La acampada de Sol plantea avanzar hacia una huelga general por la vivienda

TEXTO:FONDO:

La acampada de la Puerta del Sol ha decidido continuar y ampliar la movilización por el derecho a la vivienda. La primera gran asamblea celebrada en la plaza este 29 de septiembre reunió a cientos de personas y terminó con un grito repetido entre los asistentes: «¡Huelga general!». El Sindicato de Inquilinas considera que el conflicto abierto tras el desahucio de Maricarmen ha superado ya el caso particular de la vecina madrileña y plantea extender la organización a barrios, ciudades y centros de trabajo.

De Maricarmen a un conflicto más amplio

La movilización comenzó el 26 de septiembre, después del desahucio de Maricarmen, de 87 años. El acuerdo alcanzado posteriormente con Urbagestión permitirá que vuelva a la vivienda de la calle Alcalde Sainz de Baranda en la que residía desde 1956. Para las organizaciones que mantienen la protesta, conseguir su regreso supone una victoria, pero no una razón para desmontar la acampada. «Esto ya va más allá de Maricarmen o un decreto» fue una de las ideas centrales expresadas durante la asamblea.

El Sindicato de Inquilinas pretende utilizar la movilización para poner sobre la mesa situaciones mucho más habituales y menos visibles: personas obligadas a abandonar sus casas por incrementos del alquiler, finalizaciones de contrato o condiciones económicas imposibles de asumir. La organización define estas situaciones como una forma de «desahucio invisible», aunque no exista una orden judicial ni agentes ejecutando un lanzamiento.

Sol empieza a organizarse como una pequeña ciudad

La asamblea comenzó alrededor de las 18.30 horas, junto al Oso y el Madroño. Durante los días anteriores, los propios participantes habían comenzado a organizar el espacio y a bautizar distintas zonas de la acampada. Han aparecido nombres como Calle de la Rabia, Calle de la República o Plaza Huelga General, además de referencias a Maricarmen y al 26 de septiembre, fecha de inicio de las protestas.

Junto a las tiendas se han establecido espacios colectivos y un reparto de tareas para mantener la protesta. La intención expresada en la asamblea es evitar que Sol se convierta únicamente en un punto de concentración y conseguir que la organización se reproduzca en barrios y otras ciudades.

«Es punto y seguido»

Valeria Racu, portavoz del Sindicato de Inquilinas, defendió ante la asamblea que la solución alcanzada para Maricarmen no puede interpretarse como el final del conflicto. La organización considera que la presión ejercida durante estos días demuestra la capacidad de una movilización sostenida para intervenir en problemas concretos.

El planteamiento expuesto en Sol pasa ahora por construir organizaciones estables, extender las movilizaciones territorialmente, mantener los conflictos de vivienda en el centro del debate público y establecer alianzas con organizaciones sociales y sindicales. La preocupación de los convocantes es que la movilización pierda fuerza si permanece exclusivamente concentrada en la plaza madrileña.

Dos decretos y una votación en el Congreso

La protesta coincide con la negociación política de nuevas medidas sobre vivienda. El 29 de septiembre, el Consejo de Ministros aprobó dos decretos que deberán pasar por el Congreso. El Ejecutivo pretende que la Cámara los someta a votación en un pleno extraordinario este viernes.

El Sindicato de Inquilinas ha criticado que las medidas inicialmente agrupadas alrededor del denominado «decreto Maricarmen» hayan terminado divididas en dos textos. La organización considera que separar las medidas introduce nuevamente los cálculos parlamentarios y aumenta la posibilidad de que una parte pueda ser aprobada mientras otra queda bloqueada.

Por esa razón, los convocantes han anunciado que la movilización continuará independientemente del resultado de la votación del viernes.

La huelga general entra en el debate

El momento más significativo de la asamblea llegó cuando numerosos asistentes comenzaron a corear «¡Huelga general!». El Sindicato de Inquilinas ha recogido públicamente esa propuesta y afirma que ya ha mantenido conversaciones con direcciones sindicales para plantear la posibilidad de avanzar hacia una movilización laboral vinculada al problema de la vivienda.

Por el momento no existe una convocatoria formal ni una fecha para una huelga general. Se trata de una propuesta surgida de la movilización que necesitaría concretarse y contar con organizaciones sindicales capaces de trasladarla a los centros de trabajo.

La propuesta introduce, sin embargo, una cuestión que desde hace años aparece cada vez con más fuerza: la relación entre salario y vivienda. Para buena parte de las personas asalariadas, el alquiler se ha convertido en uno de los principales gastos mensuales. Desde la acampada se plantea que reclamar mejores salarios sin abordar simultáneamente el coste de la vivienda deja una parte fundamental del problema fuera de la negociación.

Nuevas movilizaciones este fin de semana

El siguiente paso ya tiene fecha. El Sindicato de Inquilinas ha anunciado manifestaciones durante el próximo fin de semana en Madrid y diferentes ciudades del Estado, algunas el sábado y otras el domingo. Las protestas se mantendrán independientemente de lo que suceda en el Congreso.

Entre las reivindicaciones planteadas aparecen la estabilidad de los contratos, la reducción de los alquileres y mayores límites a la especulación inmobiliaria. La organización pretende que la movilización que comenzó alrededor de Maricarmen continúe alrededor de miles de situaciones similares.

De la plaza a los centros de trabajo

La posibilidad de una huelga general abre una nueva etapa. Hasta ahora, el centro del conflicto estaba situado fundamentalmente en las calles, los desahucios y las organizaciones de inquilinos. Una convocatoria laboral supondría intentar trasladar la protesta desde las viviendas y las plazas hasta los centros de trabajo.

Todavía queda por conocer qué sindicatos respaldarían una iniciativa de estas características, cuáles serían las reivindicaciones concretas y cómo podría articularse legal y sindicalmente. Pero la propuesta ya está encima de la mesa.

La acampada comenzó defendiendo a una mujer de 87 años que acababa de perder su casa. Cuatro días después, Maricarmen tiene un acuerdo para regresar a ella y las tiendas continúan en Sol.

La reivindicación ya no es únicamente que Maricarmen vuelva a casa. La pregunta que plantea ahora la acampada es cómo convertir aquella victoria concreta en una movilización colectiva capaz de intervenir sobre el precio de la vivienda, los alquileres y las condiciones de vida de la clase trabajadora.

Descubre más desde Sindicalismo.org

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde Sindicalismo.org

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo