El Sector Federal Ferroviario de CGT (SFF-CGT) ha reclamado este jueves una investigación rigurosa y completa del accidente ferroviario de Urda (Toledo) y ha rechazado que se señale públicamente a un trabajador del Centro de Regulación y Control (CRC) de Atocha antes de conocer todas las circunstancias del siniestro. La organización sindical cuestiona las declaraciones del ministro de Transportes, Óscar Puente, y advierte de que atribuir responsabilidades de manera anticipada a una persona puede ocultar fallos de carácter técnico, organizativo y preventivo.
El pronunciamiento llega mientras avanzan las investigaciones sobre la colisión del 28 de octubre entre un tren de Renfe y otro de Iryo en la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía. Las pesquisas examinan la caída del sistema de señalización LZB, las instrucciones transmitidas desde el centro de control, los registros de circulación y las comunicaciones con los trenes. Aunque distintas informaciones apuntan a posibles errores en la gestión de la incidencia, las causas y responsabilidades no han quedado establecidas definitivamente.
Investigar toda la cadena, no solo la última orden
Para SFF-CGT, la actuación de cualquier profesional durante una emergencia debe analizarse, pero nunca de forma aislada. Es imprescindible reconstruir qué información estaba disponible en cada momento, qué protocolos eran aplicables, qué sistemas de respaldo funcionaban, qué medios tenía el personal y en qué condiciones trabajaba. El sindicato insiste en que un accidente de esta magnitud no puede explicarse buscando únicamente al último eslabón de una cadena de decisiones.
El centro de control de Atocha regula circulaciones en tiempo real, en un entorno donde pueden coincidir averías, incidencias técnicas, trabajos en la infraestructura y trenes de distintos operadores. La carga de responsabilidad aumenta cuando un sistema automático falla y se hace necesario gestionar el tráfico mediante procedimientos alternativos. En esas situaciones, la formación práctica, la experiencia y el tiempo disponible para decidir son cuestiones directamente vinculadas a la seguridad.
Representantes del personal ferroviario han señalado también la presión creciente sobre los centros de control, con un tráfico cada vez más complejo y plantillas que, según sus denuncias, no siempre se han ampliado al mismo ritmo. Son circunstancias que deberán contrastarse en la investigación y que no permiten, por sí solas, determinar la causa concreta del accidente.
CGT ya había reclamado pausas y límites a la actividad continuada
El sindicato recuerda que en mayo presentó una propuesta de modificación del Real Decreto 929/2020, que regula aspectos de la seguridad operacional y las condiciones del personal ferroviario. Su planteamiento buscaba fijar límites claros a la actividad continuada de control de tráfico, asegurar descansos efectivos y regular los tiempos de incorporación y relevo en el servicio.
La propuesta incluía asimismo el tratamiento específico de la nocturnidad, los turnos, la carga mental y la atención a situaciones de circulación degradada. La reivindicación adquiere especial relevancia después de un accidente en el que los investigadores deberán determinar cómo se gestionó un fallo de señalización y qué margen de actuación tenían las personas responsables del tráfico ferroviario.
La difusión de los audios abre otra controversia
Otro de los reproches del SFF-CGT se refiere a la divulgación de grabaciones y conversaciones del personal del CRC mientras continúa la investigación. El sindicato sostiene que la publicación fragmentaria de comunicaciones técnicas, sin disponer todavía del conjunto de registros y pruebas, puede someter a trabajadores concretos a un juicio público prematuro.
La organización recuerda que tras el accidente de Adamuz ya pidió a Adif una investigación interna sobre el origen de filtraciones y la revisión de los mecanismos de custodia, trazabilidad y acceso a las grabaciones. Según denuncia, esa petición seguía sin respuesta cuando se produjo el nuevo siniestro. Por ello reclama a Adif que garantice la protección de su plantilla y la integridad de los materiales que deben examinar las autoridades investigadoras.
Una seguridad ferroviaria que no puede fragmentarse
En el fondo de la controversia está el modelo de prevención del sector. SFF-CGT considera que infraestructura, circulación, trenes, mantenimiento, organización de los servicios y condiciones laborales forman parte de un único sistema de seguridad. Separar esas actividades al analizar un accidente puede dejar fuera problemas de coordinación o debilidades que solo se entienden al reconstruir su funcionamiento conjunto.
La investigación judicial y la técnica deberán determinar los hechos sin anticipar culpabilidades. Mientras tanto, el sindicato reclama que la respuesta institucional no se reduzca a identificar una posible equivocación individual, sino que permita comprobar si se habían previsto adecuadamente las averías, si los recursos humanos eran suficientes y si existían procedimientos y medios apropiados para gestionar una situación excepcional.
El SFF-CGT ha trasladado su solidaridad a las víctimas, a sus familias y a las personas heridas, y ha reconocido el trabajo de los equipos de emergencia y del personal ferroviario. Para la organización, esclarecer lo ocurrido y exigir las responsabilidades que correspondan es compatible con rechazar el señalamiento anticipado de cualquier trabajador. La prioridad, insiste, debe ser conocer todas las causas y evitar otra tragedia.




