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La deslocalización golpea en El Bierzo: 250 trabajadores recolocados en Francia y 351 despedidos de su fábrica de palas eólicas

La plantilla de LM Wind Power vota a favor del preacuerdo alcanzado entre sindicatos y empresa. Ocho paros y constantes concentraciones han conseguido arrancar algunos beneficios no contemplados al principio en el ERE propuesto por la compañía.

Todo empezó un 6 de julio, a las puertas de las vacaciones de verano. La fábrica de palas eólicas LM Wind Power de Ponferrada planteó un ERE que, en un primer momento, afectaría a 393 personas.

A pesar de que la propia empresa afirma a los sindicatos ser la planta más productiva de Europa, los representantes de los trabajadores piensan que detrás de este movimiento puede estar la deslocalización de la producción.

Tras intensas jornadas de negociación y movilización popular, el sábado 14 de agosto los empleados votaron a favor del preacuerdo alcanzado con la empresa: el despido colectivo afectará a 351 personas con importantes mejoras en sus indemnizaciones, y se añaden notables prestaciones económicas a las casi 250 personas que podrán ser recolocadas en otro centro de trabajo de la misma compañía en Francia.

Desde el 14 de julio, las comisiones negociadoras conformadas por los sindicatos presentes en el comité de empresa, CCOO, USO, CGT y UGT, se pusieron manos a la obra. “La negociación ha sido muy larga, dura e intensa. Llegamos a agotar el periodo de consultas. La última reunión la tuvimos que prolongar varias veces una vez cumplido el plazo. Estuvimos el pasado jueves desde las 10 de la mañana hasta las 9:30 horas del día siguiente en un edificio de la Junta de Castilla y León para llegar al preacuerdo”, afirma Gabriel Garnelo, presidente del comité de empresa, de USO, y uno de los representantes que ha formado parte de la comisión negociadora. Finalmente, el documento fue votado por 846 empleados, el 79,5% de la plantilla. De ellas, 720, el 85,1% del total, votaron a favor. Frente a ellas, 126 noes, el 14,9% del total.

Él mismo denuncia la actitud “completamente inmovilista” por parte de LM Wind Power. Ejemplo de ello es que desde USO presentaron diferentes herramientas para que las medidas no fueran tan traumáticas, como un primer plan de prejubilaciones a partir de los 52 años, y después, de los 55. La empresa no lo aceptó.

Por otra parte, el Ministerio de Industria y la Junta de Castilla y León también hicieron lo posible por evitar el despido colectivo: ofrecieron convertir el ERE en ERTE cubriendo todos los gastos que supusiese para la empresa, lo que facilitaba que no hubiera salidas definitivas. La empresa, otra vez, no lo aceptó.

No aceptar despidos injustificados

LM Wind Power, perteneciente al gigante estadounidense General Electric, dio por finalizado el periodo de consultas tres días antes de que terminara el plazo legal al no llegar a un acuerdo, agrega Garnelo: “Hemos tenido ocho reuniones con ellos y ha tenido que ser en la última, convocada por la Administración, cuando después de casi 24 horas ininterrumpidas de negociación llegamos al preacuerdo”.

Lo importante de dicho preacuerdo, según este sindicalista de USO, es que tanto la Junta de Castilla y León como el Ministerio de Industria firman como garantes de la viabilidad y permanencia de la planta en Ponferrada.

CGT ha sido el único sindicato que no lo ha rubricado: “Aunque en el preacuerdo se avanza mucho en algunas cuestiones, nosotros tenemos dos líneas rojas, más allá de no aceptar despidos injustificados en la planta más rentable de Europa y la que más produce de toda la compañía. Por un lado, encontrar alguna fórmula para que los despidos no fueran obligatorios, como prejubilaciones o despidos voluntarios, pero la empresa no valoró esta posibilidad. Por otra parte, que la compañía garantizara de forma clara y expresa que la planta seguirá funcionando”, explica.

Alejandro López, delegado sindical en el comité de empresa por CGT. Según expresa este sindicalista, la empresa no les ha facilitado ningún dato que les lleve a pensar que la deslocalización total no se llevará a cabo.

Solidaridad obrera y disturbios

La comarca del Bierzo, azotada continuamente por la desindustrialización, se ha echado a la calle para defender a estos trabajadores. Los ecos de los combativos mineros que plantaron cara a sus despidos en la misma zona hace algunos años se han vuelto a escuchar en la solidaridad que la sociedad ha brindado a la plantilla de LM Wind Power.

“Aquí todos sabemos que si te quedas sin trabajo, no solo afecta al obrero, sino a familias enteras. Es una comarca claramente denostada, machacada sistemáticamente, así que es normal que la solidaridad haya sido significativa”, explicita Granelo. De esta forma, trabajadores de otras fábricas les han acompañado en los diferentes piquetes, concentraciones y manifestaciones que han realizado, todas pacíficas excepto en una ocasión.

Ocurrió en la penúltima reunión entre representantes sindicales y empresa. La compañía, tras no llegar a un acuerdo, dio por finalizado el periodo de consultas pese a que el plazo todavía seguía abierto.

“Siempre convocábamos una concentración en la puerta del lugar en donde nos reuníamos. Cuando los compañeros conocieron la noticia de que la empresa se negaba a negociar más, sí que es verdad que se caldeó un poco el ambiente. La cosa fue a más cuando un pequeño grupo organizado ajeno a la plantilla empezó a cometer actos violentos, y los antidisturbios tuvieron que intervenir“, relata el presidente del comité de empresa.

La huelga ha sido otra de las medidas de presión que ha ejercido la plantilla, compuesta hasta este momento por unos 1.063 trabajadores. “Nuestras previsiones fueron erróneas porque los paros los ha seguido el cien por cien de los operarios durante las ocho jornadas de huelga que hemos convocado. Ha sido una implicación que nunca nos imaginamos los más optimistas, y eso me hace estar muy orgulloso de mis compañeros”, incide López, el sindicalista de CGT.

El pasado se repite

Muchos trabajadores de LM Wind Power de Ponferrada ya vieron algo parecido hace una década. “Pensamos que quieren deslocalizar la producción porque, en base a la documentación aportada por la compañía, todo esto nos recuerda a lo vivido en 2011, cuando iniciaron un expediente de cierre total de la planta que conseguimos revertir”, introduce la cuestión Garnelo.

Y le sigue López: “En 2009 éramos unos 1.300 trabajadores y en 2011, cuando conseguimos que no se cerrara, nos quedamos unos 150. Durante un par de años o tres solo hicimos trabajos residuales y algún pedido mínimo. Tras un encargo de General Electric que funcionó muy bien, la planta volvió a despegar hasta llegar a los niveles de hoy. Nosotros tenemos todo aquello en la retina, y sin garantías de mantenimiento del empleo no íbamos a firmar este preacuerdo”.

Uno de los argumentos que ha esgrimido la compañía para reducir la plantilla de su planta de Ponferrada se basa en que, según sus predicciones, el mercado eólico terrestre de Estados Unidos descenderá, y a ese país van destinadas el 80% de las palas que fabrican.

“Es el único que va a caer, eh, qué casualidad. En Europa prevén que se mantendrá, en Asia va a crecer, al igual que en Sudamérica y Oriente Medio, además de que aumentará el mercado eólico marino. Además, el modelo que hacemos nosotros lo hacen más fábricas también, pero parece que a ellas no les afecta esta bajada de la demanda“, reflexiona López.

Así pues, el sindicalista de CGT señala que esta deslocalización que están llevando a cabo encuentra su razón de ser en la no rentabilidad de la planta de la misma firma en Francia. “Quieren seguir manteniendo las subvenciones del Gobierno francés y para eso tienen que ser rentables. Por otra parte, en Francia fabrican un modelo de palas para el mercado marino y parece que a futuros es uno de los modelos más importantes”, concluye el cegetista.

Fuente Publico.es