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EEUU: Este Primero de Mayo debemos recordar cómo los inmigrantes construyeron el movimiento obrero

Nuestros sindicatos tienen el poder de desafiar el sistema de redadas, deportaciones e intimidación que mantiene a los trabajadores inmigrantes en situación de vulnerabilidad. Este Primero de Mayo y más allá, podemos escribir un nuevo capítulo en la historia de la lucha de clases en Estados Unidos.

Este Primero de Mayo llega en un contexto en el que trabajadores de todo el país han estado enfrentando los ataques de Trump contra la estabilidad económica y los derechos democráticos básicos. Algunos de los ataques más duros han sido dirigidos contra las comunidades inmigrantes y contra quienes se solidarizan con ellas. La lucha por los derechos de los inmigrantes no puede separarse de la lucha por un movimiento obrero fuerte en Estados Unidos.

Desde sus inicios, los inmigrantes han sido fundamentales para el movimiento obrero estadounidense. Aquellos provenientes del sur y el este de Europa, marcados por las convulsiones del siglo XVIII, trajeron consigo experiencias de organización de la clase trabajadora.

En la década de 1930, el movimiento del CIO estuvo profundamente influido por trabajadores inmigrantes y socialistas que lucharon contra el racismo y el nativismo dentro del propio movimiento obrero. Las mujeres inmigrantes vincularon la lucha por los derechos de las mujeres con la lucha por los derechos laborales.

Los capítulos más importantes de la historia del movimiento obrero, incluidas las huelgas que marcaron su desarrollo, han tenido a los inmigrantes en primera línea. La lucha por los derechos de la clase trabajadora está, y siempre ha estado, estrechamente ligada a los derechos de los inmigrantes. En vísperas del Primero de Mayo, recordamos algunos de estos ejemplos históricos.

Huelga de la Triangle Shirtwaist Company, 1909
Más de 20.000 trabajadoras de la confección en Nueva York, afiliadas a la International Ladies’ Garment Workers’ Union (ILGWU), se declararon en huelga contra la empresa Triangle Shirtwaist. Fue la mayor huelga de mujeres en la historia de Estados Unidos. Cerca del 90% eran inmigrantes judías de Europa del Este, que durante 11 semanas lucharon por jornadas laborales más cortas y tiempo libre remunerado. Esta huelga fue clave para fortalecer la ILGWU, que desempeñó un papel esencial en la organización de la clase trabajadora a comienzos del siglo XX.

Huelga de Pressed Steel Car Company, 1909
Ese mismo año, en McKees Rocks, Pensilvania, cerca de 8.000 trabajadores inmigrantes no sindicalizados de 16 países distintos iniciaron una huelga en solidaridad con tres compañeros despedidos, exigiendo su reincorporación y mejores salarios. La dirección llamó a la policía, que asesinó a un huelguista. Cinco mil trabajadores participaron en su funeral. Finalmente, lograron un aumento salarial del 10% y la readmisión de los despedidos.

Huelga de “Pan y Rosas”, 1912
En Lawrence, Massachusetts, más de 20.000 trabajadores textiles inmigrantes, en su mayoría mujeres, abandonaron sus puestos tras una reducción salarial de 32 centavos. Procedentes de decenas de países y hablantes de más de 30 idiomas, sostuvieron la huelga durante casi 10 semanas. Inspirada en el poema de James Oppenheim, esta protesta fue conocida como la huelga de “Pan y Rosas”, simbolizando la lucha tanto por condiciones dignas de vida (pan) como por dignidad y calidad de vida (rosas).

Gran Huelga del Acero, 1919
Casi 350.000 trabajadores del acero se declararon en huelga en todo el Medio Oeste exigiendo mejores salarios y condiciones laborales. Inmigrantes checos y polacos desempeñaron un papel clave en la organización, distribuyendo propaganda y comunicándose en varios idiomas. Los empresarios y la prensa lanzaron fuertes campañas anticomunistas contra los huelguistas inmigrantes. Por su parte, la AFL abandonó en gran medida a estos trabajadores, priorizando a los nacidos en el país, lo que debilitó la huelga.

Las Tres Grandes Huelgas, 1934
Los trabajadores inmigrantes fueron fundamentales en las huelgas de Toledo, San Francisco y Minneapolis en 1934. En estas luchas, que impulsaron el sindicalismo industrial, los trabajadores superaron divisiones raciales y étnicas para fortalecerse colectivamente. Esta unidad desde abajo contrastó con el enfoque excluyente de la AFL y tuvo una influencia decisiva en el posterior desarrollo del CIO.

Huelga de las descascaradoras de nuez, 1938
Más de 12.000 trabajadoras en San Antonio, Texas —en su mayoría mujeres inmigrantes de México y Centroamérica— se declararon en huelga. Trabajaban 10 horas diarias, siete días a la semana, por apenas 2 dólares semanales. Tras tres meses de lucha, consiguieron mejores salarios y el reconocimiento de su sindicato: International Pecan Shellers Union No. 172.

Primero de Mayo de 2026
Frente a los ataques actuales contra los inmigrantes, el movimiento obrero —construido en gran medida por ellos— debe asumir esta lucha. Nuestros sindicatos tienen la capacidad de enfrentar el sistema de redadas, deportaciones e intimidación que mantiene a los trabajadores inmigrantes en situación de vulnerabilidad.

Cuando se niegan derechos a los inmigrantes, los empleadores utilizan esa vulnerabilidad para reducir salarios y dividir a la clase trabajadora. La lucha por los derechos de los inmigrantes está íntimamente ligada al derecho a organizarnos. Los sindicatos deben movilizar todos sus recursos para defender los derechos sociales y civiles plenos de todos los inmigrantes, incluido el derecho a la ciudadanía.

Este Primero de Mayo y en adelante, podemos escribir un nuevo capítulo en la historia de la lucha de clases en Estados Unidos. ¡Debemos exigir y luchar por plenos derechos para todos los inmigrantes!

Charlotte White and Julia Wallace

Charlotte is a teacher and childcare worker from Minneapolis.

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