1.300€ al mes, infradotación y contratos de 3 meses frente a los incendios: forestales de Aragón hacia la huelga indefinida el 18 de agosto

TEXTO:FONDO:

Los bomberos y bomberas forestales se han movilizado este lunes en Zaragoza y preparan una huelga indefinida desde el 18 de agosto. Denuncian falta de personal y medios, jornadas interminables y descansos incumplidos. Un nuevo conflicto que se suma a las luchas protagonizadas por trabajadores de la educación y la sanidad públicas aragonesas.

Los bomberos y bomberas forestales de Aragón han vuelto a decir basta. Este lunes alrededor de un centenar de trabajadores del operativo INFOAR se han concentrado ante la Consejería de Medio Ambiente en Zaragoza para reclamar unas condiciones laborales dignas y denunciar la falta de personal y medios con la que afrontan los incendios.

La movilización es la antesala de la huelga indefinida convocada a partir del próximo 18 de agosto por la mayoría del Comité Intercentros de la empresa pública SARGA, ante la ausencia de soluciones por parte de la empresa y del Gobierno de Aragón.

Los motivos de la huelga dibujan una situación que los trabajadores llevan tiempo denunciando. Jornadas que pueden superar ampliamente las doce horas, incumplimientos de los descansos, accidentes relacionados con el agotamiento y una plantilla insuficiente para garantizar los relevos necesarios. El operativo cuenta actualmente con alrededor de 800 bomberos forestales y sus representantes calculan que serían necesarias entre 150 y 200 incorporaciones más.

Los sindicatos han denunciado además graves deficiencias en las condiciones en las que se desarrollan las intervenciones: problemas de avituallamiento durante jornadas de doce horas de intenso trabajo físico, equipos de protección contaminados por los productos de la combustión que no son limpiados diariamente, problemas con las botas de extinción o falta de asistencia sanitaria preventiva en determinadas intervenciones.

No son problemas nuevos ni excepcionales. La plantilla que lleva años reclamando reconocimiento profesional, estabilidad, medios y unas condiciones laborales acordes con el trabajo que realiza. Y la necesidad de reforzar estos servicios será cada vez mayor. El calentamiento global está creando las condiciones para temporadas de incendios más largas y episodios extremos más frecuentes. Frente a esta realidad, mantener un operativo insuficiente y sostenido mediante el sobreesfuerzo de sus trabajadores no es solamente una política laboral irresponsable: es hipotecar la capacidad futura de proteger el territorio.

Alfombra roja para las empresas, precariedad para los servicios públicos

Bomberos forestales, profesores o sanitarios protagonizan conflictos diferentes y tienen reivindicaciones propias. Pero todos chocan contra una misma política: cuando quienes reclaman recursos son los trabajadores que sostienen servicios esenciales, aparecen los límites presupuestarios, las negociaciones interminables y las promesas de futuras mejoras.

El trato que reciben los bomberos forestales contrasta con las facilidades que las administraciones aragonesas ofrecen cuando quienes llaman a la puerta son grandes empresas, los centros de datos o la industria de la guerra del hub militar. Las administraciones compiten por ofrecer las mejores condiciones posibles y llenar de millones sus bolsillos.

Es necesario abordar las causas estructurales: revertir las privatizaciones del servicio, reforzar las plantillas públicas, redirigir parte del gasto militar hacia la prevención, la gestión forestal y la protección civil y establecer mecanismos de control democrático con participación de los trabajadores y de las comunidades afectadas.

Unificar las luchas para cambiar las prioridades

Los bomberos forestales no son el primer sector que durante los últimos meses ha tenido que movilizarse para reclamar recursos y condiciones dignas. Este mismo año Aragón ha vivido una importante huelga educativa, con miles de docentes, estudiantes y familias en las calles contra el deterioro de la educación pública, la falta de plantillas y recursos y el avance de la concertación.

También diferentes colectivos de la sanidad pública aragonesa han protagonizado movilizaciones y huelgas por sus condiciones laborales, el reconocimiento profesional, las plantillas y el deterioro de los servicios.

La huelga educativa, las movilizaciones en la sanidad o el conflicto abierto ahora por los bomberos forestales han demostrado la disposición de diferentes sectores a defender sus condiciones laborales y los servicios públicos. Pero mientras estas luchas permanezcan aisladas unas de otras, el Gobierno de Aragón puede intentar desgastarlas, negociar sector por sector y esperar a que cada conflicto termine antes de afrontar el siguiente.

Frente a esta estrategia, sería necesario avanzar hacia la coordinación de los trabajadores de los diferentes sectores en lucha, impulsando asambleas en los centros de trabajo, encuentros entre sectores y un plan de lucha común decidido desde abajo.

Porque las reivindicaciones inmediatas son distintas, pero existe una batalla compartida: decidir si los enormes recursos disponibles se ponen al servicio de garantizar educación, sanidad, prevención de incendios y condiciones laborales dignas o continúan subordinándose a los intereses de las grandes empresas.

La emergencia climática hace todavía más urgente esta discusión. Los incendios forestales no van a esperar a que las administraciones consideren que existe un momento presupuestario adecuado para contratar más trabajadores. Las condiciones que favorecen grandes incendios serán cada vez más frecuentes y quienes estarán en primera línea serán precisamente los trabajadores que hoy denuncian precariedad.

El Gobierno de Aragón ha mostrado su “perplejidad” ante la convocatoria de huelga de los bomberos forestales. Pero quienes llevan años reclamando mejores condiciones tienen motivos de sobra para estar perplejos ante la sorpresa del Ejecutivo. Este lunes, frente a la Consejería de Medio Ambiente, una de las consignas volvía a resumir el conflicto: “Menos consejeros, más bomberos”.

Si el Gobierno de Azcón mantiene su negativa a dar una solución real a sus reivindicaciones, el próximo 18 de agosto los trabajadores tienen previsto convertir esa consigna en una huelga indefinida. Y ante unos veranos que cada vez exigirán más de quienes defienden nuestros montes, garantizar plantillas suficientes, medios adecuados y condiciones laborales dignas no debería depender de su sacrificio.

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