La huelga general convocada para el próximo 11 de noviembre en Catalunya tendrá una dimensión generacional destacada. Cerca de un millón de jóvenes catalanes en activo podrán ejercer su derecho a huelga en una convocatoria general unitaria de los sindicatos, según los datos de la Encuesta de Población Activa difundidos por CGT Catalunya. La organización señala que no se producía una convocatoria de estas características, respaldada conjuntamente por el sindicalismo, desde 2012.
«La juventud se rebela por toda Europa porque no quiere quedarse sin futuro. El día 11 también veremos nuestras calles llenas de jóvenes que no se rinden», afirma Montse Sánchez, secretaria general de CGT Catalunya. La dirigente sostiene que la situación de buena parte de la juventud trabajadora ha llegado a un límite, marcado por la dificultad para acceder a una vivienda y por unos salarios que no crecen al mismo ritmo que los gastos cotidianos.
Los datos de emancipación son uno de los argumentos centrales de la convocatoria. Según las cifras del Consejo de la Juventud de España recogidas por el sindicato, solo el 17 % de las personas menores de 30 años en Catalunya vive de forma independiente. CGT Catalunya cita también un informe del Banco de España según el cual el alquiler en Barcelona absorbe, de media, el 47 % de los ingresos de una persona joven que busca vivienda en el mercado actual.
El encarecimiento residencial obliga a prolongar la convivencia familiar, compartir piso durante años o trasladarse lejos del lugar de trabajo y del entorno social. La organización recuerda, además, que según Eurostat casi una de cada seis personas jóvenes en el conjunto del Estado vive en hogares con condiciones de hacinamiento. A la presión de los alquileres se suman los gastos de alimentación, energía y transporte, que reducen la renta disponible de quienes comienzan su vida laboral.
CGT Catalunya reclama ampliar el parque de vivienda pública y asequible, garantizar alquileres estables y adoptar medidas contra la especulación inmobiliaria. También propone que la negociación colectiva incorpore instrumentos de apoyo al acceso a la vivienda, como complementos, avales y ayudas para pagar el alquiler, y que los salarios se actualicen de acuerdo con el IPC y tengan en cuenta el coste real de residir en cada territorio.
El sindicato destaca que muchos de los jóvenes llamados al paro del 11-N ya participaron en las huelgas feministas del 8 de marzo, en la movilización del 3 de octubre contra la represión o en protestas de solidaridad con Palestina. La diferencia, explica, es el carácter unitario que atribuye a esta huelga general por la vivienda y los salarios.
La jornada del 11 de noviembre pretende trasladar estas reivindicaciones a los centros de trabajo y a las calles. Para CGT Catalunya, la participación juvenil será una de las claves de una convocatoria que vincula el derecho a la vivienda con las condiciones salariales y la posibilidad de desarrollar un proyecto de vida independiente.





