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Vertical, amarillo y de ultraderecha, así es el nuevo sindicato de VOX

Con sede provisional en el barrio de salamanca, uno de los más ricos de España, desembarca lo que será el proyecto de sindicato del partido Ultra Vox, aunque su estreno en sociedad lo harán públicamente el lunes 14 de septiembre.

Bajo el nombre de “Sindicato Solidaridad” ¿SS? o Solidaridad a secas, aunque en realidad, su nombre es bastante más largo: Sindicato para la Defensa de la Solidaridad con los Trabajadores de España. Sus siglas resultan impronunciables (SPDSTE), por lo que los responsables de Solidaridad Obrera  (SO), un sindicato anarcosindicalista inscrito hace ya tres décadas, temen que se haga llamar Solidaridad, como ya le denominaron los dirigentes nacionales de Vox, y estudian acudir a los tribunales para impugnarlo.

El sindicato Solidaridad Obrera (SO) acusan a Vox de “querer entrar en el universo laboral mediante una operación que consiste en tratar de colonizar el nombre de una organización sindical ya existente, … para tratar de generar confusión entre los trabajadores y trabajadoras”.

El anunciado sindicato de Abascal conecta con rasgos de los históricos “Sindicatos Libres”, el alicaído “nacionalsindicalismo” y el pujante corporativismo sectorial

Los estatutos del nuevo sindicato son un calco de los de Vox, aunque aún más piramidales: ignora la existencia de las comunidades autónomas y diseña una estructura jerárquica, en cuyo vértice se sitúa el secretario general. Sus poderes son casi omnímodos: elegido por un periodo de cuatro años, prorrogables sin límite, es el encargado de aprobar la creación de secciones sindicales, asociaciones provinciales y sectoriales, preside la asamblea general y nombra incluso a los miembros del comité de garantías, que se encarga de zanjar los conflictos internos. La disidencia en su seno se vuelve así imposible.

De la importancia que la flamante organización sindical otorga a sus finanzas da cuenta el hecho de que el secretario general y el tesorero sean los únicos cargos elegidos por la asamblea de afiliados, aunque al segundo lo propone el primero.

Cuando anunció su creación, el pasado 4 de julio, Abascal aseguró que el nuevo sindicato sería “sufragado por sus afiliados” y no se alimentaría “del trabajo de todos los españoles como hacen los sindicatos actuales”. Si se refería a que no recibiría subvenciones públicas, no es eso lo que dicen sus estatutos. La organización promete sufragarse con las cuotas de sus afiliados, pero también con “donaciones, subvenciones y aportaciones”; así como con “cualquier otro recurso que pueda obtener, de conformidad con los preceptos legales”. Es decir, que no renuncia a recibir subvenciones. También Vox empezó criticando las ayudas públicas a los partidos políticos, pero no ha renunciado a ellas cuando ha tenido posibilidad de cobrarlas.

La lucha sindical está en las antípodas de la cultura política de Vox. El programa económico ultraliberal con el que se presentó a las elecciones generales de abril del año pasado abogaba por recortar el derecho de huelga, prohibir los piquetes informativos fuera de los centros laborales y garantizar el derecho a trabajar de quienes no quisieran sumarse al paro. Además, acababa con la negociación colectiva, razón de ser de los sindicatos, al proponer que los trabajadores pudieran descolgarse de los convenios y pactar individualmente con los empresarios condiciones laborales por debajo de las acordadas para su sector o empresa.

Imagen en redes sociales del nuevo sindicato de Vox

El sindicato de Vox, ya ha abierto su espacio en redes en agosto con más de 20 mil seguidores, sus primeros contactos para la creación del mismo, han sido con trabajadores de la seguridad privada y funcionarios de prisiones, además del apoyo estricto “A los trabajadores del Ejército y de la Policía Nacional”.

Los falangistas se apresuran a proteger su espacio sindical marginal subrayando el carácter ultraliberal de Vox”: “Proponen el despido por baja médica”

El anuncio de Vox ha sacudido este mundillo del sindicalismo falangista. Falange Española de las JONS ha lanzado incluso un comunicado que marca terreno [ver aquí]. “Desde la primitiva Central Obrera Nacional Sindicalista a la actual Unión Nacional de Trabajadores, los sindicatos falangistas se han distinguido siempre por su combatividad reivindicativa. Una combatividad que contrasta con el pactismo y la traición a los trabajadores de los sindicatos de izquierda integrados en el régimen del 78, UGT y CCOO principalmente, que por activa o pasiva han ido dando por buena cada reforma laboral en la que los trabajadores han ido perdiendo derechos en las últimas décadas”, señala el comunicado, que añade: “No sabemos aún cuáles serán las notas definitorias de la organización de trabajadores que impulsará Vox. Pero sí conocemos las propuestas en materia laboral del partido que lidera Abascal: abaratamiento del despido, eliminación de la negociación colectiva, reducción del Salario Mínimo Interprofesional, legalidad del despido por baja médica…”. Información recogida por InfoLibre.

El partido combina los ataques sin cuartel a CCOO y UGT, a los que califica como “vendidos”, “traidores” y “subvencionados”, con el apoyo a Jusapol

El partido de Abascal ha traslado a la Comisión de Reconstrucción su rechazo a la “lucha de clases” que, a su juicio, promueve el Gobierno. Es un mantra. “A la izquierda nunca le ha gustado la nación, sino la lucha de clases”, afirmó Abascal en mayo. Los trabajadores están “hartos” de los centrales “socialistas y comunistas corruptas” al servicio de los “poderosos”.

Las críticas a CCOO y UGT también son continuas en el partido de Abascal. Jorge Buxadé, el dirigente que hasta la fecha ha dado más pistas sobre la futura organizaciones, asegura que “los sindicatos de clase, clásicos”, están “al servicio de la izquierda”. Para Buxadé, de trayectoria falangista y seguidor de José Antonio, los sindicatos de clase son unos “vendidos” que “olvidan los derechos de los trabajadores dedicándose a cuestiones harteras”. 

El partido de Abascal también mantiene reuniones con CSIF, al que en absoluto encuadra entre los sindicatos “vendidos”, pero con el que no exhibe la cercanía de Jusapol. CSIF tiene rasgos que pueden ser la actualización del sindicalismo corporativo, actualmente en auge, lo que constituye un referente de interés para entender cuál puede ser la vía de acceso de Vox al mundo sindical.

A juicio de Iago Moreno, sociólogo especialista en comunicación política, la incursión de Vox en el sindicalismo responde a la necesidad de ampliar su radio de acción. “CCOO es, por ejemplo, la mayor organización social del país. Sólo ellos y la guardia civil tienen una sede en cada comarca del territorio español. No sirve de nada tomar las redes sociales e incendiar las instituciones a golpe de hipérbole si no tienes ningún plan para afrontar el hecho de que UGT y CCOO suman más de un millón de afiliados y están presentes en todos los sectores de la economía”.

En la historia de nuestro país hay muchas más respuestas, básicamente porque la disputa del sindicalismo siempre ha sido una tentación de la ultraderecha. Los colores de la mismísima bandera de falange los eligió Giménez Caballero como una provocación a los de la CNT“. Ahora bien, a pesar de que puedan “jalear” ideas nacionalisindicalistas, a juicio de Moreno “los jefes de Vox no podrían permitirse tener un sindicato que no fuese vertical y defendiese el fundamentalismo de mercado”.

“Ese anuncio tiene poco futuro. Creo. También Podemos decidió en su día crear un sindicato, y luego, el asunto quedó en el olvido”, apunta Manuel de la Rocha Rubí, miembro de UGT y del PSOE desde 1972, ex diputado socialista, profesor de Filosofía del Derecho.

El político y sindicalista recuerda lo obvio, a veces tan necesario. “Un sindicato aglutina a los trabajadores para defender sus intereses frente a los patronos o empresarios. Aquí ya hay sindicatos de derechas, en la función pública, en la enseñanza privada y en otros sectores productivos. Una organización sindical tiene que tener afiliados, presentarse a unas elecciones y ganarlas. Este otoño, las cosas se van a poner durísimas por la crisis y el fin de los ERTE, pero la gente se movilizará y apoyará más a los sindicatos de extrema izquierda, Co.bas o CGT (herederos de la CNT), que a uno de extrema derecha”.

Fuentes:

El sindicato de Vox retoma la convulsa tradición derechista de agitación obrera contra la “lucha de clases” InfoLibre.es

Raquel, líder del sindicato de Vox: una mecánica amante de las saetas que pasó por Podemos Elespañol.com

-‘Solidaridad’, el nuevo sindicato apoyado por Vox, desembarca en las redes sociales Cope.es

Los sindicatos mayoritarios de España hablan sobre Solidaridad, la fuerza sindical patrocinada por Vox: “Nos parece un anacronismo” Elplural.com

La primera demanda contra el sindicato de Vox por vulnerar el derecho a la libertad sindical Publico.es

Vox estrena su nuevo sindicato en el barrio de Salamanca Elpais.com

El sindicato “independiente” de Vox exhibe lazos con la familia Le Pen Economiadigital.es

El sindicato probeta de Vox Nuevatribuna.es

Gabriel Ariza también gestiona la página web de Solidaridad, el sindicato vinculado a Vox

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