La plantilla de Iberdrola se movilizará todos los martes de octubre contra lo que ELA define como una política empresarial orientada a generar miedo y frenar la contestación interna. El sindicato denuncia que la compañía mantiene bloqueadas desde hace años reivindicaciones básicas de poder adquisitivo mientras refuerza su retribución al accionista y mantiene una fuerte senda de beneficios.
Beneficios arriba, salarios bloqueados
ELA sostiene que la plantilla lleva más de cinco años reclamando garantías salariales que permitan mantener el poder adquisitivo, con incrementos mínimos ligados al IPC. Según el sindicato, la negociación volvió a cerrarse sin acuerdo a finales de julio y la dirección mantiene una posición que considera insuficiente para firmar un convenio justo.
El contraste con las cifras empresariales es evidente. Iberdrola prevé distribuir cerca de 20.000 millones de euros en dividendos entre 2025 y 2028 y mantiene una política de retribución al accionista de entre el 65 % y el 75 % del beneficio neto atribuido. Mientras tanto, ELA denuncia que la plantilla sigue sin una garantía suficiente para recuperar lo perdido frente a la inflación.
ELA denuncia cartas y despidos para meter miedo
El sindicato acusa a la nueva dirección de Recursos Humanos de haber endurecido su actuación desde el final de la negociación. Entre las prácticas que denuncia figuran cartas remitidas a trabajadores por asistir a reuniones sindicales y despidos puntuales que, a juicio de ELA, transmiten un mensaje de presión al conjunto de la plantilla.
ELA cuestiona además el valor real de las cláusulas de garantía de empleo si la empresa puede aplicar despidos sin voluntad de preservar los puestos de trabajo. La organización sostiene que ningún trabajador debe quedar aislado ante medidas de presión y llama a responder de forma colectiva.
Quince minutos de concentración cada martes
La respuesta inmediata será una concentración de 15 minutos en la entrada de los centros de trabajo todos los martes de octubre, entre las 8:30 y las 8:45. El objetivo es visibilizar el conflicto y mantener la presión mientras no haya avances en salarios y condiciones laborales.
ELA deja abierta además la puerta a nuevas jornadas de huelga. Para el sindicato, la vía pasa por sumar a la plantilla y demostrar que los beneficios empresariales no pueden seguir creciendo a costa de una pérdida continuada de poder adquisitivo y de un clima de miedo en los centros de trabajo.
La riqueza la genera la plantilla
Iberdrola presume de crecimiento, inversión y fortaleza financiera. Pero detrás de cada cifra hay miles de trabajadores y trabajadoras que sostienen la actividad diaria de la compañía. La disputa abierta no es solo por una subida salarial: es también por quién se queda con el valor generado y por si una empresa en expansión puede seguir pidiendo moderación a quienes hacen posible sus resultados.
La plantilla ha empezado a responder con movilización. Si la dirección mantiene el bloqueo y la presión interna, ELA advierte de que el conflicto puede escalar. Porque una empresa que encuentra margen para aumentar dividendos también tiene margen para garantizar salarios y condiciones dignas.





