Galgos y Podencos

Antonio Pérez Collado reflexiona sobre el XX Congreso de la CGT, las divisiones internas y el trabajo de los sindicatos y su militancia.
TEXTO:FONDO:

No pintaba muy bien el XX Congreso de la CGT tras cuatro años de desencuentros, expulsiones y pelas internas. Pero a pesar de ese hándicap los sindicatos, su militancia, han seguido trabajando y respaldando este proyecto confederal, prueba de ello son el aumento en afiliación y representación en varios territorios y sectores, la participación y el éxito en numerosos conflictos laborales, la implicación en las luchas de los movimientos sociales, etc. No hace falta ser un lince para imaginar que ese protagonismo y el crecimiento de la organización hubieran sido mayores sin esas luchas intestinas por controlar el sindicato, algo en lo que insistimos no es posible en nuestra casa ni nos interesa a nadie por nuestra aquilatada trayectoria anarcosindicalista.

Por Antonio Pérez Collado.

Supondría un trabajo enorme determinar por qué unos sindicatos (o los pocos militantes que toman los acuerdos) se alinean con una posición o con la contraria: manías personales, venganzas pírricas, intereses políticos, egos desbordados o vete tú a saber qué inconfesable razón. El caso es que la CGT salió quebrada en dos mitades en el XIX congreso (Zaragoza, 2022) y ha repetido resultado en el XX (Parla, 2026).

Si en cuatro años no se han cosido y cicatrizado las heridas es, indudablemente, porque no se han hecho los esfuerzos necesarios y adecuados para ir recomponiendo la organización en base al respeto y el compañerismo de los que tanto presumimos. El SP nombrado en Zaragoza debió poner más empeño en conciliar posturas y emplearse menos en buscar ardides o retorcer los estatutos para favorecer a una de las dos corrientes o alianzas circunstanciales.

Adjudicar al bando contrario la triste realidad de liberaciones más largas de lo recomendable, de personalidades y personajes que se eternizan en cargos orgánicos y de acuerdos que se toman de aquella manera y solo se cumplen si nos gustan, no es justo ni objetivo ya que llevamos años conociendo nombres y casos de ambas facciones.

Las imágenes y crónicas que nos han llegado del congreso de Parla son como para intentar olvidarlas cuanto antes. Lamentablemente no parece que ese vaya a ser el caso; pese a los resultados de las votaciones, que significaron la desaprobación de la gestión de la mayoría de cargos del SP saliente y la elección por un escaso margen del nuevo equipo de gestión -no de un Comité Ejecutivo ni nada por el estilo-, vemos que se sigue en las mismas y podemos tener otro cuatrienio de desavenencias, nuevas rencillas y purgas, impugnaciones de secretariados y listas en centros de trabajo, denuncias y zancadillas a nuestra propia acción sindical, etc.

Y es que cuando aún no se han acabado los ecos del griterío y los insultos en el salón del XX Congreso y sus alrededores, recibimos el nuevo ejemplar digital del periódico Rojo y Negro (octubre, 2026) en el que el editorial y las seis páginas siguientes se utilizan para arrimar el ascua a la sardina parcialmente ganadora en Parla y a poner como hoja de perejil a los perdedores. En prosa y en verso. Ni ni una duda en el beligerante mensaje, ni una disculpa por los indiscutibles errores cometidos, ni una palabra conciliadora…nada. Parece obvio recordar a estas alturas que el RyN y el resto de medios confederales pertenecen al conjunto de la afiliación, no exclusivamente al 52%.

Quisiera esperar (y creo que lo voy a hacer) que la militancia de la CGT demuestre tener más generosidad, más espíritu crítico, más actitud libertaria que quienes deberían dar ejemplo de esos valores. Todavía me quedan ilusiones para ver a nuestra militancia trabajando en sus secciones sindicales, en sus barrios, en los movimientos sociales, creando potentes secciones en sus centro de trabajo, abriendo nuevos locales y, sobre todo, demostrando que la CGT es un proyecto con futuro.

Por mucho que nos recuerden y amplifiquen las cosas que nos separan de los otros y las otras, lo cierto es que tenemos un único reto: estar presentes y muy activos en todas las luchas que se avecinan; y no son pocas. En lo más inmediato nos espera la manifestación en defensa del sistema público de pensione del 24 de octubre en Madrid y la Huelga General del 11 de noviembre. Pero también hay nuevas elecciones sindicales (entre septiembre de 2026 y diciembre de 2027), se acerca la negociación de muchos convenios, sigue lucha contra las privatizaciones de sanidad, enseñanza, servicios sociales y un sinfín de compromisos con la clase trabajadora a la que aspiramos a unir en nuestro sueño de libertad.

Tomás de Iriarte ya explicó -mucho mejor de lo que yo pudiera hacerlo- qué suele ocurrir cuando se pierde un tiempo precioso en discusiones tontas e inoportunas. Lo hizo en la fábula donde dos conejos son cazados por los perros que los perseguían mientras aquellos estaban enzarzados en una discusión sobre si sus atacantes eran galgos o podencos.

Antonio Pérez Collado

Nacido en tierras de Cuenca, bastante tiempo antes de que el destape y el rock and roll trajeran algo de alegría a este país de penitencias y saetas, ha vivido y trabajado (que no es lo mismo) en Valencia durante los últimos cuarenta y tantos años.