La conflictividad laboral ha aumentado durante el primer semestre de 2026, especialmente en distintos servicios públicos. Las jornadas no trabajadas por huelga reflejan la intensidad de los paros, aunque por sí solas no permiten conocer sus resultados.
En solo medio año de aumento en la conflictividad laboral, el número de días no trabajados supera lo registrado en años completos que, hasta ahora, batían récords. El año con más jornadas no trabajadas hasta ahora había sido 2012, con 758.866 días; seguido de 2025, cuando se registraron 693.698. Un dato que será mayor a finales de año al faltar todavía seis meses para que este finalice y que se enmarca, además, en un otoño en el que los sindicatos activarán sus fondos para cubrir los días de huelga de sus afiliados y en el que ya hay programados una serie de paros.
En comparación con 2025, al tener en cuenta también solo los meses de enero a junio, las jornadas perdidas se han multiplicado por tres. También lo han hecho los participantes en estas. El único otro año en el que aumentó la conflictividad laboral a una tasa similar fue 2021, después de la pandemia, cuando las jornadas de huelga se multiplicaron por 2 tras caer en un año marcado por el confinamiento.
Entre las CCAA con más huelgas destacan Galicia, la Comunidad Valenciana, Aragón o Cataluña, donde estos conflictos se han multiplicado por 11. Algo que se explica, principalmente, por las huelgas en educación, que concentran el 40% de los días no trabajados, seguido de las actividades sanitarias, con un 33%.
Los datos muestran que el aumento no se distribuye por igual entre territorios ni actividades. La intensidad de los paros depende de conflictos concretos y de los calendarios de negociación de cada sector.
El repunte de la conflictividad se ha dejado notar especialmente en la sanidad y la educación. Los médicos han protagonizado varias jornadas de huelga a nivel nacional desde febrero, con paros semanales en distintos meses para reclamar un estatuto propio y mejoras en sus condiciones laborales. En educación, las movilizaciones se han concentrado especialmente en Cataluña y la Comunidad Valenciana, donde se han producido huelgas prolongadas durante el curso, a las que se han sumado los paros en la educación infantil de Madrid. De hecho, entre enero y mayo la sanidad y la educación ya concentraban buena parte del incremento: las jornadas perdidas en la primera pasaron de 13.900 a unas 285.000 y también aumentaron con fuerza en la segunda.





