para organizar y controlar los encargos no debe suponer una reducción de derechos.

Más de 10.000 manifestantes en Atenas por la enseñanza pública

La víspera, el miércoles 21, más de 10.000 personas, según la Policía, se manifestaron en Atenas durante una jornada de protestas desarrollada también en decenas de localidades del país. La Federación de Docentes de Primaria (DOE) convocó una huelga de 24 horas, mientras el profesorado de secundaria y organizaciones de empleados públicos realizaron otros paros y acciones de apoyo. Estudiantes, familias y personal universitario participaron en las marchas.

Los convocantes exigen cubrir las vacantes docentes, invertir en mantenimiento de los centros y reducir las aulas masificadas. Reclaman, además, incrementos salariales: los representantes de primaria han planteado una subida del 20 % y ayudas para el alojamiento de docentes destinados lejos de su residencia habitual.

La precariedad de la vivienda ha marcado igualmente las movilizaciones. Estudiantes universitarios instalaron tiendas de campaña frente al Parlamento en la plaza Syntagma para visibilizar las dificultades de quienes deben alquilar una habitación para continuar sus estudios. Profesores que perciben menos de 1.000 euros netos al mes denuncian que los alquileres pueden absorber buena parte de sus ingresos.

El coste de la vida une conflictos diferentes

Las movilizaciones de repartidores y docentes responden a realidades laborales distintas, pero comparten una preocupación: la distancia entre ingresos y gastos básicos. Mientras los trabajadores de las plataformas reclaman estabilidad y seguridad, la comunidad educativa exige recursos públicos, personal suficiente y condiciones de vida que permitan estudiar y enseñar dignamente.

El Gobierno griego señala sus compromisos de inversión en alojamientos universitarios e infraestructuras educativas; los sindicatos consideran que siguen sin resolver las carencias de las plantillas ni la presión que la vivienda y los precios ejercen sobre los salarios. Las dos jornadas muestran que la movilización social en Grecia continúa más allá de un solo sector.

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