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Los trabajadores del metal luchan en Vigo por un convenio justo y contra la burocracia sindical

Alrededor de mil personas se manifestaron el 3 Junio en Vigo en defensa de un convenio justo para los trabajadores del metal, después de la firma de un preacuerdo por parte de CC.OO y UGT con la patronal que produjo la desconvocatoria de una huelga ya anunciada para el mes de Mayo.

La manifestación transcurrió desde la Plaza de España por Gran Vía y Urzaiz hasta la sede de la Xunta de Galicia en Vigo, en el puerto. En todo momento el espíritu fue combativo; se encendieron bengalas y se hizo ver clara la voluntad de los trabajadores del sector de seguir luchando después de la traición de la burocracia sindical de los sindicatos mayoritarios. Se gritaron consignas como “Vulcano non se vende, Barreras solución”, “Unha soa clase, unha soa loita” o “Paz social, traizón sindical”, así como consignas de apoyo a los trabajadores del Corte Inglés, que están sufriendo un ERE, cuando la manifestación pasaba por el Corte Inglés de Gran Vía.
La manifestación recibió el apoyo directo de sindicatos minoritarios como CGT y CUT, asociaciones como MODEPEM, así como sindicalistas combativos del astillero Navantia de Ferrol. Así como de los trabajadores de Airbus Puerto Real en la bahía de Cádiz, en lucha contra el cierre de la fábrica, que mandaron un vídeo de apoyo a los trabajadores de Vigo.

Las movilizaciones habían comenzado el 1º de Mayo, donde una concentración de la Plataforma de Traballadores/as do Metal se plantó delante de las manifestación de los sindicatos de CC.OO y UGT, así como de la de la CIG, para denunciar la firma del preacuerdo por parte de los primeros, así como la falta de suficiente compromiso por parte de la CIG, que al considerar que la huelga “perdería fuerza” también desconvocó la huelga que se había anunciado para presionar por un mejor Convenio del Metal de Pontevedra.

Gracias a la presión de esta plataforma, fundada por obreros auto-organizados afiliados a distintos sindicatos (entre los que se encuentran algunos delegados) o no afiliados, la CIG se vio obligada a convocaron una huelga de 4 horas el 12 de Mayo. En esa ocasión la CIG convocó en solitario, no llegando a las 500 personas, sobre todo del aparato, mientras que la Plataforma de Traballadores/as do Metal tuvo un peso similar pero principalmente de trabajadores del sector. En todo momento se nota que esta unión de trabajadores hace una crítica permanente a la burocracia sindical y pelea por la unidad de la clase obrera, incluso buscando alianzas con otros sectores obreros en lucha, como los jubilados.

El acuerdo firmado por CC.OO y UGT implicaría la eliminación del plus de eventualidad, que supone más de 90 euros al mes, y que conquistó con una dura lucha, que tuvo entre otras acciones un encierro de 10 días en el edificio de la Xunta de Vigo. Además, esto dio pie a jugadas sucias de la patronal que 5 días antes de haberse firmado el convenio ya estaban cambiando los contratos por obra que incluían plus de eventualidad por otros que no lo incluyen, para no tener que pagar la eventualidad a la finalización del contrato.

Esto se da en un contexto de reducción de la carga de trabajo, hasta el punto que hay empresas cerca de la quiebra como Barreras, Vulcano o Metalships, a lo que se une la represión sindical y la explotación laboral en las fábricas, una fuerte precariedad sufrida durante la última década, con una gran cantidad de trabajadores en paro y con pocas expectativas de poder volver. En los últimos 10 años se destruyeron alrededor de 2500 empleos, la mitad de los que había en el sector. Todo esto con la complicidad del gobierno gallego y del Estado español.

Sin embargo, las perspectivas de estos trabajadores auto-organizados superan a las de la burocracia sindical y los principales grupos de la izquierda con representación parlamentaria. Entienden que este debe de ser un ejemplo que debe de extenderse a escala estatal y a largo plazo construir un “colectivo que defienda, con la dignidad que se merece, a nuestra clase”. Quieren luchar para poder entrar en la mesa negociadora del convenio, o al menos poder doblegar a las burocracias sindicales para que escuchen la voz de los trabajadores, todo basado en una unión fuerte de la clase obrera.

Los trabajadores del metal han demostrado históricamente y lo están demostrando ahora, ser la vanguardia del movimiento obrero en Vigo y en toda Galicia. Ahora mismo también están demostrando cómo es posible la auto-organización de los trabajadores por fuera de la burocracia sindical.

Por eso, la CIG debe dar pasos hacia una posición más combativa y decidir de parte de que bando está. Debe de abandonar su sectarismo y corporativismo sindical, y hacer de una vez lo que defiende, ya que se considera a sí misma parte del sindicalismo combativo. Si la CIG quiere recuperar la confianza de los trabajadores del metal, y ayudar con la enorme fuerza que tiene para conseguir una victoria en este conflicto, debe de convocar una huelga general en la comarca de Vigo, como hizo en la comarca de Ferrol, para salvar el metal y luchar contra los despidos y la falta de derechos de todos los trabajadores. La unidad de las filas de la clase trabajadora es el único camino.