Por Mesa de Conflictos | Sindicalismo.org. Barcelona, 16 de octubre de 2026.
El Bloc Papallona, un edificio modernista situado en el número 20 de la calle Llançà, en la Esquerra de l’Eixample de Barcelona, ha abierto una nueva fase de su conflicto con la propiedad. Residentes de cuatro de los seis pisos que continúan habitados han anunciado una huelga de alquileres contra New Amsterdam Developers (NAD), el fondo de inversión neerlandés dueño de la finca. La protesta, organizada junto al Sindicat d’Habitatge Socialista de Catalunya (SHSC), pretende forzar una salida que garantice la permanencia de las familias y frene la transformación de las viviendas en habitaciones de alquiler.
Son 17 personas distribuidas en cuatro viviendas, según los datos difundidos por medios catalanes. La decisión consiste en suspender de forma colectiva el pago de las rentas cuando lleguen los próximos vencimientos, con la voluntad de sostener la medida mientras no exista una solución. No se trata de una huelga laboral ni de una paralización del edificio, sino de una acción de presión económica emprendida por quienes viven en él. Sus promotores asumen que el impago puede abrir un nuevo frente judicial, pero consideran que los intentos de negociación anteriores no han impedido la amenaza de perder sus casas.
De la compra del edificio en 2024 a la huelga de alquileres
La lucha vecinal comenzó a finales de 2024, cuando NAD adquirió el inmueble y los residentes denunciaron que no se les ofrecía renovar sus contratos en las condiciones existentes. El proyecto que atribuían a la propiedad pasaba por dividir viviendas para destinarlas a alquiler de habitaciones, mediante la empresa Enter Coliving. El edificio, conocido también como Casa Fajol, es reconocible por la gran mariposa de mosaico que remata su fachada, pero el conflicto no gira únicamente alrededor de su valor arquitectónico: quienes habitan dentro reivindican que un inmueble comprado como inversión sigue siendo, antes que nada, su hogar.
Durante estos dos años, los vecinos han impulsado movilizaciones, protestas contra los desahucios y acciones para frenar las obras. El sindicato sostiene que esa organización permitió detener actuaciones destinadas a fragmentar los pisos, impedir algunos desalojos y romper la relación comercial entre NAD y Enter Coliving. El fondo, mientras tanto, continúa siendo el propietario. Para las familias que permanecen, la sucesión de procedimientos y la falta de estabilidad contractual han convertido la incertidumbre en parte de la vida cotidiana.
Una de las caras visibles de la campaña es Anna Olestí, vecina del inmueble, abogada especializada en vivienda y portavoz del SHSC. En la comparecencia del 15 de octubre defendió que los residentes dejaran de financiar con sus mensualidades una operación inmobiliaria que, según el colectivo, persigue expulsarlos para obtener una rentabilidad mayor. La organización quiere extender la coordinación a otros bloques en manos del mismo fondo, aunque por ahora la medida confirmada afecta a las cuatro viviendas del Bloc Papallona.
Exigen la intervención municipal sin beneficios para el fondo
El sindicato plantea que el Ayuntamiento de Barcelona adquiera el edificio mediante una operación que denomina «a beneficio cero»: pagar a NAD el precio por el que compró la finca, sin añadir la plusvalía que los vecinos consideran vinculada a la especulación. No significa que soliciten una transferencia gratuita del inmueble ni que exista ya una expropiación acordada. Es una reivindicación cuya viabilidad jurídica y económica tendría que ser examinada por la administración.
Si la propiedad pasara a manos públicas, los vecinos piden contratos estables, alquileres que no superen el 30 % de sus ingresos y la puesta a disposición de los pisos vacíos para personas que necesiten vivienda. Con esas condiciones, explican, la operación dejaría de responder a las expectativas de rentabilidad del inversor y se orientaría a garantizar el derecho a permanecer en el barrio.
La posición municipal no coincide exactamente con la del sindicato. Fuentes del Ayuntamiento han explicado que ofrecieron una vía para renovar los contratos mediante la Bolsa de Vivienda de Alquiler de Barcelona, y que mantienen contacto con los residentes y una mediación vinculada a la Sindicatura de Greuges. Según esa versión municipal, NAD no ha aceptado negociar una salida para el Bloc Papallona. El distrito del Eixample también mantiene expedientes urbanísticos relacionados con obras realizadas en la finca. Por el momento, no se ha anunciado la expropiación que reclaman los inquilinos.
De la huelga de alquileres de 1931 a los conflictos de hoy
La fórmula elegida recupera una tradición de organización vecinal de Barcelona. En 1931, durante la crisis económica y la expansión de los barrios obreros, miles de familias protagonizaron una histórica huelga de alquileres para enfrentarse al coste de la vivienda. Aquella experiencia fue mucho más extensa y respondió a circunstancias diferentes, pero comparte con el conflicto actual la idea de que las personas inquilinas pueden organizarse colectivamente frente a relaciones de propiedad en las que suelen negociar por separado. Esa historia puede leerse en nuestro reportaje Barcelona, 1931: cuando 100.000 familias dejaron de pagar el alquiler.
Hoy, la huelga del Bloc Papallona coincide con nuevas movilizaciones por la vivienda y con los preparativos de la huelga general del 11 de noviembre. La discusión se ha trasladado de las asambleas de barrio a los centros de trabajo porque el alquiler condiciona directamente cuánto salario queda disponible para vivir. Para quienes cobran una nómina, una subida de la renta puede absorber de golpe cualquier mejora conseguida mediante la negociación colectiva. Sindicalismo.org dispone de una calculadora para comprobar qué porcentaje del salario se destina a la vivienda y de una guía sobre la huelga del 11-N.
La suspensión del pago del alquiler no concede por sí misma una protección jurídica equivalente al derecho de huelga laboral: los impagos pueden tener consecuencias contractuales y dar lugar a reclamaciones o procedimientos de desahucio. El SHSC presenta la medida como una decisión organizada y acompañada colectivamente, no como una solución individual sin riesgos.
El próximo movimiento dependerá tanto de la capacidad de resistencia de los vecinos como de la respuesta de NAD y del Ayuntamiento. Tras casi dos años de conflicto, las familias del Bloc Papallona insisten en que no quieren compensaciones por marcharse, sino la posibilidad de seguir viviendo en sus casas. La mariposa de la fachada seguirá siendo un símbolo del modernismo barcelonés; para quienes sostienen la protesta, también se ha convertido en el nombre de una lucha por permanecer en la ciudad.
Fotografía de archivo de la Casa Fajol (Bloc Papallona), tomada en enero de 2023. Imagen: Enric / Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 4.0; archivo original. No corresponde a la movilización del 15 de octubre de 2026.





