Las plantillas de conservas vegetales están llamadas a parar durante 48 horas este 7 y 8 de octubre después de que la negociación del convenio colectivo siga sin acuerdo. La huelga da continuidad al paro del 25 de septiembre, que tuvo un seguimiento especialmente alto en algunas de las principales zonas productoras.
Dos días de huelga por un convenio bloqueado
CCOO de Industria y UGT-FICA mantienen la convocatoria para este miércoles y jueves tras varios meses de negociación sin avances suficientes. Los sindicatos denuncian que el convenio sigue anclado en salarios bajos, jornadas exigentes y una regulación que no refleja la realidad actual del sector.
La primera jornada de huelga, celebrada el 25 de septiembre, paralizó buena parte de la actividad. En algunas zonas industriales el seguimiento superó ampliamente la mayoría de las plantillas, y los sindicatos advirtieron entonces de que, si la patronal no modificaba su posición, los paros se repetirían en octubre.
Salarios, jornada y protección durante las bajas
Entre las principales reivindicaciones aparecen una mejora salarial real, una jornada más razonable, una actualización de las categorías profesionales y mejores garantías para quienes sufren accidentes o enfermedades. También se reclama avanzar en igualdad y adaptar el convenio a un sector con una elevada presencia de mujeres y de contratos fijos discontinuos.
Una de las diferencias abiertas afecta al complemento salarial durante las bajas. La patronal relaciona esta cuestión con el aumento del absentismo, mientras que los sindicatos consideran que la protección de la salud y de los ingresos no puede convertirse en una variable de ajuste de la negociación.
La patronal rechaza las acusaciones de inmovilismo
La representación empresarial sostiene que sí ha planteado mejoras y que la negociación debe tener en cuenta la situación de las pequeñas y medianas empresas, la temporalidad de la producción y las dificultades propias de una actividad muy dependiente de las campañas agrícolas.
Los sindicatos, sin embargo, mantienen que después de meses de reuniones las propuestas continúan lejos de garantizar un convenio digno para un sector que consideran entre los más precarios de la industria alimentaria.
La presión vuelve a las fábricas
Con los paros del 7 y 8 de octubre, las plantillas buscan aumentar la presión sobre la patronal y forzar un movimiento en la mesa negociadora. En La Rioja, Navarra y el País Valencià, donde la industria conservera tiene un peso importante, la huelga puede volver a tener una incidencia notable.
El conflicto entra así en una nueva fase: después de una primera jornada con una respuesta elevada, las trabajadoras y trabajadores vuelven a parar durante dos días consecutivos. El mensaje sindical es claro: sin mejoras reales en salarios, jornada y condiciones de trabajo, el convenio seguirá teniendo conflicto.





