Inquilinas, Justicia Alimentaria y FACUA llaman a una huelga de compras cada miércoles hasta el 11-N

La campaña propone no comprar en grandes superficies los miércoles 28 de octubre y 4 de noviembre, como antesala de la huelga general del 11 de noviembre por la vivienda y el coste de la vida.
TEXTO:FONDO:

La Confederación de Sindicatos de Inquilinas, Justicia Alimentaria y FACUA impulsan una huelga de compras en grandes superficies todos los miércoles hasta la huelga general del próximo 11 de noviembre. La iniciativa busca trasladar a los supermercados y a los hábitos de consumo la protesta contra el encarecimiento de los alimentos, los alquileres y los suministros básicos.

La campaña, anunciada este martes 27 de octubre, propone no realizar compras en grandes superficies los miércoles previos al paro general. La primera jornada será mañana, 28 de octubre, y la siguiente, el 4 de noviembre. El 11 de noviembre la convocatoria se integrará en la huelga general de 24 horas por el derecho a la vivienda y contra la carestía de la vida.

Las organizaciones promotoras plantean la abstención de compras como una forma de presión económica que permita participar también a personas que no pueden secundar un paro laboral convencional. La propuesta parte de una preocupación cada vez más extendida: para numerosas familias, trabajar y cobrar un salario ya no garantiza poder pagar el alquiler, llenar la cesta de la compra y afrontar los recibos.

Dejar de comprar para hacer visible el malestar

La llamada a vaciar de compras los grandes establecimientos pretende poner el foco en el poder que concentran las principales empresas de distribución y en la diferencia entre los beneficios empresariales y el presupuesto de los hogares. Justicia Alimentaria ha denunciado en otras ocasiones el funcionamiento de la cadena agroalimentaria y la presión sobre productores y consumidores.

El objetivo no es una huelga de las plantillas de supermercados, sino una acción de consumo impulsada desde la ciudadanía. Esa distinción resulta importante: la iniciativa se dirige a las decisiones de compra de los clientes y no supone una convocatoria laboral específica para los trabajadores de estas empresas.

FACUA ya había llamado a una huelga de compras durante las 24 horas del 11 de noviembre, animando a no adquirir productos ni contratar servicios, a evitar repostajes y a aplazar nuevas contrataciones de suministros. La nueva propuesta amplía la protesta a los miércoles anteriores y pone el acento en las grandes superficies comerciales.

La vivienda y los salarios, en el centro del 11-N

La huelga general del 11 de noviembre fue acordada por una amplia representación sindical, entre ella CGT, CNT, Co.bas, Solidaridad Obrera, Confederación Intersindical, CCOO, UGT y la Confederación de Sindicatos de Inquilinas. Las organizaciones registraron formalmente la convocatoria ante el Ministerio de Trabajo el 19 de octubre.

La movilización combina demandas laborales —salarios suficientes, reducción de la jornada y lucha contra la precariedad— con la exigencia de una vivienda digna y asequible. La subida de los alquileres y de los gastos esenciales ha convertido el coste de la vida en un conflicto que atraviesa tanto los centros de trabajo como los barrios.

La huelga de compras añade una herramienta de participación a ese proceso. Sus promotores buscan que la protesta no se limite al 11 de noviembre y que en los días previos se mantenga la presión social sobre los precios, los márgenes empresariales y el acceso a bienes básicos.

El alcance de estas jornadas dependerá de la respuesta de los consumidores y de su capacidad para organizarse colectivamente. Lo que ya refleja la convocatoria es la ampliación del conflicto: no se discute únicamente cuánto se cobra por trabajar, sino cuánto cuesta vivir después de cobrar.