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Los trabajadores no manuales en un mundo laboral cambiante

El brote de la COVID-19 está cambiando la forma en que trabajamos y los trabajadores no manuales se han visto particularmente afectados. Para ellos, el futuro del trabajo ya ha llegado y los sindicatos tienen que afrontar los cambios.

“A medida que las industrias se automatizan cada vez más, cada vez habrá más trabajadores no manuales. La transformación tecnológica está difuminando las fronteras entre los trabajadores manuales y no manuales. Con la Industria 4.0 y la expansión del teletrabajo o el trabajo en línea, el trabajo no manual corre el riesgo de volverse cada vez más estresante: sin una división clara entre el trabajo y el tiempo libre, con un cambio rápido de las competencias necesarias y una presión constante para readaptarse”.

“Los sindicatos deben organizar y satisfacer las necesidades de todos los trabajadores, así como regular las nuevas formas de trabajo”,

expresó Atle Høie, secretario general adjunto de IndustriALL.

La pandemia también ha provocado un aumento del desempleo entre los trabajadores no manuales. En India, estos trabajadores experimentaron la mayor pérdida de empleo. En Suecia, el sindicato Unionen informó acerca de un aumento del desempleo entre los consultores y los trabajadores de las pequeñas empresas. La CGC-CFE advirtió un mayor número de despidos entre sus miembros. Los trabajadores subcontratados se ven más afectados, ya que para las pequeñas y medianas empresas es difícil soportar la recesión económica. La situación puede empeorar el próximo año y no está claro cómo será el empleo para estos trabajadores.

Según el Foro Económico Mundial, a principios de 2020, menos del cinco por ciento trabajaba de forma remota. Hoy en día, más de la mitad de los trabajadores altamente calificados practican el teletrabajo, y este sistema tan extendido puede llegar a convertirse en algo permanente. Según el informe, el 84 por ciento de los empleadores están preparados para digitalizar rápidamente los procesos de trabajo, lo que implica un incremento significativo del trabajo a distancia, con el potencial de implementar esta modalidad en el 44 por ciento de su personal.

Según encuestas realizadas por empleadores y sindicatos entre los trabajadores que han estado trabajando desde casa desde el brote de la pandemia, las personas consultadas estarían interesadas en continuar teletrabajando varios días a la semana, con la autonomía y la flexibilidad como los principales motivos mencionados.

Algunos problemas que surgieron con la implementación tan rápida del teletrabajo a gran escala en marzo de este año, tales como la falta de material adecuado en cuanto a tecnologías de la información (TI) y un entorno ergonómico laboral deficiente, pusieron de manifiesto la necesidad de una planificación y regulación adecuadas. 

La Guía jurídica de la CSI sobre el teletrabajo resume las nuevas preocupaciones que deben afrontarse, que incluyen los problemas ergonómicos; la aparición de riesgos de salud y seguridad de carácter psicosocial asociados al aislamiento de los colegas; las cuestiones relacionadas con la privacidad de los trabajadores, debido a la mayor capacidad de los empleadores para utilizar vigilancia electrónica; la limitación de las perspectivas profesionales de los trabajadores, en particular de las mujeres; el riesgo asociado de violencia doméstica; el límite difuso entre la vida laboral y familiar y el correspondiente aumento del estrés, sobre todo para las trabajadoras; y el acceso limitado de los servicios de inspección del trabajo, lo que dificulta la aplicación de la legislación laborales.

Los sindicatos deben negociar nuevos convenios urgentemente para regular el teletrabajo. Se han negociado nuevas leyes y acuerdos con respecto a este tema. La OIT publicó una Guía práctica sobre el teletrabajo durante la pandemia y después de ella. Algunos sindicatos, como Unite en el Reino Unido, han desarrollado directrices y convenios modelo.

Los sindicatos también tendrán que adaptarse a estas nuevas condiciones laborales. ¿Cómo hacen los sindicatos para cumplir con su tarea cuando los trabajadores trabajan a distancia? ¿Cómo garantizar que el trabajo a distancia no sea una excusa para trasladar el trabajo a países donde no se respetan los derechos laborales?

La crisis actual, junto con las nuevas tecnologías, ha provocado que las empresas reconsideren las modalidades de trabajo y puede contribuir a un aumento del trabajo colaborativo en línea entre los trabajadores no manuales. El trabajo colaborativo en línea (crowdwork), surgido a principios de la década de 2000, consiste en una tercerización del trabajo a un gran grupo de trabajadores, conectados en línea y geográficamente dispersos, por medio de plataformas digitales que brindan la infraestructura técnica para que los solicitantes publiquen tareas para los potenciales trabajadores.

Además de conectar a los clientes y los trabajadores, las plataformas también manejan la contratación, el registro del tiempo, el monitoreo, la facturación y la resolución de conflictos, lo que permite que la totalidad de la relación se lleve a cabo a distancia. Los trabajos varían desde la programación informática sofisticada, el análisis de datos y el diseño gráfico hasta microtareas relativamente sencillas de naturaleza administrativa. 

Es difícil obtener datos sobre el alcance del trabajo colaborativo, pero según la OIT el mercado laboral en línea creció un 25,5 por ciento entre julio de 2016 y junio de 2017.

La mayoría de los empleadores se encuentran en países de ingresos altos, mientras que la mayoría de los trabajadores residen en países de ingresos medios y bajos. La mayor parte de la demanda laboral en línea, el 41 por ciento, proviene de empleadores con sede en Estados Unidos.

La pandemia ha demostrado el potencial de una fuerza laboral digital. Las empresas ahora pueden favorecer a los contratistas en línea remotos contratados a través de plataformas basadas en la web sobre los contratistas en el lugar contratados a través de agencias de personal convencionales. Por ejemplo, para la instalación de TI y el mantenimiento de herramientas digitales, si las grandes empresas tienen proveedores de tercerización de servicios de TI existentes, las pequeñas y medianas empresas pueden estar recurriendo a plataformas laborales en línea para cubrir estas necesidades.

Los trabajadores recurren al trabajo colaborativo en busca de más flexibilidad y autonomía, ingresos extras, o simplemente porque no pueden encontrar un trabajo tradicional. Las ventajas asociadas al trabajo colaborativo no deben ocultar la precariedad e inseguridad de esta forma de empleo, así como la escasa o inexistente protección social. Además, esta modalidad de trabajo puede exacerbar las inequidades de género.

La mayor parte del trabajo colaborativo no está sujeto a regulaciones laborales, por lo que los trabajadores tienen poco control sobre cuándo tendrán trabajo o sus condiciones laborales. También tienen opciones limitadas de recursos en casos de trato injusto.

Los afiliados de IndustriALL están defendiendo los derechos de los trabajadores de plataformas y la modalidad colaborativa y tomando medidas para mejorar las condiciones laborales en varios países. En 2015, los sindicatos lanzaron FairCrowdWork.org, donde se recopila información de trabajadores y sindicatos con respecto al trabajo colaborativo, el trabajo basado en aplicaciones y otras actividades laborales llevadas a cabo en plataformas. El sitio ofrece calificaciones de las condiciones de trabajo en diferentes plataformas laborales en línea según encuestas realizadas a trabajadores. Se trata de un proyecto conjunto de la Cámara de Trabajo de Austria, la Confederación de Sindicatos de Austria y Unionen.

En 2017, IG Metall, las plataformas participantes y la Asociación Alemana de Externalización de Tareas establecieron una oficina de defensoría para hacer cumplir un Código de Conducta y resolver conflictos entre los trabajadores y estas plataformas. Esta oficina de defensoría, a cargo de IG Metall, resuelve cualquier conflicto.

“Si queremos sindicalizar a más trabajadores no manuales y adaptar y dar un marco legal al futuro del trabajo, los sindicatos deben tomar medidas innovadoras para responder a sus necesidades y preocupaciones”,

declaró Atle Høie.

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